INSIVUMEH vigila las principales fallas geológicas del territorio nacional

  • En los últimos años, el país ha mejorado considerablemente su capacidad de monitoreo de los sismos, lo cual es vital para la prevención.

Guatemala es un país altamente sísmico por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico y sus condiciones de vulnerabilidad generan un inminente riesgo para su población. En razón de lo mencionado, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrologías (INSIVUMEH) mantiene el monitoreo en las cuatro principales fallas geológicas que existen en su territorio.

Según el Instituto, las fallas geológicas más relevantes son Motagua, Chixoy-Polochic, Ixcán y Jalpatagua, todas son monitoreadas constantemente para comprender sus características y con ello reducir la vulnerabilidad.

La falla del Motagua tiene una extensión aproximada de 350 kilómetros, es la más conocida y estudiada debido a su protagonismo en el terremoto de 1976, uno de los más destructivos en la historia del país, con una magnitud de 7.5 que causó 23 mil muertes y enormes daños materiales.

Paralela a ella, se encuentra la falla Chixoy-Polochic, pues también tiene un comportamiento activo y puede generar sismos de mediana a gran magnitud.

Mientras que las fallas de Ixcán y Jalpatagua están ubicadas en el noroeste y sur, respectivamente. La última ha sido asociada con la actividad sísmica más reciente.

Mejoran capacidad de monitoreo

Andrés Castro, coordinador de la sección de sismología del INSIVUMEH, precisó que el monitoreo de las fallas geológicas en Guatemala ha mejorado significativamente en los últimos años.

El experto indicó que se ha fortalecido la red sismológica nacional del Instituto, lo cual ha permitido detectar sismos muy pequeños que incluso antes pasaban inadvertidos.

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Como prueba de la actualización destaca que en los últimos cinco años el instituto digitalizó toda su red de monitoreo sustituyendo paulatinamente todos los instrumentos analógicos por otros que son más modernos, sensibles y precisos.

La Coordinadora Nacional Para la Reducción de desastres (CONRED) advirtió que la vulnerabilidad del país ante los sismos es alta, debido a la ubicación geográfica, la densidad poblacional en zonas de riesgo y las condiciones de la infraestructura.

En su informe anual señaló que un 60 % de la población reside en áreas señaladas como de alto riesgo sísmico, especialmente en la Ciudad de Guatemala, afectada por fallas urbanas regionales como la de Mixco y San José Pinula.

Sin embargo, el experto hizo un llamado a la calma a la población pues el riesgo siempre existirá en un país como Guatemala y recomendó que se mantengan informados a través de fuentes oficiales como INSIVUMEH.

Pidió que para evitar desinformación las personas pueden descargar la aplicación «Insivumeh Alerta de Terremotos», la cual brinda información científica y precisa sobre los eventos sísmicos. Agregó que creer en rumores es contraproducente.

Actividad sísmica reciente

Sobre la actividad sísmica reciente Castro explicó que responde a un sistema de fallas complejas en la región central del país, donde convergen estructuras geológicas de orientación casi perpendicular.

“Estamos estudiando dos fallas que son casi perpendiculares una con la otra, y esa interacción genera la actividad sísmica que estamos observando”, indicó el experto.

Explicó que estas estructuras tectónicas generan esfuerzos cruzados que favorecen la liberación constante de energía, lo cual se manifiesta en la recurrencia de sismos de baja y mediana magnitud.

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Las fallas geológicas que atraviesan el país se caracterizan principalmente por movimientos horizontales, conocidos como deslizamientos laterales, donde dos bloques de la corteza terrestre se deslizan horizontalmente uno respecto al otro.

Sin embargo, también se pueden presentar movimientos superficiales que afectan directamente a la superficie terrestre, incrementando el riesgo para las zonas pobladas.

El especialista aclaró que los sismos generados por estas fallas locales son usualmente superficiales, lo que implica que las personas cercanas al epicentro sienten con mayor intensidad el movimiento.

Este tipo de eventos se diferencia de los sismos de mayor profundidad originados por la interacción de placas tectónicas como la del Caribe y la de Cocos, aunque desde el punto de vista técnico no hay una diferencia en la naturaleza del movimiento.

Sobre la actividad sísmica reciente, Castro explicó que la población no debe esperar un “retorno a la calma” inmediato.  La sismología no puede predecir con exactitud la duración o el comportamiento futuro de los sismos, ya que se estudian fenómenos que ocurren bajo tierra y no son observables directamente como el clima. “No podemos hacer predicciones de cuánto dura la actividad sísmica. La información es a posteriori, y lo que tratamos de hacer es informar lo más rápido posible”, puntualizó.

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