- El uso descontrolado puede causar ansiedad e insatisfacción, señalan expertos.
Las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de interacción para los jóvenes y más allá del entretenimiento, estas plataformas influyen en la construcción de identidad, la necesidad de pertenencia y la búsqueda de aprobación digital.
Según DataReportal, al cierre de 2025 Guatemala registraba unos 11.7 millones de usuarios activos en redes sociales, equivalente al 62.6 % de la población total. Plataformas como Facebook, YouTube, Instagram, TikTok y X concentran gran parte de la interacción digital en el país.
El psicólogo Adolfo Herrera explica que las redes sociales funcionan como espacios donde los jóvenes experimentan y proyectan diferentes aspectos de su identidad. Sin embargo, advierte que la dependencia de la validación externa puede afectar la percepción personal.
“Cuando dependen de una aprobación externa, pueden distorsionar la percepción que tienen de sí mismos”, señala Herrera. Además, indica que la constante influencia digital puede generar que muchos jóvenes adopten comportamientos distintos para encajar en determinados entornos virtuales.
De acuerdo con un estudio de Seonline, Facebook es la plataforma más utilizada en Guatemala, con 8.45 millones de usuarios, seguida de YouTube con 7.69 millones e Instagram con 2.95 millones. Especialistas coinciden en que el uso excesivo también implica riesgos emocionales y educativos.

Herrera agrega que la validación basada en seguidores o likes puede motivar que los jóvenes relacionen su valor personal con estándares externos, derivando en ansiedad e insatisfacción.
El magíster en docencia universitaria con énfasis en tecnologías innovadoras de la educación, Favian Leonardo Díaz, señala que uno de los principales riesgos es la pérdida de concentración y el aumento de la procrastinación.
“El principal riesgo es la distracción y la pérdida de enfoque. Se reduce la capacidad de concentración, aparece la procrastinación y, en algunos casos, la dependencia, además del riesgo de desinformación si no se filtra adecuadamente el contenido”, declara el especialista.
Además, diversas organizaciones han advertido sobre problemas relacionados con la sobreexposición de información personal, el contacto con desconocidos y la dificultad para desconectarse del entorno digital.

Impacto en la educación
Díaz precisa que las redes sociales también transformaron la manera como los jóvenes aprenden y consumen información. “Hoy los jóvenes ya no dependen solo del aula, sino que aprenden a través de contenidos inmediatos y visuales como videos o publicaciones digitales”, argumenta el experto.
No obstante, advierte que este tipo de aprendizaje puede ser superficial si no se desarrolla pensamiento crítico para verificar y profundizar la información. Pese a los riesgos, especialistas consideran que las redes sociales también ofrecen oportunidades de aprendizaje y desarrollo de habilidades digitales.
Un artículo educativo del Colegio Viena Guatemalteco destaca que estas plataformas permiten acceder a información, crear comunidades digitales y fortalecer el sentido de pertenencia entre los jóvenes. En esa línea, Díaz afirma que un uso adecuado puede potenciar la creatividad, la comunicación digital y el aprendizaje autónomo.
Finalmente, los especialistas coinciden en que el reto no es alejar a los jóvenes de las redes sociales, sino promover un uso responsable y equilibrado. Agregan que deben aprender a usarlas para que no se distraigan de sus principales objetivos y que lograrlo es cuestión de disciplina y propósito.