- La expansión de proyectos inmobiliarios y de infraestructura ejerce una creciente presión sobre los bosques y áreas verdes de las zonas urbanas.
El crecimiento de los desarrollos inmobiliarios y la expansión de la infraestructura urbana han aumentado la presión sobre los bosques y áreas verdes de la ciudad de Guatemala.
Según Hugo Berreondo, presidente de Biciudad, la construcción de proyectos habitacionales y comerciales ha implicado la tala de bosques urbanos para dar paso a nuevas edificaciones.
Berreondo explicó que los desarrollos inmobiliarios horizontales, principalmente en las periferias de la ciudad y otros municipios, requieren grandes extensiones de terreno, lo que puede provocar la eliminación de áreas boscosas.
También señaló que los proyectos verticales generan presión sobre los espacios verdes cuando se prioriza la construcción sobre la conservación de estos ecosistemas.
El presidente de Biciudad señaló que otro factor es el modelo de desarrollo urbano centrado en el automóvil.
A su criterio, las construcciones requieren grandes superficies destinadas a circulación y estacionamientos, al punto de que algunos centros comerciales cuentan con más espacio para vehículos que para sus propios locales comerciales.
Esta situación también se refleja en la distribución de los presupuestos municipales, según Berreondo, explicó que una parte importante de los recursos se dirige a infraestructura para facilitar la circulación vehicular, mientras que disminuyen las posibilidades de invertir en áreas verdes, senderos, ciclovías y recuperación de barrancos.

Para Berreondo, una de las principales causas de la pérdida de áreas verdes es la falta de planificación y ordenamiento territorial.
Señaló que pocas municipalidades cuentan con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y consideró que esta situación aumenta la presión sobre los ecosistemas urbanos ante el avance de los proyectos inmobiliarios.
Berreondo destacó la importancia de incorporar la preservación de los espacios naturales en la planificación urbana. Desde su experiencia como presidente de Biciudad y en la creación de la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, señaló que el desarrollo de las ciudades también debe considerar la movilidad sostenible y la protección de los entornos ecológicos.
Bayron Geovany González Chavajay, ingeniero y profesor investigador del CEUR, indicó que durante las últimas dos décadas terrenos agrícolas y forestales han sido transformados para usos residenciales, comerciales e industriales.
González explicó que este fenómeno no ocurre únicamente en el Área Metropolitana de Guatemala, sino también en ciudades como Quetzaltenango, Escuintla, Cobán, Chimaltenango y Antigua Guatemala.
Señaló que la expansión urbana ha provocado la pérdida progresiva de suelos agrícolas y forestales, mientras las áreas verdes no reciben suficiente importancia dentro de la planificación.
El investigador indicó que una de las principales causas es la falta de planificación y ordenamiento territorial.

De los 340 municipios de Guatemala, únicamente siete cuentan con un Plan de Ordenamiento Territorial vigente, según explicó a esto se suma la presión inmobiliaria sobre terrenos, barrancos y zonas de recarga hídrica.
En esta línea también agregó que la disminución de áreas verdes también reduce los espacios disponibles para recreación, deporte y convivencia.
Además, afecta la biodiversidad y limita la capacidad de las ciudades para adaptarse al cambio climático, por lo que considera estos espacios como parte fundamental de la infraestructura urbana.
González explicó que uno de los principales efectos sobre la biodiversidad es la fragmentación de los bosques urbanos, ya que las áreas verdes quedan convertidas en pequeños espacios aislados entre construcciones.
Esto dificulta que las especies puedan desplazarse para encontrar alimento, refugio y lugares de reproducción.
González señaló que perder áreas verdes no significa únicamente perder árboles, sino también hábitats y corredores biológicos.
“Los barrancos, parques y remanentes de bosque dentro de las ciudades funcionan como refugios para distintas especies, por lo que su conservación resulta importante ante la expansión urbana”, indicó el experto.