- Durante 24 años, este instructor ha encontrado en estas agrupaciones escolares una herramienta para enseñar disciplina, trabajo en equipo, identidad cultural y sentido de pertenencia.
Todo comenzó en 2003 cuando dirigió una banda por primera vez en San José del Golfo. German Rossberth Divas no dimensionaba que aquella experiencia marcaría el inicio de una trayectoria que lo llevaría a trabajar con 42 de sus grupos.
Con el paso de los años, las capacitaciones, competencias y experiencias adquiridas junto a los jóvenes, fortalecieron su vocación por la enseñanza musical. A continuación, una conversación con este personaje.
¿Cómo descubrió que la dirección de bandas era una actividad a la que quería dedicarse?
Empecé con las bandas, en 2003; no esperaba convertirme en un instructor. Al dirigir mi primera agrupación en ese momento descubrí que era algo que realmente me apasionaba. Fue ahí cuando entendí que había encontrado una actividad a la que quería dedicarme.
¿Qué generó el primer acercamiento con las bandas escolares?
Cuando estuve en San José del Golfo tuve la primera banda a mi cargo. Antes de eso había visto, aproximadamente dos años atrás, a la banda del Colegio Brasileiro y a la de Mundo de Amor en la Plaza Central. Recuerdo muy bien que cuando las escuché quedé impactado. Después me di cuenta de que me gustaba mucho lo que estaba haciendo y, desde ese momento, quedé flechado con las bandas.

¿Cuál es su ritmo de formación y preparación?
En todos estos años, he recibido muchas capacitaciones por parte de asociaciones de bandas y he adquirido experiencia en cada una de las competencias. Hay competencias donde uno gana y otras donde uno pierde, pero en todas los jóvenes lo dan todo. Es muy emocionante trabajar con niños y jóvenes que también necesitan hacer arte para mantener su identidad cultural y ocupar su tiempo en una actividad como las bandas escolares. Llevo 24 años dirigiendo bandas y 4 años de formación, por lo que son aproximadamente 28 años vinculados a este ámbito que me enorgullecen bastante.
De las bandas que ha dirigido, ¿cuáles han destacado?
Entre las más destacadas está la del Instituto Normal Central para Señoritas Belén. También tuve a mi cargo la banda de la Escuela Santa Bárbara, SP3 Latín Band, el Colegio Juventud Activa, el Liceo Galich, y la de Liceo Monterreal, ambas en Boca del Monte. En total han sido 42 bandas y todas las llevo dentro de mi corazón.

¿Cómo es el proceso de preparación de una banda?
El proceso comienza desde el inicio del año, aunque los eventos sean mucho tiempo después. Se necesita mucha preparación y dedicación. Las bandas que son campeonas, por lo menos, tendrían que ensayar dos o tres veces a la semana, aproximadamente dos horas diarias, para no sobrecargar a los jóvenes. Hay otras que se preparan cinco horas los sábados y cinco horas los domingos y, aun así, continúan trabajando. La clave es hacerlo con alegría y entusiasmo, además de dejar claro el objetivo de lo que se quiere alcanzar con los jóvenes.
¿Cuáles considera que han sido los principales logros o reconocimientos en su trayectoria?
Los principales logros son ver la alegría de los jóvenes, la disciplina que desarrollan y observar cómo se identifican con lo que hacen. También es importante el acercamiento que se genera con los padres de familia. En cuanto a los reconocimientos, he sido nominado tres veces como mejor director del año en Guatemala dentro del ranking de los top 10. También recibí una Orden del Auxilio Póstumo en 2019. Sin embargo, considero que los reconocimientos no son tan importantes como la satisfacción de ver todo lo que los jóvenes logran cuando uno les inculca disciplina.

¿Qué papel considera que cumplen las bandas escolares en la formación integral de los jóvenes?
Es muy importante. Además de ser una actividad físico-musical, forma identidad y pertenencia. También es un tiempo que se les dedica para que vayan formándose hacia el futuro. Muchas veces los jóvenes expresan que en sus casas no les dedican tiempo, por lo que el tiempo que uno comparte con ellos en las bandas se convierte en tiempo de calidad. Cuando se prepara todo el trabajo, también desarrollan disciplina, responsabilidad y un sentido de pertenencia que es inigualable.
Después de todos estos años de trayectoria, ¿qué significa para usted continuar formando nuevas generaciones de músicos y mantener vivas las tradiciones de las bandas escolares?
Es muy significativo. He visto la evolución de las bandas durante estos 24 años y el trabajo de todos los maestros de música que han estado en este ámbito. Las bandas han evolucionado y algunas incluso han salido a Europa y Estados Unidos representando al país.
Creo que cada uno de los instructores damos nuestro granito de arena para que esto continúe. Ya no son aquellas bandas monótonas de antes que interpretaban solamente un ritmo. Ahora existe una gran variedad de ritmos y Guatemala también ha sido sede de muchos eventos que contribuyen al enriquecimiento integral de cada niño y joven que integra las bandas escolares.
