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Sueño infantil, clave en el desarrollo cognitivo

Sueño infantil, clave en el desarrollo cognitivo

Mantener hábitos adecuados de sueño durante la infancia contribuye al bienestar y al desarrollo integral de los niños, al permitir que el cerebro procese y consolide lo aprendido durante el día. (Foto: Alisson Seijas / AUN) Mantener hábitos adecuados de sueño durante la infancia contribuye al bienestar y al desarrollo integral de los niños, al permitir que el cerebro procese y consolide lo aprendido durante el día. (Foto: Alisson Seijas / AUN)
Mantener hábitos adecuados de sueño durante la infancia contribuye al bienestar y al desarrollo integral de los niños, al permitir que el cerebro procese y consolide lo aprendido durante el día. (Foto: Alisson Seijas / AUN)
  • Expertos en la materia resaltan la importancia de dormir las horas necesarias para el bienestar general de la persona.

El sueño es una necesidad fundamental durante la infancia, no solo porque permite recuperar energía después de las actividades diarias, sino porque durante este período ocurren procesos importantes para el desarrollo del cerebro. La calidad y cantidad del descanso pueden influir en la memoria, el aprendizaje, la atención, el procesamiento de información y la regulación de las emociones.

El doctor Juan Antonio Álvarez, médico y cirujano especializado en neurociencias y enfermedades del sistema nervioso, explica que el sueño es esencial para el crecimiento y desarrollo cerebral, debido a que durante este proceso se favorece la formación y fortalecimiento de conexiones nerviosas.

Estas conexiones participan en funciones como la toma de decisiones, la memoria, los procesos neurocognitivos y el procesamiento de información. Asimismo, el descanso interviene en la regulación de los procesos emocionales, por lo que dormir adecuadamente también puede contribuir al comportamiento y bienestar de los niños.

Aunque durante el sueño el cuerpo permanece en reposo, el cerebro continúa desarrollando diferentes procesos. La maestra Doris Parada explica que se divide principalmente en dos fases: el sueño no MOR o NREM y el sueño MOR o REM.

El sueño no MOR comprende diferentes etapas, desde el adormecimiento hasta el sueño profundo, y está relacionado principalmente con la restauración del organismo. Por otra parte, durante el sueño MOR, caracterizado por el movimiento ocular rápido, existe una mayor actividad cerebral y suelen presentarse los sueños más vívidos.

Ambas fases se alternan durante la noche mediante diferentes ciclos y forman parte de los procesos necesarios para la recuperación del organismo. De acuerdo con Parada, el sueño también participa en la consolidación de procesos, entre ellos aquellos relacionados con la memoria y el aprendizaje.

El descanso nocturno favorece procesos esenciales para el desarrollo cognitivo infantil, como la consolidación de la memoria, el aprendizaje y la atención. (Foto: Alisson Seijas / AUN)
El descanso nocturno favorece procesos esenciales para el desarrollo cognitivo infantil, como la consolidación de la memoria, el aprendizaje y la atención. (Foto: Alisson Seijas / AUN)

Dormir menos puede afectar el comportamiento

La falta de descanso adecuado puede reflejarse durante el día. El doctor Álvarez señala que la privación o alteración del sueño puede estar relacionada con problemas conductuales, además de afectar procesos necesarios para el funcionamiento cognitivo.

Cuando un niño no descansa lo suficiente puede presentar dificultades para mantener la atención, procesar información o regular sus emociones. Por ello, el sueño debe considerarse parte de los hábitos necesarios para favorecer el desarrollo integral durante la infancia.

La evidencia científica también relaciona un descanso adecuado con mejores resultados en atención, conducta, aprendizaje y memoria. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño señala que dormir regularmente las horas recomendadas favorece estos procesos y la regulación emocional.

¿Cuántas horas es necesario dormir?

Las necesidades de sueño varían de acuerdo con la edad. No todas las personas necesitan exactamente la misma cantidad de horas. De acuerdo con recomendaciones de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño:

  • 1 a 2 años: entre 11 y 14 horas al día, incluyendo siestas.
  • 3 a 5 años: entre 10 y 13 horas al día, incluyendo siestas.
  • 6 a 12 años: entre 9 y 12 horas.
  • 13 a 18 años: entre 8 y 10 horas.

Estas recomendaciones buscan favorecer la salud, el desarrollo y el funcionamiento adecuado durante las diferentes etapas de crecimiento.

El uso de teléfonos celulares, tabletas, computadoras y otros dispositivos electrónicos antes de dormir constituye otro factor que puede dificultar el descanso.

El doctor Álvarez explica que estos aparatos pueden generar estimulación por la luz y una estimulación mental que mantiene activo al cerebro cuando debería comenzar a prepararse para dormir. Además, determinados contenidos pueden generar estados de estrés o ansiedad y dificultan la conciliación del sueño.

Por ello, reducir el uso de dispositivos antes de acostarse puede contribuir a establecer una transición más tranquila entre las actividades del día y el momento de descanso.

Para favorecer un descanso adecuado, el doctor Álvarez recomienda establecer una rutina de sueño, con horarios definidos para acostarse y levantarse.

El especialista destaca la importancia de mantener un horario adecuado y procurar que el niño pueda dormir a una hora que permita cumplir con las horas de descanso necesarias para su edad. También señala que tanto la actividad física como la actividad mental durante el día pueden contribuir a preparar al organismo para el descanso nocturno.

Especialistas destaca la importancia de mantener un horario adecuado y procurar que el niño pueda dormir a una hora que permita cumplir con las horas de descanso. (Foto: GEMINI / AUN)
Especialistas destaca la importancia de mantener un horario adecuado y procurar que el niño pueda dormir a una hora que permita cumplir con las horas de descanso. (Foto: GEMINI / AUN)

El descanso como parte del aprendizaje

Dormir no debe considerarse tiempo perdido dentro de las actividades de un niño. Durante el descanso se desarrollan procesos relacionados con la consolidación de la memoria, el procesamiento de información y la recuperación del organismo.

Para padres y cuidadores, establecer horarios regulares, limitar la exposición a dispositivos electrónicos antes de dormir y crear un ambiente tranquilo puede contribuir a desarrollar hábitos saludables.

El sueño, por tanto, forma parte de las condiciones necesarias para que los niños puedan aprender, recordar, concentrarse y regular sus emociones. Garantizar un descanso adecuado desde los primeros años puede convertirse en una herramienta sencilla para favorecer su desarrollo integral.

Recomendaciones para favorecer un sueño saludable

  • Establecer horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • Procurar que el niño cumpla las horas de sueño recomendadas para su edad.
  • Disminuir el uso de celulares, tabletas y otros dispositivos antes de dormir.
  • Evitar actividades que generen demasiada estimulación durante los minutos previos al descanso.
  • Mantener un ambiente tranquilo y adecuado para dormir.
  • Promover actividad física y actividades recreativas durante el día.

Observar cambios persistentes en el comportamiento, atención o rendimiento escolar que puedan estar relacionados con problemas de sueño.

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