- De acuerdo con Hábitat para la Humanidad Guatemala, los pisos de concreto contribuyen a reducir riesgos para la salud y generan espacios más seguros para el desarrollo de la niñez.
En la aldea La Pila, en El Chichicaste, Fraijanes, tres familias fueron beneficiadas con la colocación de pisos de concreto en sus viviendas como parte de una jornada de voluntariado impulsada por Hábitat para la Humanidad Guatemala y Distribuidora Mariscal.
La actividad forma parte de la iniciativa regional denominada 100 mil pisos para jugar, cuyo objetivo es mejorar las condiciones habitacionales de miles de familias. En Guatemala, la meta es construir 25 mil pisos de concreto antes de 2030.
Irene Velásquez, gerente de voluntariado de Hábitat para la Humanidad Guatemala, explicó que la organización ha beneficiado aproximadamente a 2,700 familias en el país y que cada alianza con empresas privadas contribuye al cumplimiento de esta meta.

“El impacto del piso de concreto está relacionado con la salud, el desarrollo cognitivo de los niños y la nutrición, ya que disminuye enfermedades gastrointestinales y respiratorias y brinda un ambiente más limpio para jugar”, indicó Velásquez.
Además del mejoramiento de las viviendas, la representante señaló que estos proyectos motivan a las familias a continuar realizando mejoras progresivas en sus hogares, elevando su calidad de vida.
La jornada contó con la participación de 20 voluntarios de Distribuidora Mariscal, quienes aportaron mano de obra y materiales para la construcción de los pisos.

Juan Pablo Castañeda Maselli, director general de Distribuidora Mariscal, destacó que la empresa decidió sumarse a la iniciativa dadas las necesidades que enfrentan muchas familias guatemaltecas. “Si podemos apoyar con tiempo y con recursos, el primer paso es hacerlo. Nos toca porque es parte de nuestro deber cívico y moral como guatemaltecos”, expresó.
El directivo indicó que la experiencia también permite a los empleados conocer de cerca las necesidades en las comunidades y fortalecer el compromiso social de la empresa. Para las familias beneficiadas, la ayuda es una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida. Cindy Maritza, madre soltera de cuatro hijas, relató que el área intervenida correspondía a la cocina de su vivienda.
“Era un área que estaba demasiado mal y ahora mis hijas y yo tendremos un lugar donde cocinar en mejores condiciones. Es un sueño cumplido”, comentó.