- Especialistas señalan que el uso de celulares, redes sociales y videojuegos ha transformado las formas de convivencia y recreación.
Durante generaciones las rondas infantiles en los recreos, los trompos girando sobre las banquetas y los barriletes elevándose fueron parte de la infancia guatemalteca. Sin embargo, el entretenimiento digital, el uso de redes sociales y de teléfonos celulares han alterado las interacciones entre niños y jóvenes del país.
Los juegos tradicionales tienen una larga historia vinculada a la convivencia y a la transmisión de costumbres. El capirucho, el yoyo, las canicas y el yax se volvieron populares en colonias, barrios, parques y escuelas debido a que se podían fabricar con materiales sencillos como plástico artesanal, cuerda, arcilla o madera.
Estas dinámicas, además de una línea de entretenimiento, fortalecían el trabajo en equipo, la convivencia y la interacción entre niños, abuelos y padres de familia. A través de los juegos, las nuevas generaciones aprendían valores, reglas y formas de relacionarse con otras personas.
Actualmente, muchos de estos juguetes han perdido presencia frente a los dispositivos electrónicos, plataformas y juegos digitales que ocupan el tiempo libre de niños y adolescentes.
Asimismo, el impacto tecnológico, la inseguridad y la urbanización han reducido espacios que son destinados al juego al aire libre. En diversas partes del país, los parques y calles ya no son utilizados por los niños de la misma manera que ocurría años atrás.

Cambios en la convivencia
El historiador Julián Rodríguez explica que los juegos tradicionales representan una parte importante del pasado que conecta a distintas generaciones. “Eran parte de nuestra vida cotidiana pues se aprendía a respetar reglas, crear amistades y convivir en la escuela, colonia o parque”.
Rodríguez señala que durante gran parte del siglo XX era usual observar a niños jugando trompo, cuerda o cincos en calles y patios escolares. Sin embargo, considera que la tecnología ha modificado profundamente estas dinámicas de diversión.
Por su parte, el sociólogo Genaro Contreras considera que el crecimiento de la tecnología ha intervenido en la manera de interacción entre los más jóvenes. Apunta que, al pasar gran parte del tiempo libre frente a una pantalla, cambia la manera de participación, resolución de conflictos y la construcción de nuevas amistades.
Una herramienta para la educación y la identidad cultural
La catedrática en educación primaria Leticia Sandoval expone que los juegos tradicionales cumplen una fusión pedagógica en el desarrollo infantil.
“Por medio de estos juegos, los niños aprenden a resolver conflictos, seguir instrucciones y desarrollar habilidades. Además, complementan la formación académica que difícilmente puede sustituirse por celulares y consolas de videojuegos”, apunta.

Sandoval expresa que estas actividades contribuyen al desarrollo infantil fortaleciendo la creatividad, la comunicación y el trabajo en equipo.
En ese sentido, la Dirección General de Educación Física (DIGEF) ha incorporado los juegos recreativos y autóctonos dentro de sus lineamientos para las escuelas primarias, buscando fomentar la actividad física y reducir los efectos del sedentarismo tecnológico desde las aulas.
El antropólogo Oscar González enfatiza que los juegos tradicionales son herramientas que no requieren internet ni consolas caras, solo la voluntad de participar y convivir.
“Es importante rescatarlos desde las familias y las escuelas ya que, si no se promueven estos espacios intergeneracionales, se dejará a las futuras generaciones sin raíces frente a la globalización”.
Esfuerzos para rescatar estas tradiciones
Dada esta situación, diversas instituciones han impulsado iniciativas para resguardar estas manifestaciones culturales. El Ministerio de Cultura y Deportes (MCD), la DIGEF y el Sistema de Información Cultural (SIC) han intensificado programas para acercar nuevamente a niños y jóvenes a estas prácticas.

El SIC reporta que los talleres y jornadas recreativas están diseñados para crear vínculos que permitan que padres y abuelos enseñen a los niños las reglas de estos juegos.
Como parte de estas acciones, en febrero de 2026 la Casa de Desarrollo Cultural de Rabinal, Baja Verapaz realizó una charla sobre la importancia de preservar los juegos tradicionales.
Durante la actividad, los participantes practicaron canicas, yax, trompo, yoyo chamuscas y avioncito, lo que permitió conocer y experimentar formas de recreación que marcaron la infancia de las anteriores generaciones.
Especialistas coinciden en que el reto está en encontrar un equilibrio entre las actividades culturales tradicionales y el entretenimiento digital.
Aunque la tecnología continúa transformando la manera en que los niños y jóvenes se entretienen, los juegos tradicionales siguen siendo una herramienta de convivencia, identidad, aprendizaje y cohesión social.