- Si una persona perdió su carné de vacunación y tiene dudas sobre su inmunidad contra el sarampión, paperas y rubeola, puede llevar a cabo un análisis para conocer su estado.
Quienes no cuentan con carné de vacunación y no están seguros de haber sido inmunizados contra el sarampión pueden averiguar su condición con una prueba de laboratorio o, simplemente, inyectarse una vacuna.
La información fue confirmada por el epidemiólogo Gustavo Vladimir, del área de inmunización del Centro de Salud de Mixco.
La pérdida del carné de vacunación infantil genera dudas en muchas personas que desean saber si recibieron la dosis contra el sarampión, paperas o rubeola, enfermedades que pueden prevenirse mediante la triple viral o SPR (Sarampión, Paperas y Rubeola).
El epidemiólogo explicó que hay métodos para determinar si se tiene protección contra estas enfermedades. Indicó que una de las opciones es una prueba de anticuerpos mediante un análisis de sangre, procedimiento que identifica si el organismo desarrolló defensas contra los males citados.
El experto precisó que cuando el resultado muestra presencia de anticuerpos, “significa que la persona posee inmunidad, ya sea porque recibió la vacuna o porque desarrolló defensas luego de haber padecido la enfermedad”.
El examen para detectar anticuerpos puede llevarse a cabo en distintos laboratorios clínicos del país y el costo depende del establecimiento y del tipo de análisis solicitados.
Vladimir precisó que en el país “el estudio para detectar anticuerpos contra rubeola puede tener un costo de entre Q 150.00 a Q 270.00, mientras que los análisis para sarampión o paperas pueden incrementar el precio cuando se solicitan en conjunto”.
“Cuando el paciente decide realizar las tres pruebas, el costo total puede oscilar entre Q 455.00 y Q 780.00, dependiendo del laboratorio y los servicios incluidos”, subrayó el epidemiólogo.
Vacunación en la edad adulta
El epidemiólogo explicó que la vacuna SPR también puede aplicarse en personas adultas que no recibieron la inmunización durante la infancia o que desconocen su historial de vacunación, pues no representa un peligro para su salud.
Agregó que la aplicación en etapas posteriores de la vida “continúa ofreciendo protección contra estas enfermedades y contribuye a reducir el riesgo de brotes”.
El especialista señaló que recibir la vacuna en edad adulta produce una respuesta inmunológica adecuada, similar a la que se genera cuando se administra durante la niñez.
Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran dolor en el área de aplicación, fiebre leve o malestar general, síntomas que suelen desaparecer en poco tiempo.
El médico indicó que la inmunización es una de las medidas más importantes para proteger la salud de la población y evitar la propagación de enfermedades prevenibles.
Agregó que mantener actualizado el esquema de vacunación es una medida fundamental para prevenir enfermedades que pueden afectar a la población.