- Los registros del Ministerio de Salud Pública evidencian un incremento de padecimientos no transmisibles, mientras médicos del Hospital Roosevelt advierten que diabetes, hipertensión y deficiencias renales aparecen a edades más tempranas.
Las enfermedades crónicas mantienen una tendencia creciente en Guatemala. Datos de la Dirección de Epidemiología y Gestión del Riesgo del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) muestran un aumento de males cardiovasculares, respiratorios y cáncer.
En el caso de las enfermedades cardiovasculares, los registros pasaron de 163 mil 178 pacientes atendidos en 2021 a 271 mil 861 en 2025. La tasa se elevó de 953.71 a 1,503.67 por cada 100 mil habitantes durante ese periodo, indica el Sistema de Información Gerencial de Salud (SIGSA).
El médico internista del Hospital Roosevelt, Marvin Aguirre, aseguró que este comportamiento también se refleja en la atención en nosocomios. Entre las enfermedades que observa con mayor frecuencia están diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, renal crónica y cardiovasculares.
Aguirre explicó que, respecto de cinco años atrás, no solo se ha incrementado la cantidad de pacientes, sino que es más frecuente atender personas con enfermedades simultáneamente.

“Ha aumentado la cantidad total de casos atendidos y, además, cada vez se observan pacientes más jóvenes con enfermedades crónicas como diabetes mellitus, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica”, afirmó.
La enfermedad renal es uno de los padecimientos que presenta un comportamiento preocupante. Un análisis de la Dirección de Epidemiología señala que se incrementó a partir de 2022 y que el mayor riesgo se presenta en hombres entre los 20 y 54 años.
Hábitos aumentan factores de riesgo
La endocrinóloga Matty Sánchez explicó que el incremento de las enfermedades crónicas es multifactorial y está relacionado con cambios en la alimentación, estilos de vida y factores metabólicos.
Entre los principales factores identificó el sobrepeso y la obesidad, consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, sedentarismo y antecedentes familiares. Estas condiciones favorecen el desarrollo de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Sánchez también mencionó que en la práctica clínica están observando pacientes más jóvenes con prediabetes, obesidad y síndrome metabólico, condiciones que pueden permanecer sin síntomas durante años hasta generar complicaciones.

La especialista explicó además que existe una relación entre algunas de estas enfermedades. La diabetes y la hipertensión pueden inducir un deterioro progresivo de la función renal y, cuando ambas están presentes, aumenta el riesgo de desarrollar insuficiencia renal avanzada.
Mayor presión para los hospitales
Para Aguirre, que estas enfermedades aparezcan a edades más tempranas representa un desafío adicional para el sistema público de salud, debido a que los pacientes necesitarán controles, medicamentos y atención especializada durante más años.
Los registros del MSPAS también muestran el impacto de estas enfermedades en la mortalidad. Durante 2024 se reportaron 16 mil 875 muertes por enfermedades cardiovasculares, 8 mil 801 por diabetes, 8 mil 353 por cáncer y 2 mil 573 por enfermedades respiratorias crónicas.
Sánchez considera que la prevención debe comenzar desde edades tempranas mediante una alimentación balanceada, actividad física, control del peso y detección oportuna de factores de riesgo.
“Muchas de las enfermedades crónicas que generan una alta demanda de atención especializada podrían prevenirse o retrasarse mediante intervenciones oportunas dirigidas a los factores de riesgo modificables”, concluyó.