- La Universidad de la Integración Latinoamericana, desde Brasil impulsa que el alumnado de la región pueda crecer académicamente.
Para un buen porcentaje de estudiantes guatemaltecos, seguir una carrera en el extranjero puede percibirse como un sueño lejano. Entre las principales barreras para incorporarse en programas internacionales resaltan límites de edad, promedios académicos y dominio de idiomas, generalmente, un nivel B2 de inglés.
En este contexto, surgen espacios que brindan educación gratuita, de calidad y con mayor accesibilidad para grupos relegados. Brasil diseñó programas PEC-G (pregrado) y PEC-PG (posgrado), coordinados por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Una de sus propuestas más particulares es la Universidad de la Integración Latinoamericana –UNILA-.
Fundada en 2010, la UNILA tiene como objetivo fortalecer las relaciones internacionales y el intercambio cultural entre Brasil, los países del Mercosur y del resto de Latinoamérica. Para ello, el 50 % de los cupos están destinados a estudiantes extranjeros, prioritariamente del hemisferio. De igual manera, abre una convocatoria preferencial para quienes tienen calidad de refugiados o pertenecen a grupos indígenas.
Entre las particularidades de la casa de estudios resalta su ubicación, a orillas del río Paraná, punto fronterizo entre Brasil, Paraguay y Argentina. La institución no exige el manejo del portugués, ya que forma parte del programa de estudio de todos los extranjeros. De igual forma, los oriundos del país anfitrión deben tomar cursos de español. A su vez, los catedráticos son de distintos territorios de Latinoamérica.

Bernie Rolando Reyes López, vecino de Villa Hermosa, en San Miguel Petapa, Guatemala, es uno de los que han egresado de la UNILA. Mientras cursaba el profesorado en Química y Biología en la Escuela de Profesores de Enseñanza Media – EFPEM-, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, decidió postular a la UNILA para una Licenciatura en Biotecnología.
Menciona que una de las principales dificultades fue adaptarse a un sistema educativo en un idioma que desconocía. Aunque la Universidad promueve un ambiente plurilingüe, las solicitudes dependen del Ministerio de Educación de Brasil, por lo que las convocatorias y reglamentos suelen estar en portugués. Además, toda la papelería requerida debe estar apostillada, proceso que, opina, puede tornarse complejo y engorroso. Toda solicitud se gestiona completamente en línea.
La Universidad cuenta con dos modalidades. La primera, por demanda general, orientada a estudiantes que no necesitan asistencia financiera para solventar vivienda y alimentación, aunque la matrícula es gratuita. La segunda corresponde a la demanda social, en la que el alumno recibe apoyo económico para suplir techo y comida. Reyes apunta que la respuesta está sujeta al presupuesto estatal.

Según su experiencia, el gobierno de Jair Bolsonaro recortó este tipo de programas, por lo que solamente recibió las ayudas durante los primeros años. Se vio en la necesidad de conseguir trabajos de medio tiempo y vivir en casas colectivas junto a otros estudiantes. Hace ver que la universidad ofrece transporte gratuito entre sus distintas sedes distribuidas en la ciudad de Foz do Iguacu.
También subraya que entre las experiencias más significativas se encuentra la diversidad cultural con la que se encontró. Compartir un salón de clases con estudiantes de toda Latinoamérica, escuchar constantemente diversos idiomas y compartir diferentes tipos de alimentos, le permitió valorar con mayor profundidad su cultura y origen. Reyes tuvo la oportunidad de ser parte de un programa de intercambio cultural en el que aprendió guaraní, pero aplicando la escritura de glifos mayas.

Puertas abiertas
El Proceso de Selección Internacional para esta universidad se encuentra abierto y cerrará el 9 de julio del presente año. Ofrece 29 carreras de pregrado, programas de maestría y convocatorias de selección dirigidas a estudiantes pertenecientes a pueblos indígenas latinoamericanos y personas refugiadas.
Tanto las ofertas provenientes del gobierno de Brasil, como la de otros países en Latinoamérica, Europa y Asia, son publicadas en la página de la Secretaría General de Planificación de la Presidencia clasificadas como cooperación internacional. SEGEPLAN es la institución encargada de gestionar, registrar y divulgar la oferta académica nacional e internacional, por parte de nuestro país.
El año pasado, SEGEPLAN participó en la publicación de 157 convocatorias provenientes de la cooperación internacional, sumando un total de 512 ofertas académicas que abarcaron desde cursos cortos hasta doctorados. Sin embargo, solo el 22 % de las becas ofrecidas fue aprovechado por los postulantes.