Silencio emocional, un problema poco visible en hombres

La carga invisible del "silencio emocional" que afecta a muchos que reprimen sus sentimientos por presión social. (Foto. GEMINI / AUN) La carga invisible del "silencio emocional" que afecta a muchos que reprimen sus sentimientos por presión social. (Foto. GEMINI / AUN)
La carga invisible del "silencio emocional" que afecta a muchos que reprimen sus sentimientos por presión social. (Foto. GEMINI / AUN)
  • Aunque en las nuevas generaciones el estigma se ha reducido, aún es fuerte la tendencia que afecta a individuos forzados a reprimir sus expresiones.

Durante generaciones, a los hombres se les ha enseñado que mostrar emociones es una señal de debilidad. Frases como «Los hombres no lloran» o «Debes ser fuerte» han sido parte de la crianza y de la cultura en distintas sociedades, lo que lleva a reprimir sentimientos y enfrentar en silencio problemas que afectan el bienestar.

La psicóloga Gladys Pelicó y el sociólogo Edgar Ramírez coinciden en que este fenómeno, conocido como silencio emocional masculino tiene profundas raíces culturales que siguen influyendo en la forma en que los hombres expresan sus emociones.

Según explicó Pelicó, históricamente el hombre ha sido colocado en el rol de figura fuerte, proveedora y resistente, lo que ha dificultado que pueda expresar tristeza, miedo o vulnerabilidad sin temor a ser juzgado. También resaltó que muchos sienten que hablar de sus emociones puede hacerlos parecer débiles, lo cual les impide buscar apoyo cuando enfrentan situaciones difíciles.

Por su parte, Ramírez indica que desde la infancia existe una presión social que moldea el comportamiento emocional masculino. A su criterio, la familia, la escuela y los medios de comunicación han contribuido a reproducir estereotipos que presentan al hombre como una persona fuerte, poco expresiva y capaz de resolver sus problemas sin ayuda.

Las nuevas generaciones en Guatemala comienzan a desafiar los estigmas, buscando apoyo profesional para la salud mental y abriendo diálogos necesarios sobre las emociones masculinas. (Foto. GEMINI / AUN)
Las nuevas generaciones en Guatemala comienzan a desafiar los estigmas, buscando apoyo profesional para la salud mental y abriendo diálogos necesarios sobre las emociones masculinas. (Foto. GEMINI / AUN)

Marcas culturales

Entre los estereotipos que persisten en Guatemala y Latinoamérica, el sociólogo destaca la idea de que el hombre debe ser proveedor, fuerte y evitar mostrar vulnerabilidad. Estas creencias, afirma, generan una cultura del silencio emocional que limita la expresión de sentimientos para cumplir con expectativas sociales.

Las consecuencias de esta situación pueden reflejarse en distintos ámbitos de la vida. Pelicó ahonda que la dificultad para manifestar emociones puede derivar en problemas de salud mental como ansiedad, estrés y depresión. Además, remarca que muchos hombres encuentran obstáculos para acceder a apoyo psicológico debido al estigma que todavía existe alrededor de la salud mental.

Ramírez agrega que guardar aquello que preocupa o lastima puede inducir a conflictos en las relaciones familiares, de pareja y laborales. Asimismo, considera que el silencio emocional puede convertirse en un factor que favorezca conductas como el aislamiento social, las adicciones o manifestaciones inadecuadas de la violencia.

La psicóloga Gladys Pelicó propone incorporar contenidos de educación emocional dentro de los espacios educativos y promover una crianza basada en la escucha y el acompañamiento. (Foto: Luis Júarez / AUN)
La psicóloga Gladys Pelicó propone incorporar contenidos de educación emocional dentro de los espacios educativos y promover una crianza basada en la escucha y el acompañamiento. (Foto: Luis Júarez / AUN)

De acuerdo con los consultados, las nuevas generaciones muestran señales de cambio. El acceso a información sobre salud mental y el debate más abierto sobre las emociones han permitido cuestionar algunos modelos tradicionales de masculinidad. Sin embargo, hicieron ver que todavía es necesario fortalecer la educación emocional desde la infancia.

Para lograrlo, Pelicó propone incorporar contenidos de educación emocional dentro de los espacios educativos y promover una crianza basada en la escucha y el acompañamiento. Ramírez añadió que es necesario construir modelos de educación y socialización que normalicen la expresión de emociones en los hombres desde temprana edad.

Ambos concuerdan en que hablar públicamente sobre la salud mental masculina es fundamental para reducir estigmas y facilitar el acceso a espacios de apoyo. Reconocer que los hombres también experimentan tristeza, miedo, frustración y otras emociones es un paso importante para construir relaciones más saludables y una sociedad más empática.

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