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Luces y sombras sobre el ayuno intermitente

Los nutricionistas afirman que ayunar mejora el ánimo y previene enfermedades como la diabetes y la depresión. Sin embargo, medidas extremas como el llamado “ayuno intermitente”, que implica dejar de ingerir alimentos durante largos períodos, causa más daños que beneficios. Y no, no es efectivo para bajar de peso.

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Fotografía con efectos ilustrativos

El ayuno intermitente, o comer una sola vez en el día, es un tipo de dieta que ha ido tomando auge en los últimos años. Algunos expertos en nutrición aseguran que estas acciones podrían ayudar a disminuir de peso y reducir enfermedades, sin embargo, especialistas del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), aseguran que ese tipo de dietas extremas es dañino para la salud.

De acuerdo con la nutricionista clínica Erika Gómez, el ayuno intermitente controlado puede mejorar la salud y el estado de ánimo, debido a que ayuda a reducir los niveles de colesterol, triglicéridos y contribuye al tratamiento en mujeres que padecen de ovarios poliquísticos.

“Muchas personas piensan que utilizar el ayuno es evitar un tiempo de comida y comer lo que comúnmente comíamos, pero se hace una revisión de nutrientes y calorías para lograr los beneficios del ayuno”, explica la experta.

Gómez ha llevado el control alimenticio durante tres años a al menos quince personas que se han sometido al ayuno intermitente, y según su experiencia la salud y el estado de ánimo de estos pacientes “ha sido mejor”.

Uno de los casos es de Vivian Escobar, de 38 años, quien logró bajar 35 libras en nueve meses. Su rutina consiste en ayunar 16 horas, hacer ejercicio antes de las siete de la mañana, cuatro horas después desayuna un plato con granola y yogurt, dos vasos de agua y una fruta. A las dos de la tarde toma vitaminas y suplementos que le recetó la nutricionista, acompañada de pollo o carne, verduras y un licuado sin azúcar. Su última comida es a las siete de la noche, dos horas antes de dormir.

“Creo que voy a seguir la dieta para mantener mi peso. Ahora me siento bien, estoy feliz de pesar 150 libras, pero antes me daba pena ir a la playa o usar blusas con manga corta, la gente me miraba mal y era víctima de burla”, relata Escobar.

Gómez detalla que el metabolismo de cada paciente es diferente, es por ello que se deben de realizar exámenes de laboratorio para determinar las horas de ayuno, las calorías y alimentos a consumir cada día para no perjudicar la salud.

Actualmente son tres tipos de ayuno los más utilizados por los nutriólogos, el primero consiste en dejar de comer entre el desayuno y la cena, de 9 a 20 horas, y posteriormente ingerir cuatro porciones de alimentos durante el día. El segundo es ayunar por 16 horas y comer dos platos con comida entre las ocho horas restantes del día. El tercer método es consumir menos de dos mil calorías diarias de lunes a viernes y el fin de semana tomar solo agua.

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Fotografía con efectos ilustrativos

Daniel Pérez, de 23 años, ha ayunado intermitentemente desde el 2020, pero contrario a Vivian, él se asesoró de reseñas de internet y de consejos de algunos amigos que bajaron de peso dejando de comer. El joven dijo que no le da tiempo de hacer ejercicio, ni llevar una dieta dirigida por un profesional, ya que trabaja por poco más de 14 horas como editor de video en una productora y se le dificulta.

“Ayuno por 24 horas y lo único que como cada medio día es una taza de arroz, dos pedazos de carne o pollo, verduras, frutas y agua. Las primeras dos semanas que practiqué el ayuno sentí náuseas, mareos y ansiedad, pero lo compensé con un vaso con agua cada 45 minutos”, indicó Pérez.

Daños a largo plazo

Cecilia Domínguez, nutricionista de la Dirección de Área de Salud Guatemala Central del MSPAS, dijo no compartir el método del ayuno intermitente, porque hay más daños que beneficios a la salud. Uno de los efectos negativos es la alteración del metabolismo y al dejar de practicarlo el paciente podría padecer de obesidad y otras enfermedades.

Domínguez mencionó que más que una dieta, el ayuno intermitente es una práctica de moda que ha incrementado debido a influencia de las redes sociales. “Este ayuno representa un riesgo para el metabolismo y someterse a un déficit calórico por un tiempo prolongado es dañino para la salud”.

El médico Edgar Santos señaló que pacientes como Daniel Pérez podrían desarrollar enfermedades como diabetes, gastritis o hipertiroidismo de seguir con el ayuno prolongado que realiza. Agregó que las redes sociales han contribuido a que jóvenes y adultos se sometan a dicha práctica sin consultar a un experto, causando daños a largo plazo.

