- Los bosques ubicados fuera de las áreas protegidas enfrentan una creciente presión debido a la expansión de actividades agrícolas, ganaderas y urbanas.
Según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) los bosques que no están ubicados en áreas protegidas cumplen funciones esenciales, como la regulación del ciclo del agua, la protección de los suelos, la conectividad ecológica y la captura de carbono.
Datos del Ministerio señalan que el 49 % de la cobertura forestal de Guatemala se encontraba fuera de áreas protegidas en 2020.
Entre las principales amenazas identificadas se encuentran el cambio de uso del suelo por la expansión de la frontera agrícola y ganadera, los incendios forestales, el crecimiento urbano, el consumo de leña y el aprovechamiento no sostenible de los recursos naturales.
Para enfrentar esta problemática, el MARN impulsa junto con el Instituto Nacional de Bosques (INAB), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) la Estrategia Nacional para Recuperar y Proteger los Bosques.

Durante 2025 se apoyó la reforestación de aproximadamente 629 hectáreas mediante la producción de más de 400 mil árboles en distintos puntos del país.
También se desarrollan proyectos de restauración de paisajes forestales, corredores biológicos y sistemas agroforestales.
El Instituto Nacional de Bosques (INAB) advirtió que la pérdida de cobertura forestal puede generar consecuencias como sequías, inundaciones, erosión, incendios y afectaciones en la disponibilidad de agua para las comunidades.
Agregó que su conservación contribuye a mantener el equilibrio del ciclo del agua, especialmente en las zonas de recarga hídrica que abastecen a poblaciones y actividades productivas.

Dulce María Mejía, delegada de Manejo de Bosques de Coníferas y Mixtos del INAB, explicó que Guatemala cuenta con seis tipos principales de bosque: nuboso, de coníferas, de pino y encino, latifoliado, de regiones secas y de manglar.
La especialista indicó que las principales amenazas para estos ecosistemas son de origen humano, especialmente el cambio de uso de la tierra para actividades agropecuarias, el consumo de leña y los incendios forestales.
Mejía explicó que los departamentos con mayores pérdidas de cobertura forestal en los últimos años fueron Petén, Alta Verapaz, Izabal, Quiché, Huehuetenango, Escuintla, Chimaltenango y Baja Verapaz.
En conjunto, registraron una reducción de 222 mil 565 hectáreas de bosque.