La violencia sexual impacta en la vida de las guatemaltecas

En caso de víctimas que sufren violencia prolongada el impacto suele ser más complejo y profundo señalan expertas. (Foto: Henry Veliz / AUN) En caso de víctimas que sufren violencia prolongada el impacto suele ser más complejo y profundo señalan expertas. (Foto: Henry Veliz / AUN)
En caso de víctimas que sufren violencia prolongada el impacto suele ser más complejo y profundo señalan expertas. (Foto: Henry Veliz / AUN)
  • Los casos de agresión contra mujeres son constantes en el país y dejan secuelas graves en las víctimas.

Actualmente, en Guatemala se registran en promedio 220 denuncias diarias por delitos tipificados en la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, precisa el Ministerio Público (MP), que además señala que en el pasado lustro hubo 40 mil por año.

Los datos indican que muchas de esas denuncias se enmarcan en lo que la Ley define como violencia sexual, “aquellas acciones de violencia física o psicológica cuya finalidad es vulnerar la libertad e indemnidad sexual de la mujer”. Esto incluye la prostitución forzada, humillación sexual, o la negación al acceso a métodos de planificación familiar, apunta el ente investigador.

Marilin Mayen, psicóloga clínica especialista en trauma clínico, afirma que existen grupos más vulnerables debido al número y reincidencia de violencia que padecen. Agrega que entre estos figuran las mujeres de cualquier edad, niñas, adolescentes, adultas o ancianas. “Son más propensas a ser víctimas por el simple hecho de ser mujeres”.

La Ley contra el Femicidio menciona que toda aquella mujer víctima de violencia, incluidos sus hijos, tiene derecho a servicios sociales de atención y apoyo, tales como seguimiento legal, inserción laboral, o atención médica y psicológica.

Marilin Mayen, psicóloga clínica especialista en trauma clínico, señala que la violencia sexual suele estar relacionado con factores estructurales como la desigualdad de género. (Foto: Henry Veliz / AUN)
Marilin Mayen, psicóloga clínica especialista en trauma clínico, señala que la violencia sexual suele estar relacionado con factores estructurales como la desigualdad de género. (Foto: Henry Veliz / AUN)

A pesar de que las condenas van de los 5 a 14 años de prisión, sin mencionar los agravantes que podrían sumar más tiempo, “los factores sociales del país crean un escenario poco alentador para combatir el tema”, resalta Katherine Sierra, psicóloga clínica con estudios de posgrado en psicología forense.

“Este tipo de violencia suele estar relacionado con factores estructurales como la desigualdad de género, la normalización de la violencia, la falta de educación sexual y emocional, contextos donde existe impunidad”, subraya la profesional.

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Sierra asevera que también influyen dinámicas de poder, consumo de alcohol u otras sustancias, y entornos familiares o sociales donde los límites no son respetados.

Niñas y jóvenes las más afectadas

Datos del MP, del Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala (INACIF) y el Organismo Judicial (OJ), recogen que 61 mil 762 mujeres fueron evaluadas en el área clínica de las sedes periciales durante el 2024, por hechos relacionados a la citada ley.

Katherine Sierra, psicóloga clínica con estudios en psicología forense, destaca que la violencia sexual tiene consecuencias de salud física. (Foto: Henry Veliz / AUN)
Katherine Sierra, psicóloga clínica con estudios en psicología forense, destaca que la violencia sexual tiene consecuencias de salud física. (Foto: Henry Veliz / AUN)

Las cifras señalan que las jóvenes son quienes registran más evaluaciones, pues menores y adolescentes entre 10 y 19 años suman 62.3 % de los casos, cifras que indican una concentración del delito en la población joven, algo que ve con preocupación Mayen.

“Cuando la víctima es menor de edad, el impacto puede ser aún más profundo porque se encuentra en una etapa de desarrollo emocional y psicológico. Sin embargo, independientemente de la edad, cualquier mujer puede experimentar consecuencias significativas tras una situación de violencia sexual”, apunta la especialista

Indica que las mujeres víctimas de violencia sexual presentan una serie de consecuencias físicas y mentales en un corto, mediano y largo plazo, las cuales requieren seguimiento profesional para su adecuado tratamiento.

“La violencia sexual tiene consecuencias de salud física, como enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, entre muchas otras, como consecuencias de salud mental, desarrollo de trastornos mentales, y diversas situaciones complejas respecto a la salud mental”, asienta Mayen.

Mientras que Sierra detalla algunos de los trastornos mentales que presentan las víctimas. “Es común observar ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, culpa, vergüenza y dificultades en la confianza interpersonal”, explica.

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Expertas en salud mental advierten sobre las secuelas de la violencia sexual incluyen estrés postraumático, ansiedad y depresión. (Foto: Henry Veliz / AUN)

“En lo físico puede haber somatizaciones, problemas de sueño, alteraciones en el apetito y afectaciones en la salud sexual y en casos de violencia prolongada, el impacto suele ser más complejo y profundo, como la ‘normalización’ al abuso”, resalta.

Ambas profesionales concuerdan que el tiempo de recuperación varía según cada persona, ya que es un proceso que puede llevar meses o incluso años.

Mayen subraya que llevar un tratamiento integral es importante, y debe incluir atención médica y psicológica, además de otros respaldos. “Es muy importante contar con una red de apoyo, ya sea familiar, de amistad o de cualquier persona que acompañe y le de apoyo a la mujer que fue víctima de violencia sexual”, enfatiza la experta.

Desde lo institucional, existen entidades a donde pueden acudir las afectadas para buscar apoyo, como la Fundación Sobrevivientes, el Modelo de Atención Integral para Mujeres Víctimas de Violencia (MAIMI), el Centro de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia (CAIMUS), el Centro de Investigación, Capacitación, Apoyo a la Mujer y Juventudes (CICAM), la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG) y el MP a través de la Fiscalía de la Mujer.

Los números señalan que los departamentos con más incidencia de violencia sexual contra las mujeres son Guatemala, con el 35.3 % de los casos; Escuintla, 6.3 %, Quetzaltenango, 5.5 %; Alta Verapaz, 5.1 %, y, Quiché, 4.3 %.

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