Tatuajes, una marca con historia y estigmas

Un tatuaje íntimo o minimalista es una elección común entre quienes buscan expresión personal manteniendo la discreción laboral. (Foto: Scarlet Solis / AUN) Un tatuaje íntimo o minimalista es una elección común entre quienes buscan expresión personal manteniendo la discreción laboral. (Foto: Scarlet Solis / AUN)
Un tatuaje íntimo o minimalista es una elección común entre quienes buscan expresión personal manteniendo la discreción laboral. (Foto: Scarlet Solis / AUN)
  • Llevar marcas en el cuerpo no es novedad, pues se practica desde tiempos remotos; sin embargo, en los ámbitos laborales a veces cierra puertas.

Cuando un cliente visita un estudio de tatuaje es frecuente que solicite diseños pequeños en zonas poco visibles, como el tobillo, la espalda o las costillas, para mantenerlos ocultos.  Según Noe Hernández Martínez, la decisión suele estar relacionada con el temor de que la imagen pueda influir en futuras oportunidades de empleo.

“Son muchas las personas que deciden tatuarse como forma de expresión, pero sí existe el caso de quienes se tatúan diseños minimalistas que no sean muy visibles, y generalmente son las mujeres”, argumentó Hernández Martínez.

La fuente añadió: “Hay quienes me han contado que durante su jornada laboral les indican que deben cubrirse los tatuajes porque trabajan en servicio al cliente”.

Práctica añeja

Lejos de ser una práctica reciente, los tatuajes han acompañado a distintas civilizaciones desde la antigüedad. Para la doctora Artemis Torres, investigadora del Centro de Estudios de las Culturas en Guatemala (CECEG), su significado ha variado según el contexto histórico y cultural.

Artemis Torres, afirma que lejos de ser una práctica reciente, los tatuajes han acompañado a distintas civilizaciones desde la antigüedad. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)
Artemis Torres, afirma que lejos de ser una práctica reciente, los tatuajes han acompañado a distintas civilizaciones desde la antigüedad. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)

«Un tatuaje puede ser una expresión estética, un símbolo de estatus, un mecanismo de identificación o incluso de discriminación», mencionó Torres. Explicó que en Grecia y Roma algunos esclavos eran marcados para facilitar su identificación y control. En otras culturas, como la maya, los tatuajes distinguían el estatus social y representaban símbolos religiosos o de poder.

A criterio de la historiadora, la percepción negativa hacia los tatuajes no surgió recientemente. Es el resultado de procesos históricos que asociaron las marcas corporales con delincuencia, castigo o grupos considerados al margen de la sociedad.

“La sociedad rechaza y es difícil que a alguien se le abran las puertas cuando tiene tatuajes. Esto sucede porque estas manifestaciones no son comprendidas textualmente y Guatemala es heredera de un conservadurismo”, puntualizó la fuente.

Para el antropólogo Deyvid Molina, director del CECEG, los tatuajes continúan cargando significados que fueron construidos durante siglos. “Hay que entender que la antropología nos dice que los seres humanos no nos quedamos estáticos, vamos cambiando y vamos evolucionando”, explicó Molina.

El antropólogo Dayvid Molina destaca que en la actualidad muchas personas se tatúan por motivos artísticos o personales. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)
El antropólogo Dayvid Molina destaca que en la actualidad muchas personas se tatúan por motivos artísticos o personales. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)

El funcionario indicó que actualmente muchas personas se tatúan por motivos artísticos o personales. Sin embargo, la percepción social no siempre ha evolucionado al mismo ritmo y en muchas culturas el tatuaje fue asociado con delincuentes, estigma que continúa.

En sintonía con su colega, el experto subrayó que Guatemala es un país conservador y en ese sentido la discriminación se practica en los ámbitos laborales especialmente en la iniciativa privada.  Hizo ver que tener tatuajes puede causar inconvenientes en trabajos como atención al cliente, espacios bancarios o en manipulación de alimentos.

Una mirada desde los RR HH

Claudia Castañeda, especialista en Recursos Humanos, apuntó que la apariencia física sí influye en los procesos de reclutamiento y selección de personal en Guatemala. “No debería ser un factor principal, sin embargo, en el país muchas empresas aún valoran la imagen personal porque representa la marca y genera confianza con clientes o socios”, añadió.

Respecto de los tatuajes visibles, Castañeda reconoció que son un elemento que varias compañías consideran al momento de contratar. “Empresas toman en cuenta este tema, especialmente aquellas que tienen contacto directo con clientes, entiéndase banca, seguros, hotelería y familiares tradicionales. Pero en sectores como startups, agencias de marketing y tecnología son mucho más flexibles”, sostuvo la fuente.

Claudia Castañeda, experta en Recursos Humanos, confirma que la apariencia física sí influye en los procesos de reclutamiento y selección de personal en el país. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)
Claudia Castañeda, experta en Recursos Humanos, confirma que la apariencia física sí influye en los procesos de reclutamiento y selección de personal en el país. (Foto: Scarlet Solis / Cortesía)

La profesional informó que grandes compañías incluyen lineamientos de imagen y presentación personal en su reglamento interno o manual de convivencia. “La realidad de Guatemala es que existen prejuicios, como es la asociación de estos con pandillas o rebeldía”. Por ello, recomendó a las personas con tatuajes visibles que destaquen sus fortalezas y elijan empresas alineadas con su estilo.

Las experiencias de quienes portan tatuajes también reflejan realidades distintas, Diego Coronado comentó: «Quería hacerme uno, pero durante mucho tiempo no me atreví por temor a que afectara mis oportunidades de conseguir empleo. Primero encontré trabajo y, cuando ya estaba contratado, decidí tatuarme. Sin embargo, hubo un recorte y perdí mi plaza. Al iniciar nuevamente la búsqueda laboral, en varios procesos de selección me realizaron la prueba del polígrafo y una de las preguntas era si tenía tatuajes”.

Después de varias entrevistas logré ser contratado por otra empresa. No obstante, como mi trabajo implicaba atención al cliente, me solicitaron usar camisas de manga larga para mantener cubiertos los tatuajes durante la jornada laboral”, expresó.

Aunque algunos trabajadores afirman que los tatuajes visibles aún representan un reto en determinados sectores, también existen experiencias distintas. Ese es el caso de Danyka Martínez, quien comenzó a tatuarse a los 17 años y ahora tiene 22 tatuajes. Durante su experiencia laboral en el área de call center, asegura que nunca le han solicitado cubrirlos, pues en ese sector la apariencia no ha representado un impedimento para desempeñar sus funciones.

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