- El desconocimiento de la lengua de señas entre la población y la escasez de intérpretes son obstáculos para que quienes no pueden escuchar gocen de educación, salud e información en el mismo nivel que el resto de connacionales.
Según datos del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala correspondientes a 2024, unas 250 mil personas tienen algún grado de discapacidad auditiva. Aunque la Lengua de Señas de Guatemala (LENSEGUA) fue reconocida por medio del decreto 3-2020, organizaciones y especialistas expresan que todavía hay obstáculos que dificultan la participación plena de esta población en distintos ámbitos de la sociedad.
La comunidad sorda enfrenta desafíos que van desde la realización de trámites hasta el acceso a información y servicios. La falta de intérpretes y el limitado conocimiento de LENSEGUA continúan siendo las principales dificultades expuestas por organizaciones que trabajan con esta población.
Ronny Díaz, vicepresidente de la Asociación Nacional de Sordos de Guatemala (ANSGUA), explica que muchas personas sordas aún encuentran obstáculos para comunicarse de manera independiente en instituciones públicas y privadas.

“Todavía hay quienes llegan a una entidad del Estado y no encuentran quién les explique un trámite en lenguaje de señas. En muchos casos dependen de familiares o amigos para poder comunicarse, cuando deberían hacerlo de manera independiente”, subraya.
Indica que lo mencionado no solo limitan el acceso a la información, sino que también restringe la participación de las personas sordas en actividades cotidianas y espacios de toma de decisiones.
Más allá de comunicación
El acceso a la educación es otro de los retos. De acuerdo con Leslie Castañeda, docente especializada en lengua de señas e inclusión del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, ampliar el conocimiento en la materia contribuiría a generar entornos más accesibles en centros educativos y otros espacios de formación.

“Cuando una persona sorda llega a una escuela, una universidad o una oficina y nadie conoce lenguaje de señas, se levanta una barrera que le impide actuar plenamente. La comunicación es la puerta de acceso a muchos derechos”, afirma.
La especialista destaca que promover el aprendizaje de esta lengua desde edades tempranas favorecería una mayor integración entre personas sordas y oyentes.
Las dificultades también pueden reflejarse en el acceso a la salud. Merlin López, asistente técnica del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), destaca que una comunicación efectiva entre pacientes y personal médico es fundamental para brindar una atención adecuada.

“Una persona puede acudir a una consulta médica y tener dificultades para explicar lo que siente o comprender las indicaciones del profesional de salud. Por eso, es importante fortalecer los mecanismos de accesibilidad en los servicios médicos”, sugiere.
Según López, facilitar la comunicación en los centros asistenciales permite mejorar la comprensión de diagnósticos, tratamientos y recomendaciones medicas
Por su parte, Elizabeth Montenegro, especialista en inclusión social y educativa, considera que las limitaciones en la comunicación pueden repercutir directamente en las oportunidades de desarrollo de las personas sordas.

“La inclusión no significa únicamente permitir el ingreso en un espacio. También implica garantizar que las personas puedan comunicarse, participar y acceder a las mismas oportunidades educativas, laborales y sociales que el resto de la población”, hace ver.
Montenegro agrega que fortalecer las acciones de sensibilización y accesibilidad contribuirá a reducir las brechas que aún enfrenta esta población en diferentes ámbitos.
