- El abandono de adultos mayores puede estar relacionado con discapacidad, dependencia para realizar actividades cotidianas y debilitamiento o ausencia de redes familiares.
A la Procuraduría General de la Nación (PGN) llegan casos de abandono de adultos mayores principalmente mediante denuncias, avisos o comunicaciones de personas e instituciones que advierten sobre una posible vulneración de derechos.
Al recibir la información, la PGN realiza acciones de verificación para conocer las condiciones en las que se encuentra la persona y determinar las medidas que correspondan.
De acuerdo con la legislación vigente, corresponde a la familia brindar protección y apoyo a los adultos mayores.
Por lo tanto, cuando existe una red familiar, la Procuraduría busca establecer comunicación con sus integrantes y promover que asuman las responsabilidades que legalmente les corresponden.

Para ello se toma en cuenta la voluntad y autonomía de la persona adulta mayor respecto al apoyo que pueda recibir, asimismo, no puede ser obligada a aceptar asistencia, y las medidas deben establecerse considerando sus derechos y las circunstancias particulares de cada caso.
Cuando la persona necesita ayuda y acepta recibirla, la PGN puede gestionar atención en salud, contactar a familiares o buscar alternativas de protección, entre ellas el ingreso a albergues.
También puede vincularla con redes de apoyo y coordinar con otras autoridades cuando la situación lo requiera.
Pero, cuando existen circunstancias que afectan la capacidad de una persona para tomar decisiones o procurarse condiciones adecuadas de protección, pueden activarse mecanismos legales.
Zulma Calderón, titular de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP), informó que la institución atiende a más de 5 mil adultos mayores de 60 años en sus Centros de Atención Diurna (CAD) y Permanente (CAP).

Agregó que cuando un adulto mayor deja de asistir y no cuenta con familiares que puedan apoyarlo, SOSEP realiza seguimiento mediante llamadas y cuando es necesario, visitas domiciliares.
También puede brindar acompañamiento médico y gestionar apoyo con familiares para garantizar la continuidad de la atención.
“El programa Mis Años Dorados recomienda a familiares y cuidadores brindar atención basada en el respeto, la dignidad y la protección de los derechos de los adultos mayores. También, mantener controles médicos, una alimentación adecuada y comunicación constante para prevenir el aislamiento y la soledad”, informó la profesional.
Calderón recomendó promover actividades físicas, recreativas, sociales y ocupacionales de acuerdo con las capacidades de cada persona.
También destacó la importancia de garantizar espacios seguros, respetar su autonomía y prevenir situaciones de maltrato, discriminación, negligencia o abuso.

Para ingresar a esta modalidad también se requiere una evaluación médica y psicológica, además de un estudio socioeconómico realizado por el equipo multidisciplinario del Centro de Atención.
SOSEP establece asimismo que la persona no debe consumir sustancias que produzcan adicción y que el ingreso puede realizarse por voluntad propia, por referencia de la PGN o mediante orden de un juez competente.
Respecto a los adultos mayores que dejan de participar en los programas, la funcionaria explicó que las principales causas de retiro son el fallecimiento, cambio de domicilio, problemas de salud que imposibilitan la asistencia al centro, traslado a otra modalidad de atención o la decisión propia o de la familia, según corresponda.
Calderón resaltó la importancia de fortalecer las redes familiares y comunitarias para mantener a los adultos mayores integrados a su entorno. Ante casos de abandono, maltrato o vulnerabilidad, recomienda acudir a las instituciones competentes para solicitar apoyo y protección.