Migrar deja huellas emocionales

Cada año, aproximadamente 32 mil guatemaltecos emprenden el trayecto hacia Estados Unidos, enfrentando desde su salida condiciones de vulnerabilidad, temor constante y el dolor de la separación familiar. (Foto: IGM / AUN) Cada año, aproximadamente 32 mil guatemaltecos emprenden el trayecto hacia Estados Unidos, enfrentando desde su salida condiciones de vulnerabilidad, temor constante y el dolor de la separación familiar. (Foto: IGM / AUN)
Cada año, aproximadamente 32 mil guatemaltecos emprenden el trayecto hacia Estados Unidos, enfrentando desde su salida condiciones de vulnerabilidad, temor constante y el dolor de la separación familiar. (Foto: IGM / AUN)
  • La incertidumbre y la falta de redes de apoyo representan retos psicológicos durante la búsqueda de nuevas oportunidades

Según datos de Migration Policy Institute (MPI), alrededor de 32 mil connacionales migran cada año hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida. Sin embargo, la tentativa implica consecuencias emocionales derivadas de la separación familiar, la incertidumbre, los riesgos del trayecto y la adaptación a un nuevo entorno, aspectos que especialistas consideran poco visibles en el fenómeno migratorio.

Úrsula Roldán, directora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales (IDGT), especializada en temas migratorios, explicó que las personas enfrentan condiciones de vulnerabilidad desde antes de salir del país. «Las familias carecen de recursos, empleo, ingresos, atención en salud y educación, lo que llevan consigo durante todo el proceso», expresó.

Destacó que durante el tránsito también corren riesgos relacionados con violaciones a los derechos humanos, violencia y el temor constante a ser detenidas o deportadas, situaciones que repercuten directamente en su bienestar emocional.

«Las vulnerabilidades son múltiples y bastante profundas. Todo ello repercute en el bienestar emocional, porque las condiciones materiales suelen ser insuficientes y las personas viven en un contexto de incertidumbre e incluso de temor», afirmó.

La especialista señaló que el apoyo emocional dirigido a la población migrante continúa siendo insuficiente. Algunas organizaciones no gubernamentales ofrecen atención psicosocial; sin embargo, brindar un acompañamiento continuo resulta complicado debido al carácter transitorio de la migración y a la disminución del financiamiento destinado a programas humanitarios.

Úrsula Roldán destaca que las personas enfrentan condiciones de vulnerabilidad desde antes de salir del país. (Foto: Cortesía / AUN)
Úrsula Roldán destaca que las personas enfrentan condiciones de vulnerabilidad desde antes de salir del país. (Foto: Cortesía / AUN)

Acciones frente al retorno

La necesidad de este acompañamiento también ha sido reconocida por el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), que como parte de la atención integral a personas migrantes retornadas ofrece asistencia médica, psicosocial y acompañamiento de profesionales en la materia.

De acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), durante 2024 se auxilió a 56,149 personas migrantes retornadas. La institución informó que este acompañamiento incluyó servicios de identificación, transporte, asistencia médica primaria y apoyo psicosocial, con el objetivo de contribuir a su proceso de reintegración al país.

El psicólogo Raúl Morales apuntó que la migración representa un proceso de duelo que puede generar ansiedad, estrés, miedo, tristeza y sentimientos de soledad. Agregó que la adaptación a un nuevo idioma, cultura y entorno social puede afectar la autoestima y la confianza, especialmente cuando se carece de redes de apoyo.

«El acompañamiento psicológico ofrece un espacio para que las personas migrantes puedan comprender sus emociones, afrontar las situaciones que atraviesan y encontrar estrategias para adaptarse a los cambios de su entorno», detalló.

Morales argumentó que reconocer la importancia de ayuda psicológico puede contribuir a procesar las experiencias vividas y fortalecer sus recursos emocionales para continuar con su proyecto de vida. Señaló que buscar respaldo profesional no significa dejar atrás lo ocurrido, sino aprender a manejar las emociones y enfrentar los cambios que surgen durante el proceso de adaptación.

El psicólogo Raúl Morales asegura que la migración representa un proceso de duelo que puede generar ansiedad, estrés, miedo, tristeza y sentimientos de soledad. (Foto: Cortesía / AUN)
El psicólogo Raúl Morales asegura que la migración representa un proceso de duelo que puede generar ansiedad, estrés, miedo, tristeza y sentimientos de soledad. (Foto: Cortesía / AUN)

La experiencia de la migrante guatemalteca Josselin Romero refleja el impacto emocional que puede acompañar el proceso migratorio desde la infancia. Mencionó que llegó a Estados Unidos siendo niña, luego de que sus padres buscaron mejores oportunidades para la familia.

«Yo no tuve opción porque mis padres me trajeron con ellos cuando estaba pequeña», al indicar que dejar Guatemala significó enfrentarse a emociones contradictorias. Aunque sentía ilusión por conocer un nuevo país, también experimentó tristeza al alejarse de su familia, de su entorno y de lo que conocía.

«Fue una mezcla de alegría y tristeza. Alegría por comenzar una nueva vida en otro país y tristeza porque sentía que debía empezar sola y dejar al resto de mi familia», relató. Con el paso del tiempo, explicó que el mayor reto l fue adaptarse a una cultura y un idioma completamente diferentes. Señaló que comenzar de cero afectó su confianza y la hizo sentir sola durante esa etapa de su vida.

Para Romero, la migración representó una experiencia que dejó marcas emocionales, pero también se convirtió en un proceso de crecimiento personal. Hizo ver que acudir a apoyo psicológico le permitió comprender y afrontar las dificultades que enfrentó durante su adaptación, fortalecer su carácter y avanzar en la construcción de una nueva vida, sin olvidar las experiencias vividas desde su infancia.

«Siento que la migración dejó una huella emocional en mi vida, pero no todas fueron experiencias negativas. Aprendí otro idioma, conocí diferentes culturas y aquí conocí a mi esposo; formamos nuestra familia y desde entonces mi vida tuvo más sentido», resaltó.

Josselin Romero, quien salió del país siendo una niña afirma que la migración representó una experiencia que dejó marcas emocionales. (Foto: Cortesía / AUN)
Josselin Romero, quien salió del país siendo una niña afirma que la migración representó una experiencia que dejó marcas emocionales. (Foto: Cortesía / AUN)
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