- La atención emocional en la educación superior ya no es un servicio complementario, sino un factor clave en el éxito académico.
Los retos de la vida universitaria afectan la salud mental. Entre los principales problemas están el estrés, la ansiedad y el agotamiento mental derivados de las responsabilidades individuales, las presiones económicas y la sobrecarga académica.
A través del apoyo psicológico, el estudiantado puede desarrollar destrezas importantes como el control emocional y la solución de conflictos.
Según Lucía Mendoza, psicóloga educativa, el beneficio de estos servicios es que su impacto va más allá del campo clínico.
«El apoyo psicológico no solo se ocupa de los problemas, sino que brinda herramientas que ayudan a enfrentar la vida personal y académica de una forma más efectiva», explica. Su implementación ayuda a una educación más completa.
Sin embargo, uno de los principales desafíos continúa siendo el acceso. Mendoza señala que muchos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) no utilizan estos servicios por desconocimiento y la limitada difusión institucional, lo que reduce su alcance.
De acuerdo con un estudio publicado en 2023 en la USAC, el 93.8 % del alumnado no ha asistido a terapia psicológica y el 84 % no ha recibido tratamiento.
Frente a esta situación, la Carolina, por medio de la Escuela de Ciencias Psicológicas, ha impulsado los servicios gratuitos de asistencia psicológica en sus redes sociales, que incluyen terapias individuales y talleres grupales.
Espacios como el Centro Integral de Atención Psicológica (CIAPSI), ubicado en el Centro Universitario Metropolitano (CUM), forman parte de estas iniciativas orientadas al bienestar estudiantil y del público en general.

Los interesados pueden acudir directamente al CIAPSI, donde la atención se brinda de lunes a viernes, en jornadas de 08:00 a 12:00 y de 13:00 a 17:00 horas.
Esta disponibilidad permite a los usuarios programar sus consultas de acuerdo con sus actividades académicas o laborales, facilitando el acceso a la atención en salud mental.
La psicóloga clínica Sandra Hernández señala: “Muchos estudiantes viven sus dificultades emocionales en silencio, sin encontrar cómo expresarlas. Tener acceso a espacios de atención psicológica les da la oportunidad de hablar, comprender lo que sienten y no sentirse solos, lo que se refleja directamente en su bienestar y en su rendimiento académico”.
También apunta que estos servicios cumplen un papel importante en la prevención.
Reconocer signos como la falta de motivación, la ansiedad, el sueño interrumpido, la irritabilidad o los problemas para concentrarse con anticipación permite una intervención precoz y evita que las dificultades emocionales se agraven.
Por ello, estos servicios no solo tratan las crisis, sino que también promueven de forma constante el bienestar de los estudiantes.