Canasta básica, precios entre alzas y bajas durante 2026

La compra de frutas y verduras forma parte del gasto cotidiano de los hogares, en un contexto donde algunos alimentos registraron variaciones importantes de precio durante 2026. (Foto: Jordy Jiménez / AUN ) La compra de frutas y verduras forma parte del gasto cotidiano de los hogares, en un contexto donde algunos alimentos registraron variaciones importantes de precio durante 2026. (Foto: Jordy Jiménez / AUN )
La compra de frutas y verduras forma parte del gasto cotidiano de los hogares, en un contexto donde algunos alimentos registraron variaciones importantes de precio durante 2026. (Foto: Jordy Jiménez / AUN )
  • Datos del INE muestran diferencias en el comportamiento de los precios entre enero y julio de 2026, mientras que factores como oferta, transporte y estacionalidad ayudan a explicar las variaciones.

Entre enero y julio de 2026, el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), mantuvo una tendencia al alza en Guatemala. Aunque el incremento general rondó el 2.3 % detrás del promedio prevalece una realidad: algunos alimentos aumentaron por arriba del 10 % y otros terminaron con precios inferiores a los registrados al inicio del año.

Un análisis de los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que el costo mensual per cápita de la Canasta Básica Alimentaria Urbana (CBAU) pasó de Q.924.35 en enero a Q945.74 en julio, es decir, Q21.39 adicionales por persona y un incremento de 2.31 %,

Durante el mismo periodo, el costo mensual per cápita en el área rural pasó de Q713.40 a Q730.23, una diferencia de Q16.83 y un incremento de 2.36 %.

(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )
(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )

La CBA Urbana está integrada por 66 productos, mientras que la Rural, por 60. Los valores corresponden al costo mensual por persona y no al gasto de todos los hogares, ya que los patrones y cantidades de consumo pueden variar claramente entre las familias.

Aumento tras aumento

El aumento no solamente se centró en un solo mes. Según los registros del INE, entre enero y julio ambas canastas cerraron cada mes con un costo alto al registrado en el mes anterior.

(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )
(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )

Sin embargo, el aumento del costo total no significa que todos los alimentos se hayan encarecido ni que lo hayan hecho en la misma proporción.

Al comparar los precios de enero y julio, los limones y limas registraron la mayor variación porcentual entre los productos de la CBA Urbana: 20.40 %. También se observaron incrementos en zanahorias, güisquil, papas y aguacates.

(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )
(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )

Los aumentos tampoco fueron iguales durante los siete meses. Un producto pudo registrar altas durante determinadas semanas o meses y posteriormente bajar, sin ser necesario regresar al precio que se tuvo a principio de año.

Para Hugo Maul, presidente de la junta directiva del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), parte de estas diferencias se relacionan con las características propias de los productos agrícolas.

Todos estos productos son estacionales, de temporada. Entonces, en temporada de mucha producción los precios bajan y en temporadas de poca producción, suben”, explica.

Sin embargo, las condiciones climatológicas también pueden influir de diferente manera según la región, el cultivo y el momento de producción, agrega el economista.

No todo encareció

Aunque determinados alimentos registraron altas al promedio de la CBA, otros presentaron el comportamiento contrario. Por ejemplo, el tomate fresco terminó con un precio de 7.94 % inferior al de enero, otros que bajaron fueron los plátano, jamón, huevos y margarina.

(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )
(Infografía: Jordy Jiménez / AUN )

Maúl señala que esta diferencia también puede influir en la percepción de los consumidores. Es más fácil recordar aquellos bienes en los cuales el precio subió que en lo que bajó”, afirma.

Los precios se mueven por las ofertas y las cosechas

Los informes del Sistema de Información de Mercados del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) enfatizan en cómo la disponibilidad de determinados productos también ha variado durante el 2026.

Uno de los casos más evidentes es el güisquil. Entre las semanas del 16 al 20 y del 24 al 27 de marzo el precio por mayor del ciento pasó de Q281.00 a Q438.00, un ala semanal del 55.87 %. El MAGA atribuyó la presión al aumento a una menor disponibilidad del producto destinado al mercado fresco.

Sin embargo, el precio por mayor no equivale directamente al precio utilizado por el INE para calcular la CBA, pero logra contextualizar el comportamiento de un alimento que terminó en 15.96 % por encima del precio registrado en el mes de enero.

