- Normativa europea regirá los movimientos del nuevo medio que unirá un corredor citadino.
Una vez entre en funcionamiento, el Aerometro tendrá sistemas y protocolos destinados a garantizar la seguridad de los pasajeros en situaciones como fallas eléctricas, fuertes vientos, tormentas eléctricas, sismos e incendios, de acuerdo con información proporcionada por la Lucía Tello, encargada de prensa de la Municipalidad de Guatemala.
El proyecto contempla la aplicación de la normativa europea vigente para sistemas de transporte por cable de personas durante las fases de diseño, explotación y mantenimiento. Según la información técnica, estas disposiciones buscan garantizar la seguridad de los usuarios, terceros y de la propia instalación.
Como parte del diseño electromecánico se desarrolla un análisis de seguridad, mediante el cual se identifican los riesgos que podrían afectar al proyecto y se establecen medidas para reducirlos a niveles considerados admisibles.

Respuesta a fuertes vientos
Uno de los factores considerados es el viento. Tello señaló que la presión dinámica de diseño en explotación, establecida en 0.20 kN/m², equivale aproximadamente a 80 kilómetros por hora en las condiciones de altitud de la Ciudad de Guatemala.
Para vigilar, el Aerometro contará con anemómetros y veletas que transmitirán información de manera continua al sistema de control. Cuando se registre determinada velocidad de viento transversal a la línea, el sistema podrá reducir automáticamente la velocidad del cable y, si las condiciones dejan de ser operativas, suspenderá su funcionamiento hasta que estas se normalicen.
Sin embargo, los 80 kilómetros por hora corresponden a la equivalencia indicada para la presión dinámica de diseño y no necesariamente representan por sí mismos el límite exacto a partir del cual se suspenderá el servicio.

Tello expuso que el Manual de Explotación del Aerometro contempla un Plan de Emergencia y un Plan de Evacuación para atender diferentes escenarios. Entre los protocolos previstos están los relacionados con interrupciones del suministro eléctrico, tormentas eléctricas, fuertes vientos, erupciones volcánicas o lluvia de arena volcánica, sismos e incendios en la línea o debajo de ella.
En una eventual interrupción del suministro eléctrico, el sistema dispondrá de un Sistema de Recuperación Integrado (SRI), diseñado para permitir que las cabinas continúen su recorrido a una velocidad reducida de un metro por segundo con el objetivo de llevar a los pasajeros hasta la estación más cercana.
En situaciones excepcionales en las que un pasajero deba ser evacuado con mayor urgencia, se contempla una evacuación vertical desde la cabina hasta el suelo. Para ello, cada línea dispondrá de equipos de rescate vertical y el personal encargado deberá recibir capacitación para realizar este procedimiento.

Antes de la puesta en servicio se realizará un examen conforme a la norma UNE-EN 1709:2020. En este proceso participará el organismo notificado TÜV SÜD, que emitirá un certificado si la instalación supera el examen, como requisito para su puesta en servicio.
Asimismo, el personal de operación y mantenimiento deberá recibir capacitación para desarrollar las tareas correspondientes a sus especialidades y atender los procedimientos establecidos para el funcionamiento del sistema.
Voces con duda
Wendy Yapan, quien utiliza diariamente el transporte público, manifestó: “Tengo muchas dudas sobre este proyecto; no sé si realmente va a resolver el problema del tráfico, porque desde ya hay demasiado congestionamiento. También me genera desconfianza, porque en Guatemala estamos acostumbrados a que las obras grandes se atrasen o incluso queden a medias”.

“Si realmente funciona, habrá que ver si la capacidad de las cabinas será suficiente o si se formarán largas filas. También me pregunto si será accesible para las personas mayores, quienes utilizan silla de ruedas o tienen alguna otra dificultad, y si el precio estará al alcance de la mayoría de usuarios”, agregó.
El proyecto también ha sido objeto de observaciones técnicas. Un informe del Departamento Técnico de Ingeniería de la Dirección General de Caminos (DGC), de fecha 29 de julio del presente año, identificó deficiencias en los estudios presentados, entre ellas aspectos relacionados con el diseño estructural, comportamiento sísmico, geotecnia, hidrología, instalaciones eléctricas y seguridad vial.
Por ello, la dependencia recomendó no aprobar los estudios hasta que la información fuera completada o corregida. Estas observaciones corresponden al proceso de evaluación técnica de los estudios y no son, por sí mismas, una declaración de que el sistema sea inseguro para los pasajeros.