- La revisión y eliminación de criaderos en viviendas debe realizarse al menos una vez por semana para interrumpir el ciclo de reproducción.
Durante la época lluviosa aumentan las condiciones favorables para la reproducción de los mosquitos, debido a la acumulación de agua en recipientes y otros objetos dentro y alrededor de las viviendas. Por eso, las autoridades de control de vectores recomiendan mantener una vigilancia constante de los posibles criaderos y realizar acciones de limpieza al menos una vez por semana.
Gabriela Gómez, subcoordinadora de la sección de Vectores de la Dirección Departamental de Redes Integradas de Servicios de Salud de Guatemala, explicó que la lluvia incrementa la cantidad de agua disponible para la reproducción del mosquito. La hembra deposita sus huevos en las paredes de los recipientes y, cuando son cubiertos por el agua comienzan a desarrollarse las larvas. Las temperaturas cálidas también favorecen que el proceso avance.
Uno de los principales riesgos es el Aedes aegypti, mosquito que se adapta fácilmente a los ambientes urbanos y suele reproducirse cerca de las casas. La hembra necesita sangre para desarrollar sus huevos y puede transmitir enfermedades como dengue, chikungunya y zika.

Gómez indicó que el insecto no nace infectado, sino que adquiere el virus al picar a una persona que tiene la enfermedad y posteriormente puede transmitirlo a otra.
Los criaderos no se limitan a grandes depósitos. Pilas, toneles, cubetas, llantas, floreros, bebederos de animales, botellas, latas, juguetes, tapas y canaletas pueden acumular agua y convertirse en sitios adecuados para la reproducción. Incluso una tapa de botella, una hoja de una planta o un pequeño agujero en un árbol pueden representar un riesgo si retienen agua durante días.
Gómez señaló que el ciclo completo del mosquito puede durar entre siete y diez días cuando existen condiciones favorables de temperatura y disponibilidad de alimento. Por ello, una de las principales recomendaciones es revisar los alrededores de la vivienda por lo menos una vez a la semana, antes de que el mosquito complete su desarrollo hasta llegar a la etapa adulta.

La funcionaria también identificó algunos errores frecuentes en las familias. Uno de ellos es concentrarse en los recipientes grandes o vaciar el agua sin lavar y cepillar el objeto. Los huevos pueden permanecer adheridos a las paredes, por lo que retirar el agua no necesariamente elimina el riesgo.
La prevención también debe incluir patios, techos, jardines y terrenos cercanos. Entre las acciones recomendadas se encuentran vaciar, lavar, cepillar, tapar o eliminar los recipientes que puedan acumular agua. También es necesario cambiar frecuentemente el agua de los bebederos de animales y mantener limpios depósitos como pilas y toneles.
Cuando se encuentran larvas en un recipiente, Gómez indicó que el agua puede colarse para retirar las larvas. Después, el recipiente debe lavarse y cepillarse en sus paredes y partes superiores. Los depósitos que deben permanecer con agua tienen que recibir el tratamiento correspondiente y mantenerse tapados.

La fumigación también es parte de las acciones de control, principalmente para reducir la cantidad de mosquitos adultos cuando existe transmisión o un riesgo elevado. Sin embargo, Gómez enfatizó que esta medida no elimina huevos, larvas ni pupas, por lo que debe acompañarse de acciones dirigidas a los criaderos.
El control vectorial, además, no comienza con las lluvias. De acuerdo con Gómez, las acciones preventivas se desarrollan desde enero mediante encuestas entomológicas, tratamiento de depósitos y fumigación en las localidades consideradas de alto riesgo. Durante 2026, se observó un incremento aproximado del 30 % en las clasificadas como de alto riesgo en comparación con el período anterior.
Los registros también muestran un aumento en los depósitos útiles inspeccionados. En 2025 fueron revisados 387,878, de los cuales 28,824 resultaron positivos y fueron tratados. Para 2026, la cifra ascendió a 475,998 depósitos inspeccionados, con 35,707 positivos y tratados. En cuanto a los depósitos no útiles, se inspeccionaron 81,624 en 2025 y 100,391 durante 2026; los positivos disminuyeron de 4,544 a 4,079.