Duelo infantil, el valor del acompañamiento psicológico

El acompañamiento de los adultos es fundamental para que los niños puedan expresar y procesar las emociones provocadas por la pérdida de un ser querido. (Foto: GEMINI / AUN) El acompañamiento de los adultos es fundamental para que los niños puedan expresar y procesar las emociones provocadas por la pérdida de un ser querido. (Foto: GEMINI / AUN)
El acompañamiento de los adultos es fundamental para que los niños puedan expresar y procesar las emociones provocadas por la pérdida de un ser querido. (Foto: GEMINI / AUN)
  • La pérdida de un ser querido también afecta a la población infantil, pero las reacciones son muy distintas a las de los adultos.

El duelo infantil tiene características particulares porque en la niñez aún se está desarrollando la capacidad para comprender conceptos como la muerte, la permanencia y la irreversibilidad. En ese sentido, a diferencia de los adultos, los niños pueden entrar y salir del duelo. es decir, pueden llorar o mostrarse tristes y, minutos después, querer jugar, lo que no significa que no estén afectados; pues el juego es una de las principales formas que tienen para procesar y expresar sus emociones.

María José López, psicóloga clínica infantil, apunta que, según la edad, pueden comprender la muerte de manera diferente. Un niño pequeño puede entenderla como algo temporal, mientras que un niño mayor puede comprender progresivamente su carácter permanente.

Para la psicóloga Liseth Barrientos, el pensamiento infantil intercambia al mundo desde el pensamiento más concreto y mágico, pero ya con 6 y 9 años comienzan a entender la muerte como algo real, pueden verlo como algo lejano e incluso pueden sentirse culpables.

“Un niño puede llorar durante unos minutos y después ponerse a jugar; no significa que haya olvidado a la persona fallecida o que no le afecte la pérdida. el juego puede ser una forma natural de regular sus emociones”, manifiesta la segunda de las citadas.

También enfatiza que uno de los mayores errores que comenten los adultos al intentar proteger a los niños del dolor es ocultarles la verdad, o evitar hablarle de estas pérdidas, aunque lo hagan muchas veces por amor.

Los especialistas recomiendan hablar sobre la muerte con un lenguaje claro, sencillo y adecuado a la edad del niño, evitando expresiones que puedan generar confusión, miedo o culpa. (Foto: GEMINI / AUN)
Los especialistas recomiendan hablar sobre la muerte con un lenguaje claro, sencillo y adecuado a la edad del niño, evitando expresiones que puedan generar confusión, miedo o culpa. (Foto: GEMINI / AUN)

“Entre los errores más frecuentes está evitar hablar del tema para protegerlo. Sin embargo, cuando los adultos no explican lo ocurrido, el niño puede intentar llenar los vacíos con sus propias interpretaciones, que incluso pueden generar miedo o culpa”, menciona López.

Asimismo, los adultos suelen utilizar expresiones ambiguas como “se quedó dormido”, “se fue”, o dar demasiados detalles que el niño no está preparado para procesar, ocultar las emociones delante del niño pensando que llorar lo afectará o decirle que debe ser “fuerte”.

Claridad, lo primordial

López señala que lo recomendable es utilizar un lenguaje claro, sencillo, honesto y adecuado a su edad. “No existe una única forma normal de vivir el duelo. cada niño lo expresa de manera diferente y las reacciones también dependen de su edad, personalidad, vínculo con la persona fallecida y circunstancias de la muerte”.

La experta resalta la importancia de que los padres sepan cuándo una reacción forma parte del duelo y cuándo necesita atención psicológica; por ejemplo, dificultades persistentes para dormir, rechazo constante de asistir al colegio, aislamiento social, cambios conductuales intensos, sentimientos persistentes de culpa, expresiones relacionadas con querer morir o reunirse con la persona fallecida.

“Buscar apoyo psicológico no significa que el niño está mal ni que la familia ha fallado; muchas veces es la manera de ofrecer espacio seguro donde el niño se puede expresar libremente y poder platicar acerca de su pérdida. Es importante cuando el dolor se vuelve intenso y a la vez prolongado.”, añade Barrientos.

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