- En los recientes 30 años ha crecido la opción en parejas jóvenes de clase media alta por acompañarse de animales domésticos en lugar de tener descendencia.
El aumento del consumo de alimento comercial para animales evidencia la expansión de un mercado que hace tres decenios tenía una presencia poco significativa. Según datos del Banco de Guatemala (BANGUAT), las importaciones aumentaron 20 veces respecto de 1994, mientras expertos relacionan este crecimiento con una mayor aceptación y dignificación de las mascotas en los hogares guatemaltecos.
De acuerdo con estos datos, en el lapso citado Guatemala pasó de importar US $22.7 millones (Q173.1 millones) a US$ 468.8 millones (Q3,574.88 millones) en alimentos preparados para animales. El valor de estas compras al exterior alcanzó su punto máximo en 2022, con US$ 523.1 millones (Q3,988.95 millones), y aunque posteriormente descendió, en 2025 todavía fue más de 20 veces superior al registrado en 1994.
El fenómeno también se refleja en los hábitos de compra de los hogares. Worldpanel by Kantar, empresa líder y referente en investigación de mercado, señala que el volumen adquirido de alimento para mascotas en América Central aumentó 41 %, con Guatemala entre los de mayores niveles de compra.
Este comportamiento coincide con el aumento de las importaciones. Según datos de Solución Comercial Integrada Mundial por sus siglas en inglés WITS del Banco Mundial, basados en UN Comtrade (United Nations Commodity Trade Statistics Database), Guatemala pasó de importar 33.4 millones de kilogramos de alimento para perros y gatos en 2019 a cerca de 44 millones en 2024, un alza aproximada de 32 %. En conjunto, las cifras muestran un mercado en expansión, impulsado tanto por el mayor ingreso de alimento comercial como por hogares que compran cantidades más grandes en cada visita.

Desde el análisis social
Para el antropólogo y economista Mario Celada, hay una tendencia mundial que ahora se refleja en los hogares guatemaltecos donde incorporan a la mascota como un miembro más de la familia. Añade que la transformación en las estructuras interfiere en modelos diferentes de familias; un ejemplo puede ser las que optan por no tener hijos, así como aquellas tradicionales que tienen hijos, pero consideran adoptar a una mascota o en las que solo tienen hijos únicos.
Cada uno de estos escenarios se relaciona a una mayor conciencia y cuidado de este tipo de seres vivos. Celada dice que se vive la influencia de la globalización en términos culturales, económicos y sociales y por ende existen cada vez más productos asociados al cuidado de mascotas en los hogares por lo que se incrementa el consumo mayor de importaciones.
El experto apunta que los jóvenes que nacieron hace una década son los que optan por postergar o no tener una familia por las condiciones económicas, sumado al movimiento feminista que impactan en el empoderamiento de su cuerpo al decidir no tener hijos, inclusive demandar la aprobación legal del aborto terapéutico o simplemente el buscar su profesionalismo qué al ser madres podrían ser una limitante.

Otros factores en el cambio de las dinámicas familiares son mayor acceso a la educación, ligarse a movimientos políticos que inciden en ese pensamiento de cambiar la lógica tradicional de casarse joven y tener los hijos que la vida quiere, “Sí hay un cambio, hay inclusive un alejamiento de este tipo de ideas que se ven atrasadas o anacrónicas a la luz de los jóvenes que no quieren comprometerse”, argumentó.
Celada afirma que estos cambios se dan principalmente en estratos poblacionales medios altos que tienen mayor acceso a información, educación, redes sociales y cuidados. Lo contrario sucede en sectores de precariedad o pobreza donde las prioridades cambian y las mascotas no son prioridad si no la sobrevivencia.