- La falta de educación ambiental, infraestructura y separación adecuada mantienen en nuestro país una brecha en el aprovechamiento de los residuos.
Según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Guatemala genera aproximadamente 9,800 toneladas de residuos al día, de las cuales, cerca del 40 % tiene potencial para ser reciclado. Sin embargo, solamente el 15 % es recuperado, diferencia que refleja uno de los principales desafíos del país, pues una cantidad considerable de objetos que pueden ser aprovechados terminan mezclándose con otros desechos.
Dado lo apuntado, el MARN impulsa el Acuerdo Gubernativo 164-2021 Reglamento para la Gestión Integral de los Residuos y Desechos Sólidos Comunes, el cual establece la clasificación desde el lugar donde se generan, con lo que busca fortalecer el manejo adecuado.
El primer paso: separación en el hogar
El reciclaje empieza desde el momento en que una persona desecha un material. Al separar, se permite identificar aquellos posibles materiales que pueden ser aprovechados y se evita la mezcla con basura común. Entre los materiales que se pueden clasificar están el papel, cartón, plástico, vidrio, metal y materiales multicapa, esto con base en los materiales técnicos del MARN.
Para el ambientalista Josué Ramos, la educación en la materia debe empezar desde casa para que la separación se convierta en una práctica diaria. “Cuando los materiales se clasifican de manera correcta, la posibilidad de que sean aprovechados aumenta y el impacto negativo disminuye”, afirma.

También considera que contar con una normativa no es suficiente si la población no modifica sus hábitos. “Además de tener reglamentos, el verdadero cambio empieza cuando las personas aprenden a reciclar correctamente. Separar los residuos en casa es fácil y, al contribuir en su adecuado reciclaje, genera un impacto importante en el ambiente”, asegura Ramos.
Con el propósito de promover cambios en lo hábitos de la población, en 2024 el MARN y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) impulsaron la campaña Guate clasifica su basura, la cual se enfoca en fomentar la clasificación de los residuos como una de las primeras acciones para disminuir la contaminación ambiental.
“La educación permite que la práctica de reciclar se convierta en un hábito. No basta con decirle a la ciudadanía que debe reciclar, también es importante indicarle cómo separar correctamente y qué se hace después”, añade Ramos.
La importancia de la participación activa
El reciclaje requiere la participación de distintos sectores: ciudadanía, empresas recolectoras, municipalidades, instituciones y campañas para utilizar los materiales recuperados.
En la ciudad de Guatemala, la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Guatemala promueve acciones de recolección selectiva y educación comunitaria. En ese marco está la iniciativa de Reciclatú, un programa que busca facilitar la recuperación de materiales, la reincorporación a procesos de economía circular y a reducir la cantidad de residuos.

Reciclar no solo representa un beneficio ambiental. La recuperación de materiales permite que vuelvan a ser utilizados en diferentes procesos productivos y así generar oportunidades económicas. Durante el Segundo Congreso Guatemala Circular, El MARN reunió a representantes del gobierno, comunas y otros sectores para discutir opciones afines con la gestión de residuos y la economía circular.
Para Ramos, los materiales reciclables deben ser considerados como recursos que pueden contribuir a la economía. “No solo es gestionar, es recuperar recursos que aporten a la economía, generen empleo y se demuestre que, al cuidar el planeta, la base de una economía es fundamental”, indica.
Reciclar debe ser un hábito
Guatemala tiene todavía un amplio margen para incrementar la recuperación de materiales. Si cerca del 40 % de los residuos tiene potencial para ser reciclado y solo el 15 % es recuperado, el reto consiste en las acciones que realicen tanto las instituciones como la población.
Al respecto, el MARN y Ramos coinciden en promover las tres erres: Reducir, Reciclar y Reutilizar. Para lograr que las prácticas de reciclaje se conviertan en una parte importante de la rutina, se necesita fortalecer la educación ambiental, mejorar los sistemas de recolección, ampliar la infraestructura y facilitar el acceso a donde los materiales puedan ser utilizados.