- Guatemala cuenta con casi 1 millón de habitantes con dificultades para ver, quienes deben acudir con un profesional a revisar el inconveniente para evitar consecuencias graves.
El Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (CONADI), recoge que el 10.2 por ciento de la población manifiesta algún tipo de limitación física, lo que equivale a 1,408,736 afectados, según el censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) hace 8 años.
En ese marco, serían 947,791 personas con problemas vista. Esta deficiencia sensorial es la de mayor prevalencia entre las distintas discapacidades en el país, y es consecuencia de factores genéticos, alimenticios, ambientales y de edad.
En ese sentido, el uso de lentes es recomendable para una buena parte de los casos, pero las circunstancias son variables, a criterio del Gonzalo Ortiz, oftalmólogo del Hospital de Ojos y Oídos Dr. Rodolfo Robles Valverde.
“La necesidad varía dependiendo de la actividad que se desempeñe. Como ejemplo, un piloto aviador necesita una percepción de detalles muy finos, mientras que un agricultor puede tener mucho menor visión de detalles sin que su labor resulte afectada”, indicó el especialista.
Principales inconvenientes
El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) reporta que los problemas de refracción como miopía y astigmatismo son los más comunes en Guatemala; les siguen padecimientos menos frecuentes como glaucoma, retinopatía diabética y cataratas.

La American Academy of Ophthalmology detalla que la miopía es un trastorno del ojo que genera que los objetos cercanos se vean nítidos, mientras que los lejanos se observan borrosos. Si no es tratada a tiempo, el paciente es más propenso a sufrir un desprendimiento de retina, una emergencia médica que puede derivar en la pérdida total de visión en el ojo.
Por su parte, el astigmatismo es una deformación del ojo, que pasa de ser redondo a tener forma de “huevo”, lo que ocasiona que la persona vea borroso de cerca y lejos por la irregular forma. Otra afección es el ojo seco, que consiste en la falta de lubricación natural a causa de la falta de lágrimas, esto ocasiona picazón, ardor y enrojecimiento.
Lentes para corregir la visión
Adquirir lentes en Guatemala puede implicar un gasto importante; su precio varía en función de la graduación y tipo, así como el lugar donde se compren.
Al hablar de gafas, hay económicas a Q300.00, pero también de Q2,500.00 en marcas lujosas; a esta se le suma la graduación que corresponde colocarles, cuyo precio puede rondar desde Q200.00 hasta Q2,000.00 cuando es alta. Por lo general, implica aplicar un trabajo adicional conocido como replinado para reducir el grosor de los lentes y contar con un acabado más estético.
El doctor Ortiz recalca que el tipo de paciente y material por utilizar son importantes al momento de hacer una recomendación. “Los lentes varían en material, policarbonato, plástico CR39, vidrio; diseño, monofocales, bifocales, progresivos; y los requerimientos de cada paciente varían por edad, ocupación, problemas refractivos y médicos de cada persona”.

Otra opción son los lentes de contacto de tipo rígido, blanco o tórico, los cuales requieren un cuidado e higiene elevados por la relación constante con la superficie del ojo. Su precio también va de la mano con la graduación y tipo, y oscilan entre Q250.00 y Q2,500.00.
¿A quién consultar?
Una confusión común entre la población guatemalteca es no distinguir las diferencias que implica realizar una consulta con un optometrista en vez de un oftalmólogo, al ser ambos profesionales enfocados en la visión, pero, precisamente, con distinto enfoque.
“El oftalmólogo es un médico que ha hecho estudios de especialidad médica y quirúrgica en problemas de los ojos además del área óptica y refractiva del ojo. Tiene un campo de acción mucho más amplio”, señaló el doctor Ortiz.
Respecto del optometrista, su responsabilidad es identificar solo problemas de graduación y está preparado para corregir la visión a través de anteojos o lentes de contacto.
Quienes deseen revisar su vista pueden acudir a una óptica para tratarse de una revisión rutinaria. Para casos más especiales, pueden abocarse al Hospital de Ojos y Oídos Dr. Rodolfo Robles Valverde, la Unidad Nacional de Oftalmología o el IGSS.