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Cultura de donación de órganos y tejidos: una nueva oportunidad para dar vida

La Ley de Trasplantes fue aprobada a finales de febrero. Las autoridades del Ministerio de Salud Pública y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social trabajan en la creación de la Dirección de Trasplantes y el Consejo Técnico Consultivo, los que, según la normativa, deberán crear las condiciones médicas y técnicas indispensables, como el registro nacional de donantes, para que esta pueda cobrar vigencia.

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Las donaciones de órganos más frecuentes que se practican en Guatemala son las de riñones y corneas. Hasta antes de la aprobación de esta ley, no era permitido que una persona en vida autorizara la donación de sus órganos después de fallecida.

Guatemala se ha sumado a la lista de países en donde la donación de órganos y tejidos de personas fallecidas es permitida y su práctica promovida por las autoridades. El 27 de febrero pasado, después de diez años de haber sido presentada la iniciativa de ley, y que inicialmente se empezó a trabajar en 2008, el Congreso de la República aprobó la Ley para la Disposición y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células Humanas.

Esta ley permitirá a los ciudadanos facultar a las autoridades médicas para que, después de fallecidos, puedan donar sus órganos a pacientes que lo necesiten. Es decir, dar vida después de la muerte.

Para dar a conocer esta ley y sensibilizar a la comunidad universitaria respecto a la importancia de la donación de órganos, la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos de Guatemala, realizó el pasado 12 de abril, el lanzamiento de la Campaña Súmate a dar vida, la cual tiene como principal objetivo promover la donación de órganos en el país.

La médica Cindy Ixpancoc, coordinadora de la campaña, explica que existen dos tipos de donaciones de órganos y tejidos: las que provienen de personas vivas y las de fuente cadavérica. Las personas que están vivas, además de ser mayores de edad, deben contar con un buen estado salud y ser compatible con el receptor. En el caso de donaciones de fuente cadavérica, la persona debe tener el diagnóstico de muerte cerebral, es decir que el donante haya sido clínicamente declarado como fallecido.

El paciente que ha sido declarado con muerte cerebral, aunque esté conectado a un respirador y con medicamentos que le dan un soporte artificial, ya no está considerado clínicamente vivo. Contrario a una persona que se encuentra en estado vegetal, cuyo cerebro aún está vivo.

Carné simbólico de donante de órganos, otorgado a los universitarios como parte de la campaña Súmate a dar vida / Foto: María Suzette Quiroa Flores

Cuando la persona fallece, el coordinador de trasplantes realizará una evaluación médica exhaustiva para determinar si el individuo es candidato o no a donar sus órganos o tejidos.

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Ixpancoc señala que, hasta ahora, en Guatemala únicamente se podían realizar trasplantes de riñones y córneas al ser trasplantes más simples. “La limitante es que no existe personal capacitado, no existe la infraestructura para realizar otro tipo de trasplantes, es mucho más complejo”.

Además de informar a la población sobre el proceso de donación, para sensibilizar a las personas sobre la importancia de esta decisión, la campaña distribuirá un carné simbólico de donador a quienes deseen apoyar, paso previo a la creación en el país de un registro de donantes. Ese registro, que será una de las acciones a implementar por la Dirección de Trasplantes, la cual será creada a partir de la ley.

Esto permitirá a las personas mayores de edad, de forma voluntaria, ser incluidas en el registro nacional de donantes el que estará a disposición de las autoridades médicas para decidir respecto a los órganos y tejidos de quienes así lo desean después de su fallecimiento.

En la actualidad no existe en el país un registro de donantes, por lo que la decisión de donar algún órgano queda en manos de los familiares del fallecido.

La finalidad del carné simbólico explicó Ixpancoc, es que quienes lo porten sean promotores de la cultura de donación y contribuyan a informar de forma adecuada a la comunidad.

Dar vida

La Ley para la Disposición y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células Humanas, consiste en la promoción de la libre donación de órganos y tejidos de forma voluntaria. Este factor le permite al ciudadano donar sus órganos nacional e internacionalmente. “Una persona que necesite un corazón, pero que no lo consigue en Guatemala, y una persona de El Salvador que sí tenga esta disposición, puede donarle a esta persona que está en Guatemala”, explica el abogado Diego Mollinedo.

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Las personas que pueden donar legalmente deben ser mayores de edad. El abogado explica que, hasta el momento, la única forma que existe para declarar que la persona desea donar sus órganos es a través de actas de declaración juradas, donde el donante declara que al fallecer por causas naturales u otras, desea donar sus órganos. Al ser una donación totalmente gratuita, la ley busca combatir la venta y tráfico ilegal de órganos.

Los menores de edad no podrán autorizar la donación de sus órganos, pero sí lo podrán hacer sus familiares cercanos, luego de que hayan sido declarados fallecidos.

La doctora Rocío Marroquín hace énfasis en las pruebas que se deben realizar tanto al donador como al receptor, para establecer la compatibilidad de los órganos y asegurarse que se pueda realizar la donación de manera exitosa. Un factor importante es la edad del receptor, indica. “Hay una ley en Guatemala que establece que la edad debe ser menor de 55 años, por la calidad de vida de los pacientes, que es lo aconsejable”, precisó. 

Los menores de edad no podrán autorizar la donación de sus órganos, pero sí lo podrán hacer sus familiares cercanos, luego de que hayan sido declarados fallecidos.

Con la nueva ley se busca promover la donación voluntaria, aunque en Guatemala los trasplantes únicamente se habían hecho entre familiares y las leyes eran para proteger a los médicos al momento de realizar trasplantes. Según Marroquín, en los últimos años, en promedio, se han realizado 120 trasplantes.  

José Eufragio, cuenta su testimonio como receptor de un trasplante de riñón. En 2016, el joven fue diagnosticado como paciente renal, por lo cual debió tomar su tratamiento de diálisis peritoneal. El joven dice que le colocaron tres catéteres, de los cuales ninguno dio resultados positivos, por lo cual debió someterse al tratamiento de hemodiálisis. “Trataba de tomar el menor líquido posible para evitar estar hinchado, no podía dormir. Simplemente había caído en una rutina muy triste”.

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El 15 de junio de 2021, José consiguió un donante de riñón. La operación se llevó a cabo en el Hospital San Juan de Dios y fue todo un éxito. “Hubo complicaciones, pero gracias a Dios todo resultó bien, y ya voy a cumplir tres años del trasplante”, dice.  

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