- La alimentación es una aliada del cerebro pues es clave para el bienestar cognitivo y emocional.
Especialistas en psicología y nutrición destacan que la alimentación influye directamente en la memoria, la atención y el estado de ánimo, convirtiéndose en un factor clave para el bienestar integral.
Durante una entrevista, la psicóloga Vanessa Bran y la nutricionista Mónica Arruga coincidieron en que una dieta balanceada es fundamental para el buen funcionamiento del cerebro.
Bran explicó que este órgano necesita nutrientes específicos para llevar a cabo procesos relacionados con la atención, la memoria y la regulación emocional.
“Una alimentación equilibrada facilita la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad de adaptarse y aprender”, indicó la psicóloga.
Asimismo, advirtió que el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados puede alterar neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, lo que repercute en el estado de ánimo y la salud mental.
La especialista en psicología agregó que existe una relación comprobada entre lo que se consume y el estado emocional.

Señaló que la ingesta excesiva de azúcar provoca cambios bruscos en el ánimo, mientras que una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar los riesgos de depresión y ansiedad.
Arruga resaltó que, en estudiantes y profesionales, es común confundir el acto de comer con el de alimentarse.
La nutricionista subrayó que contar con un plan nutricional adaptado a las necesidades individuales permite mantener el equilibrio físico y mental, además de prevenir deficiencias que afectan el rendimiento cognitivo.
Entre las recomendaciones, Bran destacó la importancia de liberar el estrés mediante actividades recreativas, mantener rutinas saludables, buscar asesoría profesional y evitar los autodiagnósticos.
También aconsejó moderar el uso excesivo de dispositivos electrónicos y fomentar el aprendizaje continuo como parte de una vida equilibrada.
Las especialistas concluyeron que la salud debe abordarse de manera integral. Coincidieron en que adoptar una alimentación adecuada desde la juventud contribuye a alcanzar una mejor condición física y emocional en la adultez, favoreciendo así el bienestar cognitivo y la estabilidad emocional.