- Uno de los ambientes más diversos de la región alberga a numerosas especies de plantas y animales adaptadas a las altas temperaturas y a los periodos de sequía. También es uno de los ecosistemas más amenazados por la expansión de actividades humanas.
Mercedes Barrios, bióloga y coordinadora del Centro de Datos para la conservación (CDC) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), explicó que en los bosques secos del país convergen especies de mamíferos, aves y reptiles que proveen una serie de medios de vida.
“El bosque seco en Guatemala no está en un solo lugar, sino que se distribuye en distintos departamentos, por ejemplo, en Zacapa, Chiquimula y El progreso, especialmente en el rio Motagua; también en valles del centro y noroccidente y en partes de la costa sur”, detalló Barrios.
“Los murciélagos comen insectos que polinizan y cuando van volando, como ingieren frutas, esparcen las semillas y eso permite la regeneración de los bosques”, apuntó.

La especialista señaló que en la ciudad la disponibilidad de agua está disminuyendo de manera constante, por lo que considera fundamental reflexionar sobre la importancia de proteger no solo a los seres humanos, sino también a todos los demás organismos que habitan el entorno.
En ese marco, Juan Manuel Pérez biólogo y colaborador del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), mencionó que suelen encontrar animalitos muertos, víctimas del ser humano o de otras especies.
Uno de los más comunes que se conservan en estos bosques son los heloderma, que solo se reproducen en nuestro país.
“Solo se les ve en Zacapa, El Progreso y Chiquimula; también se les conoce como el niño dormido o rinzalolvera, muy importante en la medicina, porque con infusiones leves o unas ampollas ayudan a prevenir los paracitos”, expresó.

Natalia Escobedo, bióloga y coordinadora de la unidad de biodiversidad de CECON de la USAC, indicó que trabajan distintos temas sobre biodiversidad, útil para el ser humano, pero se especializan más en abejas, y específicamente nativas de Guatemala, que son unas 400 especies, distintas a la abeja Apis melífera, la productora de miel.
“En el bosque seco los animales desarrollan adaptaciones diferentes, muchos se ocultan en madrigueras o refugios subterráneos durante la sequía, un proceso llamado estivación, que abarca entre cinco y seis meses al año”, aludió la profesional.
Mientras tanto, Jennifer Córdoba, colaboradora de CONAP, indicó que los cactus tienen la característica de reducir el tamaño de las espinas, porque en un entorno de ese tipo van a requerir mucha energía. “El herbario es una colección de plantas secas y nuestra función es poder documentar toda la flora de Guatemala, pues por medio de las plantas podemos saber cómo era la vegetación, y contar la historia de cómo ha cambiado el clima, a través de los años”, finalizó.




