- Ingresar al mercado laboral representa un primer paso para construir una trayectoria profesional, pero permanecer en un empleo no siempre significa avanzar.
El crecimiento laboral depende, en buena medida, de las decisiones que cada persona toma frente a las oportunidades, los cambios y la necesidad de continuar aprendiendo.
Carmen Morataya, psicóloga con énfasis organizacional y magíster en gestión y desarrollo estratégico del talento humano, señala que prepararse de manera constante es uno de los elementos fundamentales para mantenerse vigente en un mercado laboral cada vez más dinámico.
Agrega que la incorporación de nuevas tecnologías y procesos de automatización hace necesario fortalecer las habilidades digitales, pero también desarrollar competencias como la inteligencia emocional, la capacidad de adaptación y la comunicación.
Precisa que el aprendizaje continuo permite actualizar conocimientos y evitar que las habilidades queden rezagadas frente a las nuevas exigencias profesionales. Sin embargo, el desarrollo no depende únicamente de los cursos o capacitaciones.
Morataya también destaca la importancia de construir una red de contactos activa, establecer relaciones profesionales genuinas y acercarse a colegas o mentores que puedan aportar orientación y abrir nuevas oportunidades.

Añade que otro aspecto relacionado con el crecimiento profesional es la disposición a asumir riesgos calculados. Participar en proyectos que representen un reto, asumir nuevas responsabilidades o incluso considerar un cambio de industria puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje.
La experta puntualiza que la preparación también debe estar acompañada de objetivos, como definir metas profesionales a mediano plazo que permitan identificar hacia dónde se quiere avanzar.
Saraí Vásquez, coordinadora de Recursos Humanos y psicología industrial, señala que permanecer constantemente en la zona de confort puede convertirse en un obstáculo cuando una persona se mantiene en un empleo únicamente por seguridad, aunque ya no encuentre posibilidades de aprendizaje o desarrollo.
De acuerdo con Vásquez, otro error es concentrarse exclusivamente en las habilidades técnicas y dejar de lado las llamadas habilidades blandas, como la comunicación, el trabajo en equipo, la capacidad para recibir retroalimentación y la gestión del estrés.
Asimismo, los logros y capacidades no siempre son visibles para quienes toman decisiones dentro de una organización, por lo que reconocer el propio trabajo y comunicar los resultados alcanzados puede contribuir a generar nuevas oportunidades.

Otro factor que puede influir en las decisiones laborales es el salario, ya que, aunque la remuneración es un elemento importante al elegir un empleo, tomar una decisión únicamente con base en el ingreso económico puede llevar a pasar por alto aspectos como el ambiente laboral, las posibilidades de capacitación o la adquisición de experiencia.
Ambas especialistas coinciden en que el desarrollo profesional requiere una actitud activa, ya que solo esperar a que llegue un ascenso, una capacitación o una nueva oportunidad puede limitar las posibilidades de avanzar.
En cambio, identificar qué habilidades necesitan fortalecerse, buscar nuevos aprendizajes, solicitar retroalimentación y establecer objetivos permite asumir mayor responsabilidad sobre la propia trayectoria.
Agregan que, en este proceso, saber si se está creciendo profesionalmente implica mirar más allá del cambio de puesto o del aumento salarial, pues también es necesario preguntarse si el trabajo actual permite adquirir nuevos conocimientos, asumir mayores responsabilidades, desarrollar habilidades y acercarse a los objetivos profesionales establecidos.