La papa también presentó variaciones. Durante marzo, los registros por mayor muestran que el quintal paso de Q230 a principios del mes a Q355 durante la semana del 23 al 27.

Desde la perspectiva de los comerciantes, también se evidencia cambios en el comportamiento de los precios. Gabriel Xiloj, vendedor del mercado San José Mercantil de la zona 7 de la ciudad capital, apunta que varían con el paso de las semanas. Comenta que cuando un producto les ingresa con un precio elevado, tienen que ajustar y los clientes tienden a llevar menor cantidad.

El costo de los alimentos influye en el presupuesto destinado por los hogares a sus compras habituales. (Foto: Jordy Jiménez / AUN )
El costo de los alimentos influye en el presupuesto destinado por los hogares a sus compras habituales. (Foto: Jordy Jiménez / AUN )

El combustible también llega al precio

Maul señala que un incremento en el precio del combustible puede trasladarse al costo de los alimentos a través del transporte, pero advierte que no se da con la misma magnitud.

También, ejemplifica que el aumento en el combustible necesario para transportar una carga se atribuye entre una gran cantidad de unidades del producto. Por ello, un incremento determinado en el diésel no implica que cada alimento trasladado aumente automáticamente en el mismo porcentaje. Dicha diferencia es necesaria para evitar atribuir de manera directa al consumidor la misma variación reportada en los combustibles.

CBA e inflación: indicadores diferentes

Comparar directamente la CBA con el índice de Precios al Consumidor (IPC) requiere enfoque. El IPC considera una gama más amplia de bienes y servicios consumidos por las familias, mientras que la CBA se concentra en un conjunto específico de alimentos. Por esa razón Maúl afirma que ambos indicadores pueden registrar movimientos diferentes durante un mismo periodo.

El economista subraya que incluso la división de alimentos incluida en el IPC abarca bienes diferentes de los que se encuentran en la CBA; por ello, las variaciones no tienen que coincidir.

Asimismo, esta diferencia evita interpretar la CBA como sinónimo de inflación: mientras una mide el costo de un conjunto específico de alimentos; la otra observa la manera en la que evolucionan los precios de los bienes y servicios que son consumidos por las familias guatemaltecas.

Más allá de los porcentajes, el encarecimiento de los alimentos tiene implicaciones sobre la capacidad de compra. “Si el nivel de ingresos que tienes no cambia y suben los precios, tienes menos poder adquisitivo”, expresa Maúl, quien remarca que el efecto tampoco es igual entre los hogares. A quienes tienen más ingresos les afecta menos, a quienes tienen menos ingresos les afecta más”.

El encarecimiento de los alimentos tiene implicaciones sobre la capacidad de compra de las familias. (Foto: AGN / AUN)
El encarecimiento de los alimentos tiene implicaciones sobre la capacidad de compra de las familias. (Foto: AGN / AUN)

Al respecto, la consumidora, Claudia Cortés, comenta: “Ahora cotizo antes de comprar, porque si está muy caro prefiero llevar menos o buscar otra opción para mantener el presupuesto destinado para hacer las comprar en la semana.

El promedio no representa a todas las familias

Además, existe una razón más por la que un consumidor puede sentir el aumento de los precios que lo reflejado por los indicadores. Las estadísticas representan patrones promedio, pero los hogares reales no consumen de manera exacta los mismos productos ni en las mismas cantidades. “El hogar promedio es una construcción estadística”, resalta Maúl.

Una familia que frecuentemente compra de los alimentos aumentados al 10 % puede experimentar un impacto diferente al de otra cuyo consumo se enfoca en productos que mantuvieron o disminuyeron sus precios. A esto se suma el comportamiento de percepción que el economista menciona: los incrementos pueden resultar notorios para el consumidor que las reducciones.

Los datos de enero a julio muestran la combinación de la CBA Urbana, la cual aumentó 2.31 % y la Rural 2.36 %, pero detrás de esos porcentajes hubo incrementos en los alimentos superiores al 20 % y otros terminaron más baratos.

De esta manera, responder cuánto se ha encarecido la canasta básica durante el 2026 requiere un análisis más allá de un porcentaje general: qué productos cambiaron, qué ocurrió con la disponibilidad, cuánto pesan dentro de la alimentación y cómo los movimientos interactúan con los ingresos de los hogares.

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