- Expertos señalan que la proliferación en internet de sitios con contenido para adultos, ocasiona que algunos individuos se conviertan en potenciales abusadores.
La masificación de internet ha permitido que las personas tengan acceso inmediato a contenidos que antes estaban disponibles de forma limitada, como es el caso del material pornográfico. Este constante bombardeo estimula y propicia conductas inapropiadas e ilegales en muchos individuos, que buscan satisfacer su apetito sexual a toda costa.
Cifras contundentes
Un estudio realizado por los neurocientíficos Ogi Ogas y Sai Gaddam, reflejan que por cada millón de sitios web, un 4 % es de contenido pornográfico, es decir, no menos de 42,000. Los investigadores también calcularon que entre el 10 y el 15 % de las búsquedas en internet son sobre pornografía; los mencionados son autores del libro A Billion Wicked Thoughts (Mil Millones de Pensamientos Perversos).
Por su lado, la plataforma alemana Satatista, especializada en recopilación y análisis de datos online, establece que entre el 10 y 12 % de las búsquedas web en el mundo, intentan encontrar contenido pornográfico. Para la psicóloga y sexóloga Mayevi Galindo, el verdadero peligro de la pornografía radica en la cantidad y el origen de los videos alojados en estos sitios online, donde basta un clic para tener acceso al contenido. Además, algunas temáticas contienen acciones ilegales.
“Hay muchos videos en escenarios reales, sin consentimiento, ilegales. No existe control ni filtro en estas páginas, permiten casi cualquier cosa sin dimensionar el daño real del contenido; algunos videos son agresiones sexuales documentadas”, detalló la analista.
Según la sexóloga, esta proliferación de sitios con dicha temática provoca que algunos adolescentes perciban el tema de forma distinta y tengan una percepción alterada. “El hecho de que haya contenido en muchas formas puede influir. El problema viene después del consumo, las consecuencias a mediano y largo plazo, ya que normalizarán ciertas conductas y tratarán de llevarlas a la práctica”, indicó.

Además, la profesional comentó que existe un vínculo directo entre el aumento de violaciones y el consumo de material pornográfico proveniente de estos sitios, con un importante aumento a nivel estadístico de agresiones sexuales en los últimos años.
“Hay muchos videos que tratan del no consentimiento al acto sexual, se normalizan relaciones sexuales donde estén involucradas víctimas de violencia; pasa del ser un problema personal a un problema social; no todos los consumidores llegan a ese punto, pero quienes lo hacen son capaces de normalizarlo tanto que son inconscientes que hacen algo malo”, destacó la profesional.
Un estudio realizado en el 2011 por la psicóloga y pediatra Michel L. Ybarra, determinó que los menores consumidores de pornografía a temprana edad, tenían hasta seis veces más posibilidades de perpetrar conductas sexuales agresivas, contrario a quienes no lo hacían. Mientras que la docente e investigadora en psicología del desarrollo, Emily A. Waterman, publicó un estudio que calcula entre dos y catorce veces más la probabilidad, de que un consumidor de este material cometa acoso y agresión sexual, en función del tipo de contenido.
Menores de edad en peligro
El abuso infantil (pedofilia), se define como trastorno psiquiátrico en el que una persona siente atracción sexual hacia menores de edad, ya sean conductas, fantasías, o pensamientos recurrentes.
Información de la Secretaría Contra la Violencia Sexual Explotación y Trata de Personas (SVET), señala que 76 % de los agresores sexuales de menores se encuentran dentro del hogar, son del círculo de confianza de las víctimas. Además, la entidad enfatiza que la edad de los agresores, gran mayoría hombres, se ubica entre los 28 y 47 años de edad.
En ese sentido, Galindo consideró que el consumo de pornografía es determinante en la edad de los primeros contactos, en especial con jóvenes, ya que son más propensos a ser influenciados incorrectamente, pueden ser futuros agresores sexuales.

“Si una persona visita constantemente videos que muestran agresiones a menores, puede ocurrir que realice estos actos, pues hay un vínculo entre la pornografía, pedofilia y pederastia. Una cosa lleva a la otra; la persona consumió, quiere llevarlo a la práctica y después hay una víctima”, detalló la psicóloga.
En Guatemala, la Procuraduría General de la Nación (PGN) reportó 1700 denuncias en el 2025 relacionadas a la explotación sexual infantil, estas incluyen violaciones, trata o explotación sexual, pornografía infantil, acoso sexual por parte de docentes o tutores, así como situaciones de actividades sexuales remuneradas. La institución determinó que los menores entre 10 y 17 son los más afectados por estos vejámenes. Además, los departamentos de Guatemala, Quetzaltenango y Jalapa son los de mayor recurrencia en las denuncias.
El Artículo 173 del Código Penal considera delito de violación cualquier acto de acceso carnal o introducción de objetos cuando la víctima sea menor de 18 años, sin mediar violencia física o psicológica. Las penas por este delito oscilan entre 10 a 14 años de prisión y el responsable no goza de ningún beneficio.
Simbología perversa
Una publicación de Ángel Cabezos, perito psicólogo forense español, destaca que existen una serie de símbolos utilizados por los abusadores de menores en las redes sociales y sitios web, con los cuales categorizan y definen sus preferencias. El triángulo grande con otro más pequeño en el interior, simboliza la atracción hacia varones menores; un corazón pequeño dentro de otro más grande, se asocia con la preferencia por las niñas; la mariposa formada por dos corazones grandes y dos pequeños, indica preferencia por menos de ambos géneros; y un oso café de aspecto amigable (llamado Pedobear), funciona como una especie de mascota para estas personas.