- La Feria de Jocotenango reúne a decenas de vendedores y miles de visitantes en el Hipódromo del Norte, donde la gastronomía, el entretenimiento y las costumbres nacionales toman protagonismo
Como cada agosto, la Feria de Jocotenango toma presencia en el sector del Hipódromo del Norte, ubicado en la zona 2 de la ciudad capital, un espacio donde se reúnen la tradición, el comercio y el entretenimiento.
Durante nueve días, los visitantes y vendedores viven una de las tradiciones más importantes y representativas de la ciudad de Guatemala, que además de mantener las costumbres culturales, genera actividad económica para los comerciantes y emprendedores.
En este 2026, la festividad se desarrolla del 8 al 16 de agosto, con actividades cultuales, juegos, puestos de comida y ventas de diferentes platillos y dulces representativos del país.

La Municipalidad de Guatemala está a cargo de la organización del evento que se realiza en relación con la festividad de la patrona de la capital: La Virgen de la Asunción, y además de los 250 años del traslado de la ciudad.
Tradición que apoya la economía
Para los comerciantes, la participación en la feria implica semanas de preparación. La compra de insumos, contratación de apoyo y el montaje de los puestos forman parte importante de la actividad previa a los días de mayor afluencia.
Para Olga Sánchez, ser comerciante en esta festividad representa una oportunidad para fortalecer sus ingresos. Desde hace 3 años, su puesto de dulces típicos se ha convertido en un punto al que regresan familias que buscan productos tradicionales.

“La feria es un pilar de apoyo para uno como vendedor porque durante estos días logramos más que en una semana normal. Muchas familias ya saben que cada agosto venimos y nos buscan por los dulces típicos para compartir con sus familias”, comparte la comerciante.
El economista José Rodolfo Aguilar explica que este tipo de actividades genera un movimiento económico importante que beneficia a los diferentes sectores relacionados con la actividad. “Estas actividades producen un efecto económico. Aumento de visitantes e incremento de la cantidad de servicios benefician a los distintos sectores de la economía local”, apunta.
Aunque los puestos permanecen durante pocos días, la feria permite que los vendedores tengan acceso a un número importante de visitantes. Para muchos de ellos, representa una oportunidad para apoyarse económicamente.

La permanencia de la cultura
Además de su actividad comercial, la Feria de Jocotenango es un espacio que funciona para conservar expresiones culturales de la capital.
La venta de dulces típicos, la convivencia familiar, los platillos tradicionales y las artesanías integran una celebración que ha logrado mantenerse a lo largo de los años.
Según el Sistema de Información Cultural (SIC), la feria se relaciona con la festividad de la Virgen de la asunción y sus antecedentes se remontan a los tiempos de la Colonia y con el paso del tiempo se han incorporado nuevas actividades comerciales y recreativas.

El antropólogo Oscar González indica que para que esta festividad siga vigente depende de que las personas continúen participando, sin dejar a un lado los elementos que le dieron origen.
“Las ferias patronales son espacios donde se mezclan religión, convivencia, comercio y comida, una combinación que permite la vigencia de las tradiciones que han sido importantes”, señala.
Para muchas familias, asistir cada agosto a la Feria de Jocotenango refleja sus costumbres, y es una oportunidad para pasar el tiempo con los seres queridos, manteniendo la práctica que se transmite con el paso del tiempo.