“Existen casos donde las personas comen una vez cada 48 horas y lo hacen basándose en testimonios de redes sociales. No estoy de acuerdo con llevar esta práctica al extremo”, indica Santos.

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El galeno dice que los nutricionistas que sugieran este tipo de dietas a sus pacientes deben de ser denunciados ante el Ministerio Público y al MSPAS, “por poner en riesgo vidas humanas”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no incluye el ayuno entre sus recomendaciones para prevenir enfermedades o la obesidad, pero sí la actividad física y una dieta balanceada.

Salud mental y presión social

A decir de Marco Antonio Garavito, director de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, los ciudadanos que realizan este ayuno sin consultar a un nutricionista o un médico, lo hacen por los conceptos sociales de la belleza. Agregó que la carga social de tener un abdomen plano y una cintura pequeña afecta aún más a los habitantes de las áreas urbanas.

“Detrás del fenómeno hay una complejidad, desde el elemento de cómo se han desarrollado en su vida emocional, hasta el elemento de la cultura alimenticia, que no es la comida chatarra, porque engorda”.

Garavito dice que la comida es un mecanismo de compensación y evasión, es decir que hay personas que al no estar bien emocionalmente tienden a comer más de la habitual y a otras les pasa todo lo contrario.

El experto agrega que la sociedad ha creado “figuras aceptadas y no aceptadas”, y los ciudadanos que creen no cumplir con los estándares tienden a encajar a cualquier costo, solo por satisfacer al resto.

Según el psicólogo, “aquellos que no se sienten aceptados por su físico tienen un impacto negativo en su estado emocional creando estados de melancolía, tristeza y soledad. Es preocupante que en esta sociedad no conocemos nuestro metabolismo por no tener un buen sistema de salud”.

El caso del economista Carlos Morales, podría encajar en el análisis de Garavito, ya que él ayunó intermitentemente por tres meses para poder bajar peso y adaptarse a los parámetros que le exigían en una plaza en el Ministerio de la Defensa Nacional.

“Estaba aplicando una plaza 029 en noviembre de 2021, llenaba todos los requisitos y durante la entrevista me dijeron que tenía que bajar de peso porque no aceptaban gente gorda, que no iba con la imagen de la institución”, afirmó Morales.

Por este hecho la Dirección de Prensa del Ministerio de la Defensa Nacional dijo que “no discriminaban a nadie por su físico, pero existen plazas donde es requisito estar en buenas condiciones de salud para desempeñar su labor y no se aceptó a Carlos Morales porque las plazas para el 2022 se congelaron”.

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Morales manifestó que su labor sería administrativa, no tenía que salir al campo y supone que no le dieron el empleo por padecer de obesidad.

Obesidad y sobrepeso

Datos de la Encuesta del Programa de Enfermedades Crónicas No Transmisibles del MSPAS de 2015, demuestran que el 66 % de los adultos a nivel nacional padecen de obesidad y sobrepeso; en el departamento de Guatemala la cifra es del 71 %.

Mientras que la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil detalla que la prevalencia de obesidad y sobrepeso en menores de seis meses es del 20 %, del 7 % entre los niños de seis meses a dos años; y del 4,7 % entre los dos a los cinco años. Además, da cuenta que el 21 % de los adolescentes tiene sobrepeso y el 6 % obesidad.

Ante esta situación Andrea Aldana, ex defensora de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Procuraduría de los Derechos Humanos, dice que los menores de edad no deben someterse al ayuno intermitente, porque el daño a la salud es irreversible y para eso existen dietas específicas, para que los niños y adolescentes bajen de peso bajo el asesoramiento de un nutricionista.

Aldana recomendó a los adultos realizar “dietas controladas por expertos en periodos de 21 días, acompañadas de ejercicio y dormir al menos siete horas al día para disminuir el estrés, uno de los factores que provoca ansiedad y por consiguiente la obesidad”.

El profesor Gonzalo Casino de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona llevó a cabo un estudio con personas que ayunaban intermitentemente y otras que hacían una dieta recetada por un nutricionista. El experto determinó que “la práctica del ayuno esporádico o intermitente por motivos de salud no tiene justificación científica y cualquiera que promueva el ayuno para reducir de peso, prevenir enfermedades crónicas o mejorar el estado de ánimo no tiene fundamento científico”.

El análisis demuestra que es muy poco probable que el ayuno disminuya la probabilidad de padecer diabetes, problemas cardiacos o mejore el ánimo. Sin embargo, sí se demostró que los sujetos que se sometieron a dicha práctica bajaron levemente de peso, pero por la falta de alimentación.

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