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Ave símbolo conmemora su día en medio del riesgo de desaparecer

Ave símbolo conmemora su día en medio del riesgo de desaparecer

El quetzal habita principalmente en bosques nubosos y de montaña de Guatemala, ecosistemas esenciales para su alimentación, reproducción y supervivencia. (Foto: Conap / AUN) El quetzal habita principalmente en bosques nubosos y de montaña de Guatemala, ecosistemas esenciales para su alimentación, reproducción y supervivencia. (Foto: Conap / AUN)
El quetzal habita principalmente en bosques nubosos y de montaña de Guatemala, ecosistemas esenciales para su alimentación, reproducción y supervivencia. (Foto: Conap / AUN)
  • Amenazado y en peligro de extinción en Guatemala, el quetzal se ubica en la categoría 3 del Listado de Especies Amenazadas del CONAP.

Cada 5 de septiembre, Guatemala conmemora el día nacional del quetzal, instituido mediante el decreto 33-79 del Congreso de la República. Más allá de la celebración, es un recordatorio anual sobre la urgencia de proteger a esta especie y resguardar su hábitat natural frente a presiones ambientales.

El quetzal es una de las aves más emblemáticas de la región mesoamericana; su distribución abarca desde el sur de México hasta el occidente de Panamá. En Guatemala, vive en las tierras altas, entre 1500 y 2700 metros sobre el nivel del mar, y habita principalmente en bosques nubosos y de montaña.

Según información del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), estos ecosistemas se localizan en las Verapaces, El Progreso, Zacapa, Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Sololá y en la cadena volcánica.

Debido a su naturaleza esquiva y migratoria, no se cuenta con un censo exacto definitivo, ya que está sumamente disperso y aislado en pequeños fragmentos de bosque nuboso, aunque se calcula que la cifra en Guatemala podría ser baja, entre cientos y unos cuantos miles.

Los frutos del aguacatillo constituyen una parte fundamental de la dieta del quetzal y aportan la energía necesaria para sobrevivir en las condiciones frescas y húmedas de su hábitat. (Foto: Conap / AUN)
Los frutos del aguacatillo constituyen una parte fundamental de la dieta del quetzal y aportan la energía necesaria para sobrevivir en las condiciones frescas y húmedas de su hábitat. (Foto: Conap / AUN)

Ruta de la alimentación

La bióloga Michelle Bustamante explica que los aguacatillos son árboles de la familia del laurel y sus frutos son una parte clave de la dieta del quetzal, ricos en grasas, importantes para que las aves sobrevivan en las condiciones frescas y húmedas de los bosques nubosos.

Además, indica que los quetzales comen otras cosas, pero que, según estudios, los frutos del aguacatillo parecen ser sus favoritos. En Guatemala, estas aves prefieren los géneros Ocotea y Nectandra, que producen sus frutos una vez al año.

“Los quetzales están adaptados para alimentarse de ellos; las aves realizan el famoso planeo y arrancan los frutos de las copas más altas; las semillas son parecidas a una nuez”, resalta Bustamante.

La pérdida y fragmentación de los bosques nubosos, provocada por la expansión agrícola, la tala ilegal y los incendios forestales, figura entre las principales amenazas para el quetzal en Guatemala. (Foto: Conap / AUN)
La pérdida y fragmentación de los bosques nubosos, provocada por la expansión agrícola, la tala ilegal y los incendios forestales, figura entre las principales amenazas para el quetzal en Guatemala. (Foto: Conap / AUN)

Considerado como especie amenazada y en peligro de extinción en Guatemala, el quetzal se ubica en la categoría 3 del Listado de Especies Amenazadas del CONAP. Mientras que en el ámbito internacional se le clasifica como “casi amenazado”, bajo un riesgo menor debido a su presencia en otros países.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) calcula que, en todo su rango, desde el sur de México hasta Panamá, quedan entre 20.000 y 50.000 individuos en total, con una preocupante tendencia a la baja.

Otras amenazas

Los bosques nubosos también proveen bienes y servicios para la comunidad, garantizan el acceso al agua y al aire limpio, evitan así la erosión de la tierra y reducen el riesgo de catástrofes ante desastres naturales. Además de proveer materia prima para diversas actividades económicas.

Según Esteban Vásquez, guardabosque del Parque Regional Rey Tepepul, en Santiago Atitlán, el quetzal, a la vez que se alimenta del bosque, lo nutre al digerir el fruto del aguacatillo y dispersar sus semillas, ayuda a regenerar el ecosistema y mantener el equilibrio.

La protección de áreas naturales y la instalación de nidos artificiales forman parte de las acciones implementadas para favorecer la reproducción y conservación del quetzal en el país. (Foto: Conap / AUN)
La protección de áreas naturales y la instalación de nidos artificiales forman parte de las acciones implementadas para favorecer la reproducción y conservación del quetzal en el país. (Foto: Conap / AUN)

El bosque nuboso sufre por factores como el avance de la frontera agrícola, la tala ilegal y los incendios forestales, que reducen de forma drástica la cantidad de árboles maduros en descomposición, indispensables para que el ave pueda construir sus nidos.

Más de la mitad de los bosques de Guatemala se han perdido en los pasados 50 años debido a la expansión de la agricultura y el desarrollo industrial. A medida que estos ecosistemas se fragmentan, se pierden las conexiones ecológicas que son vitales para mantener la biodiversidad frente al cambio climático en el país.

Frente a este escenario, Guatemala implementa acciones integradas dentro del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP), entre las que resaltan iniciativas como el Biotopo del quetzal “Mario Dary Rivera” en Baja Verapaz y el Corredor Biológico del Bosque Nuboso; estas zonas de reserva aseguran refugios vigilados durante las temporadas críticas de reproducción y alimentación.

Otra de las acciones clave que se ejecutan en el país es la instalación de nidos artificiales. Los biólogos instalan nidos artificiales de madera en las copas de los árboles, logrando que la tasa de reproducción local y el nacimiento de polluelos aumenten significativamente en las zonas monitoreadas. Contrarrestando así la pérdida del hábitat del quetzal.

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