- La exigencia académica, las prácticas hospitalarias, la presión por obtener buenos resultados y la adaptación a nuevas responsabilidades representan desafíos para los estudiantes de esta carrera.
La formación médica no se limita a memorizar contenidos y aprender procedimientos. Conforme los estudiantes avanzan en la carrera también enfrentan nuevas responsabilidades, contacto directo con pacientes, jerarquías hospitalarias y situaciones que pueden generar estrés, ansiedad o frustración.
La doctora Lucía Elizabeth Moreno Chamo, magíster en Psiquiatría General y subespecialista en Psiquiatría Infanto-Juvenil, explica que la salud mental no significa únicamente la ausencia de una enfermedad. También comprende la capacidad de regular las emociones, establecer relaciones interpersonales, adaptarse a cambios y adversidades, tomar decisiones y desarrollar proyectos.
Moreno Chamo señala que una persona puede experimentar síntomas psicológicos transitorios sin que necesariamente exista un trastorno mental. Sentir preocupación antes de un examen y tristeza después de una situación difícil o ansiedad ante una determinada circunstancia. La diferencia está en la intensidad, duración y repercusión que estos síntomas tengan en la vida cotidiana.
La especialista indicó que es necesario observar si una respuesta emocional es proporcional a la situación que se está viviendo, si es transitoria y permite continuar con las actividades o, por lo contrario, si se vuelve persistente, excesiva y genera deterioro en el funcionamiento académico y persona. “No toda tristeza es una depresión, no toda preocupación es un trastorno de ansiedad”, expone.
En el caso de la depresión, algunos signos pueden incluir un estado de ánimo bajo o irritabilidad persistente, pérdida de interés o placer por actividades habituales, alteraciones del sueño y del apetito, fatiga, dificultades de concentración y memoria, sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza. En algunos casos también pueden aparecer pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio, situaciones que requieren atención profesional.

Moreno Chamo recalca que estos problemas no tienen una única causa. En ellos pueden interactuar factores biológicos, psicológicos y sociales, como antecedentes familiares, experiencias personales, patrones de conducta, mecanismos de afrontamiento, relaciones interpersonales, condiciones económicas, violencia, aislamiento y acontecimientos traumáticos.
Cuando la salud mental afecta el rendimiento académico
Las dificultades emocionales también pueden repercutir directamente en la formación universitaria. La ansiedad puede aumentar la preocupación y favorecer la procrastinación, mientras que los problemas depresivos pueden relacionarse con falta de energía, motivación, aislamiento y dificultades para concentrarse o recordar información.
En medicina, estas situaciones pueden hacerse más evidentes debido a la cantidad de contenidos y responsabilidades que los estudiantes deben asumir. La doctora Moreno Chamo apunta que un estudiante puede comenzar a evitar determinadas actividades académicas, dejar trabajos para último momento o experimentar dificultades para desenvolverse frente a pacientes, compañeros o superiores.
Por ello, detectar cambios en el comportamiento propio o de un compañero puede ser importante para buscar apoyo antes de que el malestar se intensifique.
José Javier Rivera Benítez, estudiante de quinto año de Medicina y en rotación de Psiquiatría, comparte su experiencia con el ingreso en las prácticas hospitalarias.

Hace ver que el externado representa un cambio importante porque los estudiantes comienzan a tener contacto directo con pacientes y deben desenvolverse dentro de una estructura jerárquica integrada por externos, internos, residentes y jefes de servicio.
Para Rivera Benítez, comprender esa estructura y mantener una comunicación asertiva es fundamental. Reconoce que uno de los desafíos consiste en saber cuándo asumir una responsabilidad y cuándo solicitar el apoyo de un superior. “Hay momentos en los que uno topa una pared y dice: bueno, aquí necesito a mi jefe inmediato”, menciona.
También destaca la importancia de no pasar por alto lo que ocurre a nivel emocional y de desarrollar hábitos que permitan mantener estabilidad durante las diferentes etapas de la carrera.
Pedir ayuda también es una forma de autocuidado
Andrea Taylor, estudiante de medicina recordó que uno de sus primeros desafíos apareció al comenzar la carrera, cuando obtuvo una calificación baja en un examen de Física pese a haber tenido un buen rendimiento académico. Su experiencia también la llevó a cuestionar la comparación constante entre estudiantes. En grupos de compañeros, dijo, es común encontrar personas que aseguran haber avanzado rápidamente en determinado contenido, lo que puede generar presión en quienes todavía están aprendiendo.
Por ello, recomienda que cada estudiante identifique qué métodos de estudio funcionan para sí mismo y evite medir su desempeño únicamente con base en el ritmo de los demás. “Pedir ayuda no significa que lo están haciendo mal”, fue uno de los mensajes centrales de su intervención.

Dormir pocas horas, estudiar durante toda la noche o dejar de lado actividades personales pueden llegar a presentarse como señales de compromiso con la carrera. Sin embargo, el descanso es necesario para el funcionamiento académico, social y personal.
Taylor relata que en ocasiones llegó a sentir culpa por dedicar tiempo a dormir, descansar o ver una serie, debido a la idea de que esas horas debían utilizarse para estudiar. Sugiere construir rutinas realistas y sostenibles, en lugar de establecer horarios excesivamente exigentes que puedan terminar provocando frustración cuando no se cumplen.
Moreno Chamo también señala que el descanso adecuado contribuye a los procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje. Por ello, estudiar durante más horas no necesariamente significa aprender más si no existe un descanso suficiente.
Medicina no debe convertirse en toda la identidad del estudiante
Practicar algún deporte, escuchar música, leer, compartir con familiares y amigos o realizar actividades recreativas permiten que el estudiante conserve espacios personales que no están relacionados directamente con la Medicina.
Taylor afirma que los estudiantes deben recordar que antes de ser médicos son personas, hijos, hermanos, amigos y, en algunos casos, parejas.
El autocuidado fue presentado como una práctica integral que debe comenzar desde los primeros años de la carrera y mantenerse durante la formación profesional.
Julio Roberto Porras Martinez, médico y especialista en salud mental, hace mención de unas recomendaciones entre ellas están: Mantener actividad física regular, dormir y descansar lo suficiente, organizar el tiempo de manera realista mantener relaciones familiares y sociales, conservar actividades recreativas alejadas de la medicina.