- Quienes padecen una de las principales enfermedades crónicas pueden mantener una alimentación variada y casi sin limitaciones, pero sí con una rutina que debe respetarse plenamente.
Eliminar los carbohidratos, prohibir las frutas o dejar de consumir arroz y frijoles son algunas de las creencias que persisten alrededor de la alimentación de las personas con diabetes. Sin embargo, la cantidad, calidad y combinación de los alimentos son factores importantes para mantener un mejor control de la glucosa.
La doctora Evelyn Cabrera Manrique explica que una alimentación adecuada puede contribuir al manejo de la diabetes, la resistencia a la insulina y la prediabetes. No obstante, aclara que el tratamiento debe adaptarse a las condiciones de cada persona, y tomar en cuenta medicamentos, actividad física, peso, función renal y posibilidades económicas.
Uno de los principales mitos es que las personas con diabetes deben eliminar los carbohidratos. La especialista señala que estos alimentos pueden formar parte de una alimentación equilibrada, siempre que se controle la cantidad y se prioricen opciones de mejor calidad nutricional.
Avena, cereales integrales, papa, lentejas, frijoles y otros alimentos pueden consumirse dentro de las porciones adecuadas. La fibra también cumple un papel importante, por lo que se recomienda aumentar el consumo de verduras, frutas, leguminosas, semillas y cereales integrales.
En pacientes con prediabetes, estos cambios pueden producir mejoras en los niveles de glucosa durante los primeros meses. Cuando una persona utiliza insulina, el plan debe ser más personalizado para evitar descompensaciones.

Otro mito frecuente es que una persona con diabetes no puede comer frutas debido a su contenido de azúcar. Cabrera explica que pueden incluirse en la alimentación, tomando en cuenta la porción y la frecuencia. La recomendación es preferirlas enteras en lugar de consumirlas en jugos, ya que de esta manera se conserva la fibra. La cantidad dependerá de las necesidades individuales de cada paciente.
El índice glucémico tampoco debe utilizarse como una lista de alimentos prohibidos. Este indicador muestra cuán rápido un alimento puede elevar la glucosa, pero también debe considerarse la cantidad de carbohidratos en una porción. Por ello, uno con índice glucémico alto no necesariamente debe eliminarse.
En Guatemala, el arroz y los frijoles son alimentación cotidiana. Para las familias que los consumen con frecuencia, la especialista recomienda pequeños cambios en lugar de eliminarlos.
Por ejemplo, el arroz blanco puede sustituirse por arroz precocido o integral cuando sea posible. También se pueden agregar verduras y una porción pequeña de aguacate para incorporar fibra y grasas saludables.
La combinación de frijoles y arroz permite complementar las proteínas de origen vegetal. Además, acompañarlos con vegetales puede contribuir a que los carbohidratos se absorban de manera más gradual.

En el desayuno, el huevo también puede mantenerse, ya que es una fuente de proteina de alto valor biológico. Cabrera recomienda combinarlo con vegetales y, según las posibilidades de la familia, una pequeña porción de requesón y algún cereal.
Los atoles tampoco tienen que desaparecer completamente de la alimentación. El endocrinólogo, Henry Coy, explica que incluso pueden utilizarse en determinados contextos hospitalarios, pero recomienda disminuir su frecuencia cuando la persona ya obtiene suficientes proteínas y cereales de otros alimentos.
“No lo prohibimos, pero lo reducimos”, resume el especialista al referirse al consumo de Incaparina. Como opción ocasional, menciona que puede consumirse aproximadamente dos veces por semana, dependiendo del resto de la alimentación. La recomendación busca evitar que un alimento se convierta en una estrategia diaria innecesaria cuando la dieta ya es variada.
Ejercicio para aprovechar mejor los carbohidratos
La alimentación debe complementarse con actividad física. Cabrera destaca especialmente el ejercicio de fuerza, porque ayuda a mantener y desarrollar la masa muscular. Cuando existe poca actividad física y se consumen cantidades elevadas de estos nutrientes, el exceso puede almacenarse en forma de grasa y contribuir a alteraciones metabólicas.

Por ello, fortalecer la masa muscular y mantenerse físicamente activo puede favorecer una mejor respuesta del organismo a la insulina.
En opinión del Endocrinólogo, controlar la diabetes no significa vivir con una lista interminable de alimentos prohibidos. La clave está en aprender a controlar las porciones, combinar adecuadamente los alimentos, aumentar la fibra y elegir productos poco procesados.
También es importante adaptar las recomendaciones a la realidad económica de cada familia. Alimentos accesibles como frijoles, verduras y frutas de temporada pueden formar parte de una alimentación equilibrada sin necesidad de recurrir a productos costosos.
La diabetes, la prediabetes y la resistencia a la insulina requieren seguimiento profesional. Los cambios en la alimentación deben individualizarse, especialmente en personas que utilizan insulina, tienen enfermedad renal o presentan episodios de hipoglucemia.