El diseño visual transforma la forma de aprender en las aulas

El uso estratégico de imágenes, textos y otros recursos visuales puede facilitar la comprensión de contenidos académicos. (Foto: MIDEDUC / AUN) El uso estratégico de imágenes, textos y otros recursos visuales puede facilitar la comprensión de contenidos académicos. (Foto: MIDEDUC / AUN)
El uso estratégico de imágenes, textos y otros recursos visuales puede facilitar la comprensión de contenidos académicos. (Foto: MIDEDUC / AUN)
  • Una adecuada combinación de colores, imágenes, diagramas y textos puede ayudar a comprender contenidos complejos y reducir la saturación de información.

Actualmente, los estudiantes están constantemente expuestos a imágenes, videos, presentaciones y contenidos digitales, por lo que la forma de presentar la información adquiere cada vez mayor importancia.

El diseño visual puede convertirse en una herramienta para facilitar la comprensión de contenidos académicos, especialmente cuando se utiliza de manera estratégica y de acuerdo con las necesidades de aprendizaje.

Alejandro La Guardia, especialista en educomunicación visual, señala que el diseño dentro de los espacios educativos no debe limitarse a hacer que una presentación sea atractiva.

La educomunicación es un campo que integra la educación y la comunicación para facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediante diferentes recursos y lenguajes comunicativos.

En la práctica, puede aplicarse a través del uso estratégico de imágenes, colores, diagramas, videos, presentaciones y otros recursos visuales que permitan transmitir información de manera clara y facilitar la interacción entre docentes y estudiantes.

Su aplicación puede contribuir a reducir la carga cognitiva, mejorar la comprensión e incrementar la participación de los estudiantes, lo que significa que los elementos visuales deben tener una función y ayudar a dirigir la atención hacia la información realmente importante.

El experto señala que uno de los aspectos fundamentales es la organización de los contenidos, pues una composición limpia, con una jerarquía visual clara, permite reconocer con mayor facilidad títulos, conceptos principales y datos secundarios.

Las herramientas digitales pueden complementar la explicación del docente cuando responden a un objetivo específico de aprendizaje. (Foto: MIDEDUC / AUN)
Las herramientas digitales pueden complementar la explicación del docente cuando responden a un objetivo específico de aprendizaje. (Foto: MIDEDUC / AUN)

La Guardia recomienda trabajar con un número limitado de colores principales y asegurar que exista suficiente contraste entre el fondo y el texto.

Añade que el color también puede utilizarse para destacar información específica sin convertir la presentación en un conjunto de elementos visuales que compitan entre sí.

La elección de los colores puede apoyarse, además, en diferentes combinaciones dentro del círculo cromático, como colores complementarios, análogos, tríadas o combinaciones personalizadas.

Sin embargo, conocer estas posibilidades no significa que todas deban utilizarse al mismo tiempo, pues en un material educativo la combinación debe responder a una intención comunicativa y mantener una lectura sencilla.

Esta visión del diseño se relaciona con lo señalado por Dora Pons, licenciada en Administración Educativa, quien explica que la educomunicación visual y el diseño estratégico pueden funcionar como puentes cognitivos para favorecer el aprendizaje significativo en los estudiantes universitarios.

Señala tres elementos relevantes para entender esta relación. El primero es la reducción de la carga cognitiva, ya que un diseño ordenado permite que el estudiante se concentre en procesar el concepto y no en descifrar una presentación complicada.

El segundo es la codificación dual, que consiste en combinar información verbal, como textos o explicaciones, con información visual, como gráficos y diagramas.

La selección de colores, tipografías e imágenes permite organizar la información y dirigir la atención hacia los conceptos principales. (Foto: GEMINI / AUN)
La selección de colores, tipografías e imágenes permite organizar la información y dirigir la atención hacia los conceptos principales. (Foto: GEMINI / AUN)

El tercero es el anclaje conceptual, mediante el cual una representación visual puede ayudar a convertir una idea abstracta o una teoría compleja en algo más fácil de relacionar y recordar.

En lugar de presentar toda la información mediante párrafos, el recurso visual permite organizarla de acuerdo con la relación que existe entre sus diferentes partes.

Los expertos señalan que actualmente docentes y estudiantes cuentan con plataformas como Canva y PowerPoint, además de herramientas de inteligencia artificial generativa, que pueden utilizarse para elaborar materiales educativos.

También existen recursos audiovisuales y dinámicos, como videos educativos y juegos interactivos, que permiten incorporar diferentes formas de participación durante una clase.

Sin embargo, advierten que utilizar tecnología o agregar imágenes a una presentación no garantiza por sí mismo un mejor aprendizaje.

La herramienta debe seleccionarse de acuerdo con el objetivo que se pretende alcanzar, pues si el propósito es explicar un proceso, un diagrama puede ser más útil, pero si se busca organizar acontecimientos, una línea del tiempo puede facilitar la comprensión.

Los expertos concluyen que uno de los principales retos para los docentes es identificar cuándo utilizar un recurso visual y cuándo no hacerlo, pues el diseño educativo debe estar al servicio del contenido y no convertirse en una distracción.

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