- Expertos y autoridades cuestionan qué ocurrirá si la decisión vuelve a postergarse.
El cierre definitivo del vertedero controlado del kilómetro 22, en el municipio de Villa Nueva, sobre la ruta al Pacífico, continúa generando incertidumbre sobre el manejo de residuos en el departamento de Guatemala y las medidas que serán implementadas una vez deje de operar.
El vertedero administrado por la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago Amatitlán (AMSA) ha funcionado desde 1999 y durante 27 años ha recibido residuos provenientes de Guatemala, Villa Nueva, Mixco, San Miguel Petapa, Villa Canales y Amatitlán entre otros del área metropolitana.
Sin embargo, voces ambientales sostienen que ha llegado al límite de su capacidad operativa o vida útil.
La directora ejecutiva de AMSA, Enma Leticia Díaz, explica que el cierre definitivo ha sido programado para el 31 de agosto de este año mediante un proceso escalonado, coordinado y técnicamente supervisado.
“Incluye acciones clave como el manejo de lixiviados mediante lagunas especializadas para el tratamiento de estos líquidos, estabilización de taludes para minimizar impactos ambientales, revegetación del área mediante hidrosiembra y reforestación, además de la implementación de chimeneas para el manejo de gases”, detalla.

¿Qué pasará…?
Aunque la clausura continúa programada todavía existen interrogantes sobre qué sucederá si el vertedero deja de operar o si nuevamente se autoriza una ampliación para continuar recibiendo residuos.
De acuerdo con la directora ejecutiva de AMSA, se desarrollan reuniones técnicas con municipalidades y entidades estatales para evaluar escenarios relacionados con la recolección y tratamiento de basura.
“Lo que se busca es encontrar opciones que permitan enfrentar el impacto que podría generar el cierre del vertedero y reducir complicaciones en la disposición final de residuos”, señala.
Para Ana Gudiel, del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), extender nuevamente el funcionamiento del vertedero podría causar mayores riesgos ambientales y complicaciones.
“El sitio alcanzará su cota máxima operativa hacia finales de agosto de 2026. Aun con cobertura final, continuará produciendo lixiviados durante la fase post-cierre, por lo que deberán mantenerse sistemas de captación y tratamiento para evitar contaminación hídrica”, asienta.

César Masella, asesor en residuos sólidos, considera que muchas comunas todavía no se encuentran preparadas para afrontar el cierre de uno de los principales puntos de descarga de basura del departamento de Guatemala.
“No se han preparado ni económica ni técnicamente. Muchas municipalidades todavía no tienen plantas de tratamiento, rellenos sanitarios o infraestructura adecuada para manejar integralmente sus residuos”, afirma.
El especialista explica que municipios como Villa Nueva, San miguel Petapa, Villa Canales y Amatitlán continúan dependiendo del vertedero administrado por AMSA para depositar parte de sus desechos.
“AMSA solo no va poder. El estado tiene que ayudar mucho. Va a haber un colapso si no se trabaja en soluciones integrales y planificación conjunta entre autoridades y municipalidades”, expresa Masella sobre los posibles efectos que podría generar una transición sin preparación.

Preocupaciones al alza
Por su parte, Emanuel Erazo, comunicador de la comuna de Villa Nueva, señala que el posible cierre también representa preocupación para el municipio debido a la falta de espacios alternativos y la presión que podría generar en la recolección y traslado de basura.
“No existe una alternativa completamente definida para sustituir la capacidad que tiene el vertedero del kilómetro 22. Eso podría derivar en dificultades operativas y aumentar los costos relacionados con el traslado de residuos hacia otros puntos de disposición final”, argumenta.
El comunicador añade que otro de los retos será evitar que la falta de opciones termine en acumulación de basura o incremento de basureros clandestinos en sectores cercanos.
Las autoridades coinciden en que el principal reto no será cerrar el vertedero, sino establecer soluciones que eviten complicaciones ambientales y operativas en el área metropolitana.