- La capacidad de acción puede marcar la diferencia, pero la respuesta de una familia se construye con antelación a que se suscite el movimiento telúrico.
En Guatemala los movimientos sísmicos son recurrentes. Durante 2026, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVHUME), han registrado 5,861 temblores en casi nueve meses, de los cuales 143 han sido sensibles. En ese marco, la preparación en casa no debería reducirse a guardar alimentos, agua o una linterna. También requiere pensar en cómo respondería la familia.
Valeria Urízar, vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), considera que el primer paso es sentarse a hablar e identificar quiénes viven en el hogar, sus necesidades y las condiciones que podrían dificultar su salida durante una emergencia.
“Muchas veces pensamos primero en cómo vamos a salir, pero antes de eso hay que conocer nuestra propia casa. Hay que preguntarse qué puede representar un peligro, quiénes necesitan más apoyo y qué situaciones podrían complicar la salida. Ahí comienza un plan que realmente responde a las necesidades de esa familia”, explica, Urízar.

El plan también debe contemplar qué ocurrirá una vez que la familia salga de la vivienda. El punto de encuentro dependerá de las características de cada hogar y de los riesgos alrededor, por lo que no hay un único punto que pueda recomendarse para todas las familias. Lo importante es identificar con antelación un sitio seguro y una opción en caso so se pueda regresar a la casa.
“También hay que definir dónde se van a encontrar si tienen que salir de la vivienda y qué harán si están separados cuando ocurra el sismo. Tener un punto acordado y una forma de comunicarse evita que cada persona tome decisiones diferentes en un momento de mucha tensión”, señala la vocera de CONRED.
La preparación incluye saber cómo solicitar ayuda. En el plan familiar pueden mantenerse disponibles los números de las instituciones de emergencia, de manera que cualquier integrante sepa a quién llamar.
La mochila de las 72 horas es parte de esa organización, pero debe responder a las características de cada hogar. Además de artículos básicos, puede incluir medicamentos, documentos importantes u otros elementos que alguno de sus integrantes necesite. Todos deben conocer dónde está para poder utilizarla cuando sea necesario.

Cuando la preparación se enfrenta a la realidad
Salir de la vivienda tampoco significa que el riesgo haya terminado. En ese momento, una de las situaciones que puede complicar la emergencia es que alguien intente regresar al inmueble sin conocer sus condiciones. Cesar Ibáñez, bombero departamental de la estación No. 177, subraya que estas acciones pueden dificultar la atención.
“Cuando llegamos a una emergencia, puede ocurrir que alguien quiera regresar a la vivienda para buscar a un familiar, una mascota o alguna pertenencia. En ese momento, lo más importante es no exponerse sin saber si el lugar es seguro. Una decisión tomada por desesperación puede complicar una situación que ya es difícil”, resalta Ibáñez.
Además de las decisiones que se toman después del movimiento, las condiciones de la propia vivienda pueden dificultar una evacuación. El socorrista indica que un mueble colocado en un pasillo, una puerta que cuesta abrir o una salida ocupada pueden complicar el desplazamiento, especialmente para quienes necesitan más tiempo para movilizarse.
