Ciberdelitos, riesgos al alcance de una mano

El hackeo de cuentas, la suplantación de identidad y las estafas electrónicas figuran entre las modalidades de ciberdelito identificadas con mayor frecuencia en Guatemala. (Foto: GEMINI / AUN) El hackeo de cuentas, la suplantación de identidad y las estafas electrónicas figuran entre las modalidades de ciberdelito identificadas con mayor frecuencia en Guatemala. (Foto: GEMINI / AUN)
El hackeo de cuentas, la suplantación de identidad y las estafas electrónicas figuran entre las modalidades de ciberdelito identificadas con mayor frecuencia en Guatemala. (Foto: GEMINI / AUN)
  • Tanto la Policía Nacional Civil como el Ministerio Público se mantienen en alerta frente al auge de estafas, robos y suplantación de identidades que pululan por las redes sociales.

Un clic en un enlace, compartir un código de verificación o responder una llamada fraudulenta pueden ser el inicio de un cibercrimen. En Guatemala, el hackeo de cuentas, el robo de identidad y las estafas digitales representan una amenaza creciente que no solo genera pérdidas económicas, sino también consecuencias emocionales y sociales para las víctimas.

Según registros de la Policía Nacional Civil (PNC), derivados de los requerimientos del Ministerio Público (MP), los ciberdelitos más frecuentes a través de redes sociales, correos electrónicos y otras plataformas digitales incluyen amenazas, estafas piramidales, fraudes por compras en línea, extorsiones, robo de identidad mediante phishing y violaciones a la intimidad sexual. Asimismo, las autoridades han identificado una modalidad delictiva en crecimiento: estafas y robo de identidad vinculados al uso de criptomonedas.

El oficial Irvin González, encargado del Departamento de Ciberdelitos e Informática Forense de la PNC, explicó las modalidades con mayor incremento abarcan estafas electrónicas mediante redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas de compraventa de productos y servicios. Asimismo, advirtió sobre el aumento de los casos de hackeo de cuentas de WhatsApp, Facebook e Instagram para suplantar la identidad de las víctimas, engañar a sus contactos y obtener beneficios económicos.

Destacó que durante 2026 se han realizado 31 allanamientos en el país, los cuales han permitido la captura de 20 personas involucradas en este tipo de delitos. En comparación, durante 2025 la institución ejecutó 26 allanamientos y logró la aprehensión de 27 presuntos responsables, lo que evidencia la continuidad de las acciones para combatir la delincuencia en el entorno digital.

El oficial Irvin González, señala que ante un hackeo, las autoridades recomiendan cambiar inmediatamente las contraseñas, alertar a los contactos, proteger las cuentas financieras y presentar la denuncia correspondiente. (Foto: Cortesía / AUN)
El oficial Irvin González, señala que ante un hackeo, las autoridades recomiendan cambiar inmediatamente las contraseñas, alertar a los contactos, proteger las cuentas financieras y presentar la denuncia correspondiente. (Foto: Cortesía / AUN)

Entre los casos más relevantes aludió un operativo de cooperación internacional desarrollado con el Ministerio Público de Guatemala y autoridades de Argentina. Como resultado de esta coordinación fue capturado un ciudadano guatemalteco señalado de distribuir material pornográfico infantil.

Tendencia mundial

Guatemala no es una excepción al comportamiento de la ciberdelincuencia. De acuerdo con Clemente de León, psicólogo y experto en ciberseguridad, se ha seguido la misma tendencia global, donde los delitos informáticos han aumentado de forma sostenida. “Cada vez hay más personas y grupos criminales que buscan obtener un beneficio económico ilícito mediante el uso de plataformas y medios digitales», apuntó.

De León señaló que en Guatemala se han identificado dos de las modalidades de ataque más frecuentes y perjudiciales: el phishing, obtener de manera fraudulenta información confidencial, como contraseñas y datos bancarios, y ransomware, ataque que bloquea o cifra la información de un dispositivo o sistema para exigir un pago a cambio de restablecer el acceso. En el primer caso la ruta es cuando se usa redes públicas de Wifi, y el segundo cuando los maleantes introducen virus en los dispositivos.

