Estrés, una de las etapas durante la lactancia

Expertos señalann que el estrés, el cansancio y las emociones intensas pueden influir en la experiencia de amamantar. (Foto: SESAN / AUN) Expertos señalann que el estrés, el cansancio y las emociones intensas pueden influir en la experiencia de amamantar. (Foto: SESAN / AUN)
Expertos señalann que el estrés, el cansancio y las emociones intensas pueden influir en la experiencia de amamantar. (Foto: SESAN / AUN)
  • La maternidad causa reacciones diversas, entre ellas alternaciones emocionales que afectan a la madre, por lo que es necesario cuidado y atención para superarlas.

La lactancia materna no solo implica alimentar al bebé; también representa una etapa de importantes cambios físicos y emocionales para la madre. El estrés, el cansancio y las emociones intensas pueden influir en la experiencia de amamantar, por lo que especialistas destacan la importancia del descanso, el autocuidado y las redes de apoyo durante el posparto.

Durante una orientación sobre salud materna, Catherine Campos, licenciada en Psicología Clínica y Consejería Social, explicó que la maternidad debe entenderse como una etapa de adaptación y no de perfección. Expuso que experimentar cansancio, frustración, inseguridad o emociones intensas no convierte a una mujer en una mala madre, sino que son situaciones que pueden presentarse por los cambios y las nuevas responsabilidades.

Campos destacó que el agotamiento no aparece necesariamente de un día para otro, sino que puede acumularse cuando la madre deja de atender sus propias necesidades. Entre las señales físicas se encuentran el cansancio constante, problemas para dormir, dolores musculares, baja energía y la sensación de “no puedo más”. También pueden aparecer irritabilidad, llanto frecuente, ansiedad, culpa excesiva, dificultad para concentrarse, pensamientos negativos, aislamiento y pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.

La psicologa Catherine Campos señala que la maternidad debe entenderse como una etapa de adaptación y no de perfección. (Foto: Cortesía / AUN)
La psicologa Catherine Campos señala que la maternidad debe entenderse como una etapa de adaptación y no de perfección. (Foto: Cortesía / AUN)

Desde el punto de vista nutricional, Gabriela Taqué, licenciada en Nutrición Clínica, resaltó la importancia de que la madre también cuide sus necesidades básicas durante la lactancia. El bienestar materno influye en la capacidad de afrontar esta etapa, por lo que mantener una alimentación adecuada, hidratación y espacios de descanso forma parte del cuidado integral de la madre.

El estrés, según lo abordado por las especialistas, no daña la leche materna. Sin embargo, cuando es intenso puede dificultar temporalmente el reflejo de eyección debido a la respuesta hormonal del organismo. Esta situación puede aumentar la preocupación de la madre y hacerle pensar que no produce suficiente leche, afectando su confianza y, si el agotamiento se mantiene sin apoyo, aumentar el riesgo de abandonar la lactancia.

Campos también llamó la atención sobre algunas ideas que pueden aumentar la presión sobre las madres, como creer que “una buena mamá puede con todo”, que pedir ayuda significa fracasar o que regresar al trabajo disminuye el amor hacia el bebé. Frente a estas creencias, destacó que una buena madre también necesita descansar, pedir ayuda y establecer límites saludables.

La nutricionista Gabriela Taqué, precisó la importancia de que la madre también cuide sus necesidades básicas durante la lactancia. (Foto: Cortesía / AUN)
La nutricionista Gabriela Taqué, precisó la importancia de que la madre también cuide sus necesidades básicas durante la lactancia. (Foto: Cortesía / AUN)

Para favorecer la regulación emocional, se recomienda reconocer y nombrar lo que se siente, practicar respiración consciente, realizar pausas breves, utilizar un autodiálogo compasivo, reducir la sobrecarga de información y evitar las comparaciones con otras madres. También es importante identificar factores que pueden aumentar el estrés, como la falta de sueño, las exigencias laborales, los comentarios externos y la sobrecarga mental.

El descanso también cumple un papel importante. No siempre significa dormir durante largos períodos; puede incluir pequeños momentos de pausa, delegar tareas y disminuir la autoexigencia. Una red de apoyo integrada por pareja, familiares, amigos y profesionales de salud puede reducir el aislamiento y el agotamiento y favorecer la continuidad de la lactancia.

Las especialistas también enfatizaron la importancia de diferenciar las emociones esperables de las señales de alerta. Sentirse cansada, llorar algunos días, experimentar cambios hormonales o necesitar ayuda puede formar parte del proceso. En cambio, el llanto persistente durante semanas, la tristeza intensa durante gran parte del día, la culpa constante, la pérdida total del interés o sentirse incapaz de cuidar al bebé requieren atención profesional.

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