- Durante 2025 se registraron 256 mil 543 cuadros clínicos, por lo que especialistas señalan que los hábitos alimenticios influyen en el desarrollo de enfermedades relacionados con el exceso de sodio.
El consumo elevado de sal continúa representando un desafío para la salud pública en Guatemala. Aunque este ingrediente es parte de la alimentación cotidiana, expertos advierten que una ingesta superior a la recomendada puede favorecer el desarrollo de diversas enfermedades que afectan la calidad de vida.
Datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) reflejan que durante 2025 se registraron 256 mil 543 casos acumulados de hipertensión arterial, cifra superior a los 244 mil 925 reportados durante 2024. El aumento de 11 mil 618 casos mantiene la atención de las autoridades sanitarias debido a las complicaciones que esta enfermedad puede generar a largo plazo.
La bioquímica con especialidad en nutrición pública, Mónica Guamuch, explica que el sodio no proviene únicamente de la sal que se agrega a las comidas.
“Gran parte del que consumimos se encuentra en alimentos procesados y aditivos utilizados con frecuencia en la preparación de productos industrializados. Muchas veces las personas desconocen esta situación y terminan ingiriendo cantidades superiores a las recomendadas sin percibirlo”, advierte.
La especialista señala que las personas consumen unos 10 gramos de sal al día, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El sodio cumple funciones importantes en el organismo relacionadas con el equilibrio de líquidos, la actividad muscular y la transmisión de impulsos nerviosos. Sin embargo, cuando su consumo es elevado durante largos periodos puede contribuir al desarrollo de hipertensión arterial y otros problemas de salud”, agrega.
Impacto profundo
La médica y representante del MSPAS, Patricia Véliz, considera que el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles requiere fortalecer las acciones preventivas.
“La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Por ello es importante promover estilos de vida saludables que permitan reducir complicaciones y mejorar el bienestar de las personas”, expresa.
La profesional amplía que el exceso de sodio también ha sido asociado con padecimientos como insuficiencia renal, osteoporosis y cáncer gástrico.
“Muchas de estas enfermedades pueden prevenirse mediante cambios en los hábitos cotidianos. La alimentación juega un papel fundamental, por lo que es necesario fortalecer la educación nutricional y fomentar decisiones informadas dentro del hogar”, enfatiza.

Recomendaciones para reducir el consumo
La nutricionista del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), María Celeste Corado, apunta que una de las principales estrategias consiste en identificar los productos que contienen mayores cantidades de sodio.
“Entre los alimentos que suelen aportar más sodio están los embutidos, productos enlatados, consomés, sopas instantáneas, ablandadores de carne y algunos condimentos utilizados regularmente en la cocina. Limitar su consumo puede marcar una diferencia importante en la alimentación”, sugiere Corado.
La especialista recuerda que una persona sana debería consumir aproximadamente 2 mil 300 miligramos de sodio al día, equivalente a una cucharadita de sal.
“Leer las etiquetas nutricionales permite conocer el contenido de sodio de los productos y comparar opciones. También es recomendable sustituir parte de la sal por ingredientes naturales como ajo, cebolla, perejil, cilantro o laurel, que ayudan a dar sabor a las comidas sin aumentar el consumo de sodio”, puntualiza.
Entre las recomendaciones también figura evitar colocar el salero en la mesa, priorizar alimentos frescos, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como mantener actividad física de forma regular para contribuir al cuidado de la salud cardiovascular.
