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De por qué los universitarios no leen

Una de las debilidades generalizadas entre los estudiantes universitarios es la escasa comprensión lectora. El escaso hábito por la lectura afecta la adquisición de conocimientos, toda vez que impide el desarrollo de habilidades cognitivas como el análisis y la comprensión de todo tipo de fenómenos y conceptos. El escritor Franco Sandoval, explica las causas que considera impiden un adecuado acercamiento de los estudiantes con las letras.

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La lectura es una de las principales debilidades de los universitarios

Franco Sandoval es un académico y escritor guatemalteco. Tiene estudios en ciencias sociales, letras y filosofía, y una amplia trayectoria literaria. Popol Vuh versión transparente, es una de sus obras más conocidas. Se trata de una versión simplificada del libro sagrado de los quichés, que tiene como objetivo atraer la atención de los jóvenes hacia la lectura de este texto imprescindible para los guatemaltecos.

La lectura, dice Sandoval, es un medio por el cual se abre la conciencia y el cerebro, la mente, a mundos ajenos a lo desconocido. El hecho de que los universitarios no leen o leen muy poco, agrega, tiene sus raíces en las debilidades del sistema educativo del país. La mayoría de los maestros de preprimaria y primaría, incluso de básicos y diversificado, no leen. Y como no lo hacen, como no practican la lectura, no pueden inculcar ese hábito en sus alumnos. “Uno no puede enseñar lo que uno no practica”, afirma.

Otra de las causas que genera este fenómeno, agrega el escritor, es el entorno familiar, el que rodea a la persona. El ámbito personal influye en el desarrollo de la lectura, si no se lo inculcaron a la persona desde casa, esta lo verá siempre como una obligación y nunca leerá por gusto propio.  

Franco Sandoval, escritor y académico guatemalteco

En el sistema educativo, social e informático, las autoridades educativas no le ponen interés en la lectura, además que el estudiante se encuentra rodeado por un sistema social informático, que trata de hacerlos consumidores de las redes sociales, las cuales han hecho que la mayoría de las personas, y en especial jóvenes, pierdan la capacidad de atención, y por ende el interés en la lectura, detalla Sandoval. “La tecnología es neutra, somos los usuarios los que hacemos que la tecnología se quede en lo superficial”, señala.

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Para revertir esa situación, y empezar a introducir a los estudiantes en el habito de la lectura, el experto recomienda que los docentes den el primer paso. Es decir, que lean. Que descubran el gran poder que posee la lectura, que la gocen y disfruten, para poder transmitir esa pasión a los jóvenes. Según Sandoval, solo el 5 % de los estudiantes universitarios poseen el hábito de lectura. “Gente que vive como robots, personas que se quedan en una escala infrahumana, porque ni su cabeza ni su cerebro ni su corazón se extienden más allá de sensaciones sensoriales y primitivas”, sostiene el escritor.

Según cifras oficiales, se estima que, en las quince universidades del país, a 2023 habría cerca de medio millón de estudiantes matriculados. La mitad, unos 230 mil, en la estatal Universidad de San Carlos de Guatemala.

Dependiendo de la carrera que estudie el universitario, Sandoval recomienda la lectura mínima de un libro cada mes; o más si cursa estudios que requieren muchos conocimientos de cultura general.

El no leer, indica, crea consecuencias en las habilidades cognitivas, desde la memoria, hasta la capacidad de asociar, inventar, generar mundos posibles, de ser poéticos o relacionarse con una amplitud de vocabulario. Y en el caso de los universitarios, perjudica su futuro profesional, ya que se convierten en “profesionales robots” que obtendrán un título, “pero en realidad son personas que están en camino a la mediocridad”.

El escritor recomienda empezar de a poco para adquirir el hábito. Leer libros como El Quijote, El Señor Presidente u Hombres de Maíz, para enriquecer el vocabulario y mejorar la ortografía. “Que lean autores que les llame la atención. Si quieren quedarse con Harry Potter allá ellos, pero es mejor que se extiendan. Cuando uno empieza a leer, no se puede detener”, asegura Sandoval.  

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La profesora Eneida González, quien impartió clases de bachillerato y diversificado en el Colegio Europeo, explica que en Guatemala no se fomenta la lectura porque en muchos establecimientos lo que menos hay son libros. Otro factor importante, agrega, es que en la era digital que se está viviendo, la educación necesita fomentar un pensamiento crítico creativo para que las personas puedan decidir qué hacer con la tecnología y le den un buen uso, no solo que se enfoquen en una pantalla sin adquirir ningún conocimiento.   

La docente señala que las universidades no tienen programas para estimular la lectura. No orienta a los estudiantes recién ingresados ni les enseñan a leer correctamente. No se aseguran de que el estudiante comprenda lo que está leyendo. “Se enfocan mucho en el hacer cosas, no en el transformar personas”, afirmó González.

González destaca de que muchos universitarios únicamente leen por cumplir una asignatura, no porque realmente quieran aprender. “A nivel universitario es como una imposición, y cuando a los jóvenes se les impone algo, no van a querer, y si no tienen toda la formación de lectura, se van a topar con un vocabulario que no va a entender. Necesitaría un diccionario, necesitan una persona que les pueda traducir el libro”, señaló González.      

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