- Iniciativa de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) promueve el uso productivo de procesos biológicos controlados.
El compostaje animal es un proceso biológico controlado de descomposición aeróbica con cadáveres de animales o restos de tejidos.
Microorganismos como bacterias y hongos degradan la materia orgánica compleja hasta convertirla en un producto estable, inocuo y rico en nutrientes llamado compost, es decir, una acción similar acostumbrada con residuos de comida.
«Para el tratamiento de cadáveres animales hay variedad de opciones, desde la incineración, el entierro, hasta el compostaje que es de las mejores y más viables ambiental y económicamente, con ventajas significativas frente a prácticas tradicionales», explica Alejandro Pinto, quien está a cargo del proyecto impulsado por la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia, de la USAC.
El proceso de transformación se basa en la gestión de la compostera y consta de la preparación de la base, es decir, propiciar una capa gruesa de material rico en carbono como aserrín, paja o cascarilla de arroz para absorber líquidos.

Luego viene la colocación, cuando el cuerpo se cubre con el material carbonado para mantener el calor y evitar olores o presencia de moscas.
También se agregan microorganismos benéficos que ayudan a la degradación y agua para la actividad microbiana.
El tercer paso es la fase termofílica, cuando la actividad microbiana eleva la temperatura entre 55°C y 65°C, lo que degrada tejidos blandos y elimina microorganismos patógenos.
Después el momento de enfriamiento y maduración, o descenso de la temperatura y los microorganismos terminan de estabilizar la materia orgánica.

Al final, los huesos quedan quebradizos y el material resultante es una tierra oscura y sin olor desagradable.
Pinto expresa que es un proceso de transformación natural que puede durar de 2 a 6 meses, dependiendo de las condiciones.
En la capital este proceso se desarrolla principalmente en la Granja Experimental, en el campus central de la zona 12, y es ejecutado por personal técnico y estudiantes, bajo la supervisión de docentes de la facultad.
La docente Paulina Ramos apunta que esperan que los estudiantes comprendan la utilidad de estos procedimientos y el impacto ambiental positivo que se genera con estas prácticas de manejo de desechos, las cuales son parte de la economía circular empresarial».

Beneficios para el ambiente
Entre los beneficios más importantes al realizar este proceso están:
- Prevención de contaminación: Evita que los lixiviados, que son los líquidos de descomposición, contaminen mantos freáticos o suelos.
- Reducción de gases: Disminuye la emisión de gases de efecto invernadero en comparación con la putrefacción descontrolada.
- Bioseguridad: El calor generado en el proceso que se produce en la fase termofílica, elimina patógenos, evitando la propagación de enfermedades en las granjas.
- Economía circular: Transforma un residuo peligroso en un recurso útil para la fertilización de suelos.
En ese marco, el licenciado Axel Godoy, secretario de la unidad académica, señala que los objetivos de la iniciativa son gestión sanitaria y productiva.
Asimismo, eliminar los focos de infección que representan los cadáveres en una unidad de producción, cumplir con normativas ambientales y obtener un subproducto que puede ser utilizado como abono orgánico en los cultivos de forraje de la institución.