- Desde la Universidad de San Carlos de Guatemala se impulsan acciones para detener el deterioro que daña a este recurso natural.
La Asociación para la Investigación e Innovación Biotecnológica por el Agua (IBAGUA), junto a estudiantes de la facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y de la Escuela de Diseño Gráfico, de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) analizan la situación del lago de Amatitlán para presentar soluciones basadas en las nuevas tecnologías que han desarrollado en los años recientes.
La contaminación de este recurso natural es uno de los problemas más grandes que preocupan a la sociedad en términos de salud, ambiente y economía, ya que es contaminado por 14 municipios, al recibir aguas residuales domiciliares e industriales, el 23 % de la ciudad, sin ningún tipo de tratamiento para su descarga.
La doctora Evelyn Rodas, presidenta de IBAGUA, y Paulina Ramos, licenciada en Zootecnia y encargada del proyecto en la facultad, indicaron que comenzarán a exponer propuestas basadas en la tecnología nanoburbujas.
De acuerdo con Rodas, en IBAGUA se han dedicado a realizar estrictos monitoreos para encontrar las causas de contaminación en el lago.
«El agua residual urbana se conduce directamente a depósitos donde probióticos y nanoburbujas de oxígeno aceleran la eliminación de materia orgánica, carga bacteriana y otros contaminantes, para luego recibir un tratamiento con nanoburbujas de ozono para eliminar microorganismos que aún estén presentes», apuntó.

El activista ambiental guatemalteco, Danny Hernández especialista en limpieza y conservación del lago, afirmó que todo hábitat natural se puede recuperar con voluntad y trabajo en equipo.
Nanoburbujas
Algunas de las tecnologías que podrían ofrecer están basadas en nanotecnología, donde se busca mejorar la calidad del agua residual por medio de un Sistema Integrado de Bioregeneración (SIBION).
«El SIBION produce nanoburbujas que son burbujas de oxígeno y ozono de un tamaño nanométrico, la milmillonésima parte de un metro, equipos especializados concentran y generan las nanoburbujas, las cuales permanecen más tiempo en el agua que una burbuja de tamaño normal, aumentando la presión interna, generando una carga eléctrica potente en su superficie, lo que permite eliminar virus, parásitos y bacterias», señaló Hernández.
Esta tecnología iría acompañada de otras técnicas, como la captura de desfogues que están directos al lago de Amatitlán y la colocación de plantas modulares de tratamientos de agua en los efluentes contaminantes como Río Villalobos.
Al respecto se tomó una muestra de 9,000 litros de agua de la orilla del lago y se evaluó la implementación de SIBION, determinando la calidad del agua colectada inicial y después de ser tratada por 72 horas, según la siguiente tabla
Los expertos afirmaron que el proyecto tiene un alto grado de eficiencia como opción tecnológica para la descontaminación de cuerpos hídricos eutrofizados, obteniendo un agua de mejor calidad para el desarrollo de la fauna y flora acuática.
Asimismo, sus aguas ya no representarían un peligro para la salud. Recuperar la belleza natural podría impulsar el turismo local, la pesca, deportes acuáticos, generando un aumento de la economía local.
Es importante recalcar que el tiempo de tratamiento con la nanoburbuja de oxígeno y porcentaje de eficiencia dependen de la capacidad del equipo generador, por lo que si se incrementa la capacidad es posible reducir el tiempo.
«Hago un llamado a la población guatemalteca a que se unan a los equipos de voluntariado de IBAGUA y a las alianzas existentes, el proyecto debe llegar a la mayor cantidad de espectadores posibles», exhortó Ramos.
Para lograr la recuperación del lago es esencial el compromiso de cada guatemalteco, ciudadanos, empresas y lideres comunitarios deben unir fuerzas para apoyar las iniciativas del proyecto garantizando así un futuro más saludable para la comunidad, finalizó diciendo Ramos.


