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Fátima Hidalgo: “Se trata de empujar, aunque te cierren la puerta”
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Fátima Hidalgo: “Se trata de empujar, aunque te cierren la puerta”

  • La poeta se apresta para una nueva competencia en la que cada participante dispone de 3 minutos para conectar con el público y plasmar una reflexión cotidiana y profunda,

Fátima Hidalgo no solo escribe poesía, la vive con cada palabra que pronuncia. A sus 25 años, está a punto de representar a Guatemala en el World Poetry Slam Championship 2025, que se celebrará del 30 de mayo al 1 de junio en Ciudad Juárez, México. Para ella, el arte no es un lujo ni una elección cómoda, “es una necesidad vital, una forma de existencia y resistencia”.

Su historia es la de muchos artistas emergentes de nuestro país: llena de sacrificios, rechazo, precariedad, pero con profunda convicción por seguir creando, aunque nadie pague por ello.

Un lápiz, un cuaderno y una voz

Desde muy pequeña, Fátima sintió la necesidad de documentar lo que la rodeaba. A los 5 años escribía a diario en su cuadernito, el que aún guarda con cariño. En la escuela comenzó a desarrollar cuentos, y sin saberlo, ya caminaba hacia un destino atravesado por las letras. Estudió Comunicación y Letras en la Universidad del Valle de Guatemala. Hoy, para sobrevivir, trabaja en un centro de atención telefónica.

“Siempre me interesó el arte, la historia, las ciencias sociales… pero soy pésima en matemáticas”, dice con humor. Su voz es firme y cercana, cada palabra bien pensada, sin perder espontaneidad. Trabajo en call center porque ni modo, así toca mijo”, afirma.

Antes de conocer el Slam, asistía a micrófonos abiertos, pero no encontraba un ambiente acogedor. Era muy hostil, con mucho ego, donde el artista era intocable y el público solo observaba. No había espacio para cuestionar, señala. Fue a través de videos en internet, especialmente de circuitos de Slam en Estados Unidos, que descubrió otro tipo de poesía: una que hablaba desde la entraña, desde la rabia y desde la realidad cotidiana.

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En 2020, casi por casualidad, encontró en Facebook el proyecto Poetry Slam Guatemala, fundado por Walter Gonzales en 2011. Aunque el circuito local es pequeño, somos 7 pelagatos intentando hacer lo posible, este descubrimiento fue transformador. Participó por primera vez en abril de 2021 y ganó el campeonato mensual. A partir de ahí, no ha dejado de escribir ni de subirse al escenario.

Desde el inicio, la violencia simbólica y explícita ha estado presente. Su primer poema triunfador fue sobre la experiencia de ser lesbiana. Las críticas no tardaron: “Ganaste porque hablaste de temas de moda, le dijeron. Otros asistentes enviaron correos de queja, acusando al Slam de promover la agenda progre.

La escena era, y en parte sigue siendo, dominada por hombres. Pero poco a poco, Fátima y otras personas diversas empezaron a tomar el espacio. Hoy, el círculo del Slam en Guatemala está formado en su mayoría por personas LGBTQ+, aunque Fátima puntualiza que el camino ha sido arduo.

Aun así, ella y su compañera Ophelia Ascencio, quien ya representó a Guatemala en el Slam de mujeres trans en Brasil, han estado insistiendo. No fue un inicio fácil. Pero como en todo, se trata de empujar, aunque te cierren la puerta, declara.

Más allá de las fronteras

En 2023, Fátima asistió al Abya Yala Poetry Slam, una competencia continental que le abrió las puertas a algo impensado: la final de un torneo internacional. Fue su primera incursión fuera del país, viajó sola, sin conocer a nadie.

Los primeros días fueron duros. Me trabé en la grabación de un canal de televisión. Lloré al final del día. Estaba ansiosa, dudaba de mí, me sentía sola”. Sin embargo, pronto conectó con otras personas que compartían el amor por la poesía, y las dificultades de hacer arte en contextos precarios y violentos.

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Fátima no escribe desde la distancia. Cada poema suyo es un pedazo de vida transformado en verso. La poesía me permite dejar que el dolor exista fuera de mí por tres minutos y que sea visible. Para ella, el Slam es una herramienta de denuncia y catarsis. Escribe sobre lo que duele, y lo que la hace reír. La comedia también es resistencia. Nos reímos porque estamos rotitos, pero también porque sabemos que merecemos más”, apunta.

En sus textos caben desde denuncias contra la violencia institucional hasta una “Guía teórica y práctica para el amor lésbico”, escrita con humor y complicidad. Escribo como hablo. A veces con malas palabras, con muletillas. Intento ser lo más genuina posible”.

Rumbo al Mundial

Para el mundial, presentará cuatro poemas cuidadosamente seleccionados: uno sobre sobrevivir en una crisis emocional y económica, otro sobre amor lésbico, uno que denuncia la violencia cotidiana contra personas diversas, y un cuarto —para la ronda final— que habla de frustración y deseo: Sé crear, sé amar y hacer panqueques… y ninguna de las tres se vive”, manifiesta.

En 2024, Fátima debió renunciar a ir al mundial en Togo, África, por falta de fondos. Estaba en el trabajo el día de la final, pensando que jamás me iba a recuperar de ese putazo”. Un año después, el destino le brinda de nuevo la oportunidad. Fue llamada como representante por su victoria anterior. Esta vez, va a llegar. Fátima es clara: no pretende hablar por nadie. Mi experiencia como mujer lesbiana, como persona no binaria, no representa a todos. Pero puede resonar. Puede decirte: te abrazo, te veo. La poesía Slam en Guatemala todavía es un fenómeno pequeño, pero ella le ve futuro. Es minimalismo puro: cuando le quitas el papel y la tinta, te queda la voz. Y con eso basta para resistir”, sentencia.

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