El entrevistado resaltó que detrás del pishing y ransomware siempre hay una ingeniería social que los hace más efectivos, es decir, mandar mensajes engañosos por WhatsApp diciendo que se ganó algo y que solo se tiene que dejar sus datos en el siguiente enlace o más sofisticada como mandar a personas a una empresa para realizar un ataque directo en los aparatos.

Clemente de León, psicólogo y perito forense digital, recomienda denunciar de inmediato ante las autoridades cualquier caso de hackeo o acceso no autorizado a cuentas. (Foto: Cortesía / AUN)
Clemente de León, psicólogo y perito forense digital, recomienda denunciar de inmediato ante las autoridades cualquier caso de hackeo o acceso no autorizado a cuentas. (Foto: Cortesía / AUN)

Aunque inicialmente estos ataques afectaban principalmente a empresas y gobiernos, como pasó en Guatemala con la SAT y el caso más famoso de Claro que estuvieron tres meses hackeados sin poder cobrar. En los últimos años los ciberdelincuentes han dirigido cada vez más sus acciones contra la población en general, al aprovechar el uso cotidiano de redes sociales, aplicaciones de mensajería y servicios de banca en línea, detalló el especialista.

Durante una reunión en el Congreso de la República de Guatemala el pasado 17 de junio, Gustavo Barrios, representante del Ministerio Público informó que, la institución ha recibido numerosas denuncias relacionadas con ciberdelitos y que, en los últimos tres años, se registraron más de 56 mil denuncias por estafas cometidas por medios electrónicos Además explicó que las investigaciones enfrentan dificultades debido a la falta de un marco legal específico en materia de ciberdelito.

El experto también sacó a colación el caso de 10 alumnos de un colegio, quienes iban a ser secuestrados de forma simultánea el mismo día porque habían sido vendidos en la deep web o Internet profundo. Los menores de edad cayeron en las manos de una banda internacional que pensaba enviarlos al medio oriente. Durante un año las víctimas compartieron fotos sin ropa y se las enviaban a los delincuentes con cuentas falsas de panaderos, jugadores de fútbol, sacerdotes, alcaldes, entre otras.

¿Qué hacer con un hackeo?

Frente a un ataque digital, González recomendó mantener la calma y actuar de inmediato. La víctima debe presentar la denuncia en el MP o acudir a una estación de la PNC para iniciar el proceso correspondiente. A partir de ese momento, las autoridades orientarán a la persona sobre la instancia especializada que dará seguimiento al caso y las acciones que deberán emprenderse durante la investigación. Asimismo, aconsejó cambiar de forma inmediata las contraseñas de las cuentas digitales comprometidas y comunicarse o presentarse en la entidad bancaria de la que es usuaria, con el fin de proteger sus productos financieros.

Los ciberdelincuentes recurren a técnicas de ingeniería social para engañar a las víctimas y obtener contraseñas, códigos de verificación, información bancaria y otros datos personales. (Foto: GEMINI / AUN)
Los ciberdelincuentes recurren a técnicas de ingeniería social para engañar a las víctimas y obtener contraseñas, códigos de verificación, información bancaria y otros datos personales. (Foto: GEMINI / AUN)

Por su parte, el psicólogo y experto en ciberseguridad enfatizó que las primeras horas posteriores a un ataque son determinantes para reducir los daños y aumentar las posibilidades de recuperar la información. En ese sentido, sugirió ejecutar de inmediato una serie de medidas para proteger la identidad digital y limitar el acceso de los ciberdelincuentes: Realizar la denuncia respectiva,  avisar a familiares, amigos y conocidos que el teléfono ha sido hackeado, reportar al teleoperador o a la red social vinculada.

González recalcó que preservar la evidencia digital es fundamental para el desarrollo de la investigación. Por ello, indicó que no se deben borrar mensajes, correos electrónicos, conversaciones, capturas de pantalla, enlaces, archivos originales o cualquier otro elemento relacionado con el incidente, ya que pueden ser determinantes para identificar a los responsables y reconstruir la ruta utilizada por los ciberdelincuentes.

Uno de los principales desafíos que la instancia policial es que muchos ciberdelincuentes operan desde el extranjero y utilizan herramientas tecnológicas para ocultar su ubicación, dificultar su identificación y eliminar rápidamente su rastro digital. González aseguró que la institución trabaja en el fortalecimiento de sus capacidades técnicas y operativas para brindar una respuesta más efectiva.

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