- Desde el sector bancario se plantean opciones, aunque la desconexión entre lo público y lo privado causa incertidumbre.
El acceso al financiamiento, la falta de formación empresarial y la poca sostenibilidad de algunos programas públicos continúan siendo de los principales obstáculos para los emprendedores guatemaltecos.
Aunque instituciones públicas, municipales y bancarias han impulsado estrategias de apoyo, especialistas coinciden en que el reto es construir emprendimientos capaces de sostenerse y generar empleo a largo plazo.
Durante actividades relacionadas con el fortalecimiento del ecosistema emprendedor en Guatemala, representantes del sector público, financiero y municipal expusieron distintas perspectivas sobre la situación actual de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), así como las limitaciones que enfrenta el sector para acceder a capital y capacitación.
Elizabeth Ugalde Miranda, viceministra de Desarrollo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, explicó que el Ministerio de Economía promueve una política de protección para las MIPYMES vinculadas a la canasta básica, como respuesta al impacto causado por el aumento en los precios de los combustibles.
Según detalló, el programa busca facilitar créditos con tasas preferenciales para pequeños negocios relacionados con la producción, distribución y comercialización de alimentos. El fondo piloto contempla Q50 millones canalizados a través de cooperativas y asociaciones de crédito.

“La política surge en el contexto del alza de precios de los combustibles y es mitigar la incidencia que tienen estos precios en la matriz de costos de las micro, pequeñas y medianas empresas”, indicó Ugalde.
La funcionaria señaló que las entidades financieras participantes recibirán créditos al 0 % de interés, bajo la condición de ofrecer préstamos a las MIPYMES con una tasa máxima del 5 %, una cifra considerablemente menor a la del sistema bancario tradicional.
Bases legales
Las acciones impulsadas por el Ministerio de Economía se respaldan en la Ley de Fortalecimiento al Emprendimiento, Decreto 20-2018, normativa que reconoce al emprendimiento como motor de desarrollo económico y promueve mecanismos de financiamiento, capacitación e innovación para pequeños negocios en el país.
Asimismo, la Política Nacional de Emprendimiento Guatemala Emprende busca fortalecer las capacidades empresariales y facilitar el acceso a oportunidades de crecimiento económico.
Sin embargo, desde el sector financiero y municipal se advierte que el acceso al crédito continúa siendo limitado para miles de emprendedores debido a la informalidad y la falta de preparación administrativa.

María José Paiz, gerente de Fundación BI, afirmó que muchos emprendedores no logran acceder a financiamiento porque no cuentan con historial crediticio ni cumplen con los requisitos tradicionales exigidos por la banca.
“Regularmente, no tienen un récord crediticio, no están bancarizados o no tienen todos estos requisitos que un emprendedor necesita para poder ser apto”, expresó.
Frente a este escenario, Banco Industrial creó productos financieros dirigidos específicamente a emprendedores, evaluados a partir de planes de negocio y no únicamente bajo criterios bancarios convencionales.
Entre los planes destaca Capital semilla, destinado a emprendimientos con por lo menos seis meses de funcionamiento, y Aceleración, enfocado en negocios con más de un año de operación. Ambos manejan una tasa anual del 10 %, según explicó Paiz.
“Cuando un emprendedor pasa por un proceso de formación, sale con su plan de negocios. Este es el que le va a servir para poder ser apto para financiamiento”, indicó la vocera.

Desde la Municipalidad de Guatemala, Josefina Sontay, coordinadora general del Centro Municipal de Emprendimiento (CME), sostuvo que la mayoría de negocios en el país surgen por necesidad económica y no necesariamente por planificación empresarial.
De acuerdo con datos compartidos por la funcionaria edil, el 70 % de los emprendimientos en Guatemala son tradicionales, mientras que un porcentaje reducido corresponde a modelos innovadores o disruptivos. Además, apuntó que existe una marcada diferencia de género según el tipo de negocio.
“En los proyectos tradicionales, el 80 % está liderado por mujeres; mientras que, en los emprendimientos dinámicos, el 60 % es liderado por hombres”, señaló
La coordinadora también cuestionó la sostenibilidad de algunos programas impulsados desde el gobierno central. “Una de las limitantes es que no tienen sostenibilidad.
Pueden ofrecer un programa o financiamiento un par de meses, pero después cambian ministros y viceministros y se llevan a todos sus equipos”, afirmó.
En contraste, explicó que el CME busca preparar a los emprendedores para que puedan acceder a distintas fuentes de financiamiento mediante capacitaciones, elaboración de modelos de negocio, espacios de comercialización y concursos de capital.
“El emprendedor inicia muchas veces un negocio por necesidad; a falta de un empleo el guatemalteco emprende”, concluyó Sontay.