Pornografía, consumo discreto que deja huella

Pornub es el sitio de contenido para adultos más visitado en la actualidad por los guatemaltecos (Foto: Henry Veliz / AUN) Pornub es el sitio de contenido para adultos más visitado en la actualidad por los guatemaltecos (Foto: Henry Veliz / AUN)
Pornub es el sitio de contenido para adultos más visitado en la actualidad por los guatemaltecos (Foto: Henry Veliz / AUN)
  • Unos 8 millones de guatemaltecos visitan mensualmente sitios de internet que ofrecen materiales explícitos para inducir la excitación sexual.

Por lo menos 8 millones de guatemaltecos, entre adolescentes y adultos, figuran entre usuarios recurrentes de material pornográfico, como lo registra la plataforma Semrush, enfocada en datos para marketing online, que a junio de este año muestra esos números.

La pornografía se expandió a mediados de los años setenta, con la llegada del formato casero de video. Sin embargo, con el auge de la red electrónica a principios del siglo XX, esta se masificó por el mundo a través de sitios de internet que almacenan contenido; solo basta un clic para acceder a videos o fotografías de alto contenido sexual y erótico.

Consumidores masculinos y juventud vulnerable

Este tipo de contenido está orientado al público masculino, donde los hombres lideran las estadísticas de consumo alrededor del planeta, con un 68 %, mientras que las mujeres rondan el 32 %, según el sitio Pornhub. Este único sitio de contenido para adultos recibe unos 100 millones de visitas diarias. De hecho, es el más visitado por quienes en Guatemala apuestan por este entretenimiento.

Que los varones consuman más este contenido corresponde a un fenómeno social, según la psicóloga Mayevi H. Galindo de clínica Sicotrama. “A las mujeres se les ha dicho que la conducta sexual es algo negativo, en cambio con los hombres hay apertura y está más normalizado. No hay un factor biológico que provoque el mayor consumo en los hombres, pero existe contenido diseñado para ellos; es raro encontrar contenido real para mujeres”, enfatizó.

El consumo de pornografía ha evolucionado del formato casero de video a la era digital actual, donde con un clic hay acceso inmediato (Foto: Henry Veliz / AUN)
El consumo de pornografía ha evolucionado del formato casero de video a la era digital actual, donde con un clic hay acceso inmediato (Foto: Henry Veliz / AUN)

Dale una Vuelta, asociación sin fines de lucro española enfocada en la prevención y recuperación de adictos a la pornografía, recoge que 11 años es la edad promedio en que una persona comienza a consumir, además, el 20 % de quienes están entre 16 y 24 años ven pornografía a diario.

“Los niños y jóvenes ven sitios como una fuente de aprendizaje, una mala fuente que es la única para muchos de ellos. Este grupo de edad es muy vulnerable e influenciable, y puede ser que no sean sus integrantes quienes busquen estos contenidos, pero habrá amigos que sí y los introducirán. Los motiva el hecho de querer formar parte del grupo y no padecer de fomo (ansiedad a perderse algo que otros disfrutan)”, comentó Galindo.

La sustancia

Existe un componente que estimula el deseo en los seres humanos, la dopamina. La Mental Health America la define como neurotransmisor que libera las neuronas cerebrales al hacer algo placentero o beneficioso. Conecta los sentimientos de placer con el comportamiento para motivar la acción.

Esta sustancia es liberada cuando una acción resulta estimulante. Repetir la situación agradable provoca que el cerebro suelte más dopamina. Sin embargo, el exceso de estímulos induce a que la dosis sea cada vez más insuficiente, por lo que la persona debe recibir estímulos más fuertes para obtener mayor cantidad de dopamina.

En ese sentido, el consumo de pornografía ocasiona descargas constantes de dopamina, lo que genera la necesidad, cada vez mayor, de consumirla para obtener la misma sensación inicial, lo que conlleva a la adicción.  Además, existe el problema de cómo un adicto se percibe a sí mismo y cómo idealiza el acto sexual.

Terapia de pareja y sexualidad, son las especialidades de clínica Sicotrama, de la psicóloga Mayevi H. Galindo, teléfono 3647-6621 (Foto: Cortesía / AUN)
Terapia de pareja y sexualidad, son las especialidades de clínica Sicotrama, de la psicóloga Mayevi H. Galindo, teléfono 3647-6621 (Foto: Cortesía / AUN)

Según la licenciada Galindo, quienes ven estos contenidos, están expuestos a crear imágenes estereotipadas y consumir contenido violento, lo que lleva a distorsiones y traumas, donde la persona puede querer replicar los actos en la realidad. La adicción se puede tratar con psicoterapia y terapia cognitivo-conductual.

Consecuencias sociales y legales

El exceso de dopamina también puede causar pérdida de la capacidad para analizar y replantear la situación. En el caso del acto sexual, esto puede impulsar que una persona busque “placer” a toda costa, lo que puede desembocar en que algunos individuos lleguen a cometer violaciones.

El Artículo 173 del Código Penal de Guatemala establece que comete violación aquella persona que “yaciere, con mujer, en cualquiera de los siguientes casos: usando de violencia suficiente para conseguir su propósito; aprovechando las circunstancias, provocadas o no por el agente, de encontrarse la mujer privada de razón o de sentido o incapacitada para resistir; o en todo caso, si la mujer fuere menor de doce años”.

Además, el país cuenta con La Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, que tiene como finalidad prevenir, erradicar y sancionar dichas prácticas.

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